Miche, de la Unión al Madrid

Miche fue un elegante defensa lateral derecho que se ganó un sitio en el Real Madrid entre los gloriosos años de 1958 a 1961, época en la que alzó dos Copas de Europa y compartió vestuario con celebridades como Alonso, Santamaría, Marquitos, Kopa, Lesmes, Joseito y los grandiosos Gento, Puskas y Di Stéfano. En el club se hizo un sitio gracias a su portento físico dejando para el recuerdo históricos marcajes a Gainza, Peiró, Collar o Kubala.

Surgido en la cantera de la Unión Deportiva Salamanca pronto se dio a conocer por sus habilidades defensivas dentro de un equipo que desde las categorías inferiores causó admiración, con jugadores como Blanco, Toni Almaraz, Miguelín o el extraordinario Abilio –que acabó fichando por el Zaragoza de los ‘cinco magníficos’– y cada domingo convertían en una fiesta el viejo campo del Calvario. En el Madrid, al que llegó recomendado por su paisano Pruden, el excelente delantero centro que cuando colgó las botas pasó a ser el médico del club, vivió sus mejores días, alzándose con una Liga (1961), dos copas de Europa (1959 y 60) y una Copa Intercontinental (1961).

Tras abandonar el Real Madrid por la puerta grande y el respeto de toda su afición y el propio don Santiago Bernabéu, que nunca oculto la admiración que guardaba al defensa charro, en 1962 continuó su trayectoria en la elite; disputando cuatro temporadas más en Primera División en Osasuna, Deportivo de La Coruña, Real Valladolid y Hércules, club en el que se retiró a la edad de 32 años para regresar a su querida tierra, en la que siempre gozó de afectos y admiraciones.

Desde entonces, en el Real Madrid siempre se le recordó por su honradez, además de su juego limpio dejando su nombre escrito entre los grandes defensas que defendieron la camiseta blanca del club de Chamartín, dándose la circunstancia que ha sido el único jugador nacido en Salamanca el alzar dos Copas de Europa, camino que muchos años después siguió su paisano Vicente del Bosque, pero éste las logró como entrenador.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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