Iglesias, un lateral derecho de lujo

Iglesias fue un defensa lateral derecho elegante dentro de la época que el fútbol español tuvo destacados especialistas en ese puesto. Como Rifé, en el Barcelona; Sol (Juan Cruz), en el Madrid; Carrete, en el Valencia; Sanjosé, en el Sevilla. Discreto, disciplinado y trabajador, siendo todavía un chaval comenzó a despuntar en varios equipos de tierra leonesa, como el Júpiter, lo que propicia su fichaje por La Cultural, en el que permanece cuatro temporadas. En La Cultural firma memorables temporadas, por lo que da un salto en su carrera para fichar por el Club Deportivo Málaga cuando era el gallito de Segunda. Allí, en la capital de la Costa del Sol vive días importantísimos y acaricia por primera vez la máxima categoría en la temporada 1971/72, honor que disfruta durante dos años consecutivos siendo titular indiscutible. Sin embargo a principios de 1973 debe regresar a León para cumplir con el obligado servicio militar, que lo hace en El Ferral del Bernesga, circunstancia aprovechada para volver a La Cultural, club que en esa época que milita en la categoría del fútbol español.

De nuevo, en el principal club de su tierra, sus sensaciones actuaciones no pasan inadvertidas y un viejo sabio del fútbol como, es Tito Reyes, a la sazón secretario técnico de la Unión Deportiva Salamanca, se fija en el él y, licenciado de compromisos militares, lo ficha para el club charro, que por esos días construye los pilares del que será el mejor momento de su historia.

Desde ese instante, Iglesias, se convierte en un pilar fundamental de la Unión Deportiva Salamanca que marca época en el fútbol español durante la pasada década de los 70. Su llegada al desaparecido club blanquinegro se produce en la temporada 1973/74, cuando es entrenado por el carismático José Luis García Traid y acaba de ascender a la categoría de plata del fútbol español. Ese año, con Iglesias luciendo el ‘2’, tras una espectacular campaña alcanza la gloria de la máxima categoría al vencer el Betis en el Helmántico tras el histórico gol de Sánchez Barrios a Esnaola que hizo soñar despierta a toda la ciudad.

Al año siguiente, en el debut en Primera, el equipo se ve reforzado con la llegada del portero Jorge D’Alessandro y del central Rezza, ambos procedentes del argentino San Lorenzo de Almagro, pero manteniendo gran parte de la base anterior. La nueva categoría no se hace cuesta arriba a la Unión, al contrario, tanto que está a punto de lograr un puesto para la UEFA, pero además uno de sus hitos es que su defensa es la menos goleada de la categoría. Una defensa que, bajo el guardián D’Alessandro, tiene como protagonistas a Iglesias, Huerta, Rezza, Juanjo y Lanchas.

En medio de aquel equipo, que se gana las simpatías de toda España y fue una verdadera embajada de Salamanca, el defensa Iglesias se hizo con un sitio imprescindible gracias a su buen hacer, como la lucha y entrega de la que hacía en cada partido. Finalmente la marcha del club de García Traid y la llegada de un nuevo valor de la cantera llamado Julio Pedraza lo apearon de la titularidad y muy joven aún, sin haber cumplido los 30 años se retira del fútbol, a pesar de tener interesantes ofertas para continuar. A partir de entonces monta una tienda de deportes en Salamanca, ciudad en la que permanece hasta que hace unos años regresa a tierra leonesa, lugar en el que ha encontrado una prematura muerte quien fue un magnífico defensa lateral derecho que triunfó a lo grande en la mejor Unión Deportiva Salamanca de la historia.

  • Artículo publicado en ABC

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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