Una esquirla en Zamora

 

La empresa Circuitos Taurinos llega a Zamora y ha devuelto la ilusión por la Fiesta en la ciudad castellana. Al timón del veterano Carlos Zúñiga, curtido en mil caminos, junto a la fiel ayuda de su hijo, ha sabido tocar la tecla para escarbar en el rescoldo de la capital del Duero y volver a prender las llamas de la pasión por la Fiesta. Como ocurrió antiguamente en la feria de San Pedro, la del ajo. O en la de septiembre. Y los mejores aficionados de León, Valladolid, Palencia, Salamanca… tenían su cita en el coso de la calle de La Amargura.

Eran tiempos de González Vera en labores de empresario y el gancho de Andrés Vázquez en el cartel, quien llevó el nombre de su tierra por todo el mundo y ahí competía abiertamente con El Viti, siempre respaldado por los adeptos de su innata personalidad. Sin olvidar a Camino, El Cordobés… junto a los mejores toreros de la época que siempre fueron fieles a esa cita. Después llegaron El Niño de la Capea y Julio Robles, muy queridos y que imantaban a sus seguidores de la natal Salamanca, sin olvidar a Espartaco, que tuvo mucha reverencia en esa plaza, en la que puso el primero ’no hay billetes’ tras su eclosión en Sevilla con el toro ’Facultades’.

Pasa el tiempo y con el sucesivo desembarco de nuevos gestores, poco a poco, el brillo taurino de Zamora se fue perdiendo, Primero fue la feria de septiembre la que se perdió en la noche de los tiempos. Por su padre San Pedro seguía viva, pero las empresas que se sucedían ya no apostaban por la calidad. Se apagó el brillo de los grandes carteles, sin embargo quedó el precio de tardes de postín y lo único que salvaba a esa feria era el toro íntegro que salía por toriles, gracias a presidentes serios y con rigor que lo defendieron. Como los policías Boya y Ubaldo o el aficionado Juan Iglesias.

Ahora ha desembarcado Circuitos Taurinos, la empresa de la familia Zúñiga y lo ha hecho a lo grande y con mucho esfuerzo, barriendo todo lo que sobraba y cambiando las estructuras para que el nombre de Zamora vuelva a sonar en el ámbito nacional. Con carteles de gancho. Y además ha acondicionado la plaza, convertida en un precioso coso que ahora lucirá como en sus mejores días. Con todo a gala para que el venidero sea un San Pedro histórico. Que así pinta en las dos corridas a pié, una con figuras –Morante, Perera y Talavante, frente a todos del Puerto de San Lorenzo- y otra con una terna de máximo interés integrada por Robleño, Juan del Álamo y Alberto Durán, con toros del Conde de Mayalde. Sin olvidar la de rejones, de tanta tradición en esa zona y con tres de los nombres más postineros.

Sin embargo hay un detalle que ha pasado de largo y puede poner en peligro la feria de surgir algún problema o denuncia de última hora. Porque hay un hecho que viola el reglamento y se ha pasado, hasta ahora por alto, sin que las autoridades competentes hayan caído en ello para evitar una grave contrariedad como contempla la legislación taurina actual.

Se trata de la irregular situación de Antonio Boyano Martínez, el actual presidente de la plaza de Zamora, quien no está capacitado para presidir según contempla el reglamento por su situación de ganadero de bravo, sumado a otro agravante. Por esas razones pierde toda la independencia que se requiere para desarrollar un cargo de tanta responsabilidad, como presidente de festejos taurinos.

Claramente lo indica el reglamento de Castilla y León, aprobado en febrero de 2009 en su punto 14.2: “… Podrá ser nombrado presidente cualquier persona aficionada a la Fiesta taurina sin ningún interés económico, profesional o de parentesco con los miembros de la empresa organizadora, profesionales actuantes o representantes de la ganaderías que intervengan en el espectáculo…”.

Claramente ese punto se viola, porque el actual presidente de Zamora, el que está nombrado para los festejos de 2015 es ganadero de una divisa anunciada a nombre de Hermanos Boyano de Paz y en el que él figura como representante. Por esa razón el señor Boyano Martínez incumple el reglamento y debe dimitir de su cargo o ser cesado automáticamente por la Junta de Castilla y León, quien debe velar por el buen orden de los festejos taurinos para cumplir a rajatabla las leyes.

Además, en este caso concreto, se da la circunstancia/agravante que recientemente se programó una novillada en la plaza segoviana de Cantalejo que fue organizada por Circuitos Taurinos, la empresa de Zamora y en ella se lidiaron novillos de la ganadería que anuncia a nombre de sus hijos -propiedad de su esposa- y de la que él es representante quien se sube al palco para presidir, como se observa en el cartel inferior.

De momento es la esquirla que queda en Zamora y la que debe solucionar la Administración, exigirlo la empresa ante la irresponsabilidad existente -de la que no deben haberse dado cuenta- o tomar la decisión el propio presidente con su dimisión, que es lo normal. Nadie quiere que ocurra nada, porque la gran afectada sería una empresa que ha llegado con la apuesta de devolver el esplendor perdido, pero piensen que pasara algo y el presidente está en el palco de manera ilegal, como bien se explica en este reportaje. ¿Quién sería el culpable?: ¿Junta de Castilla y León? ¿Empresa? Lo cierto es que de suceder algo, que nadie lo desea, los seguros no querrían saber nada por violar el reglamento al presidir un ’ussía’ de manera ilegal. Y aquí no hay duda alguna, que el reglamente es este caso no ofrece ninguna duda. Por esa razón, para que Zamora empiece su nueva etapa debe dar su aldabonazo definitivo cambiando todas sus estructuras, como ha hecho, con la excepción del palco, hasta ahora. Y más cuando en esa tierra hay tan buenos aficionados sin ningún interés para presidir los festejos taurinos, sobre todo en la defensa del aficionado, que es su misión.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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