Matías -hijo-, un picador referente

De Matías –hijo- (nombre artístico de Jesús Rodríguez Barrado) quedó la impronta de un excepcional picador. Hijo del viejo Matías, una leyenda que llegó, procedente de Don Benito (Badajoz), a tierras de Villavieja de Yeltes en los años previos a la Guerra Civil como caballista y domador de caballos, pronto rompió en un extraordinario varilarguero, labores compartidas con las labores de campo que realizaba en las ganaderías de ese rincón de reconocida fama.

De sus fuentes bebieron dos de su hijos que siguieron sus pasos, José y Jesús, consumados picadores de toros. Fue Jesús –fallecido ayer en San Sebastián a la edad de 84 años- una verdadera figura en ese arte que heredó el nombre de su progenitor con honor como apodo artístico. De él queda la sabiduría de un jinete que aprendió desde niño a convivir con los caballos y que desde chaval empezó a destacar para triunfar pronto y ser requerido por destacados matadores. Muy joven lo llamó Gregorio Sánchez, después llegó Antonio Bienvenida, más tarde El Cordobés, Palomo Linares luego El Viti, a continuación Esplá, Raúl Aranda, Teruel, Manzanares, Curro Vázquez, Domínguez… además de otros muchos con los que actuó por ‘libre’. Su arte y eficacia le hizo tener el reconocimiento de todos los públicos, pero sobre todo el madrileño, en cuya plaza de Las Ventas en el momento que Matías –hijo- hacía la suerte reinaba el silencio ante los emocionantes tercios que protagonizaba. Fruto de ello es que hasta en cuatro ocasiones fue obligado a dar la vuelta al ruedo, una de ellas sobre la misma cabalgadura, algo inédito.

Matias hijo picador de toros

En sus vitrinas descansan numerosos trofeos, algunos tan importante como el ‘Mayte’, de Madrid; o el de la Real Maestranza de Sevilla, porque Matías –hijo- fue un colosal picador de toros que gozó del respeto y trato de maestro de sus compañeros y la distinción de los públicos.

Lo traté mucho en las dos últimas décadas de su vida e incluso lo entrevisté en algunas ocasiones. Desde esa época disfruté de numerosos encuentros a su lado en San Sebastián -tierra en la que tenía la consideración y respeto que se se supo ganar a caballo-, ciudad en la que residía acomodado desde que se descabalgó y colgó definitivamente la vara. Siempre fiel a su afición hasta dirigió la escuela taurina La Paz y ayudó a varios muchachos. No perdía festejo en Illumbe, también en Bilbao, Logroño, Vitoria, todo el sur de Francia o en septiembre su tierra salmantina, a las que acudía con su porte de caballero y siempre señor en todos sus movimientos.

A pesar de llevar tantos años residiendo en San Sebastián se sentía más salmantino que una encina. Y de ello presumía. Sin embargo en esta tierra jamás le reconoció oficialmente siendo tan afamado varilarguero. Ni se le hizo un homenaje que merecía, ni se le concedió medalla o distinción a quien llevó la bandera de su patria chica. Eso le dolía y era como un aguijón clavado en su alma. Aún así ejercía de charro y a quien se acercaba le hablaba de su amor a Villavieja de Yeltes, de sus tradiciones y su campo. Siempre en señor.

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Hoy se ha ido, pero entre quien lo conoció quedará para siempre viva la leyenda de Matías –hijo-, quien fue una figura de los picadores.
Matias hijo picador toros

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

4 comentarios en “Matías -hijo-, un picador referente

  1. Todo un caballero, tanto arriba como abajo del caballo. Hombre sereno y de mucha sabiduría. Tanta que disfrutaba enseñando. A los que nos enseñó algo de caballos cuando eramos niños, nunca se nos olvidará la clase de señor que nos ha dejado. Siento orgullo de ser lo que Él llevaba a gala: villaviejense. Ojalá el pueblo de Villavieja diéramos un homenaje a este gran hombre y gran picador de toros.

  2. efectivamente siento que nadie se haya acordado de este varilarguero para haberlo manganeado en este pueblo tan ganadero y que tanto pudo hacer por este pueblo donde se forjo se hizo junto a su padre un buen picador y vecino descanse en paz,
    había que hacerle un homenaje nunca es tarde; lo suyo hubiera sido en vida.
    lo siento familiares de mi amigo Jesús el desbravador.

  3. Siento mucho la gran pérdida de este gran hombre, aparte de ser un figuron como picador de toros , siempre lo echaré mucho de menos ya que fue mi maestro y el martes enseño lo poco que se de la tauromaquia. Asta siempre Maestro.

  4. Siento mucho la gran pérdida de este gran hombre, aparte de ser un figuron como picador de toros , siempre lo echaré mucho de menos ya que fue mi maestro y el m enseño lo poco que se de la tauromaquia. Asta siempre Maestro.

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