David Salvador, a cocción lenta

David Salvador es un joven charro que se cuece a fuego lento en el puchero de la pureza y clasicismo. Perteneciente a la Escuela de Tauromaquia de Salamanca y apoderado por Leandro -ese torerazo que nos regaló tanta esencia y fue protagonista de varias de las mejores faenas de lo últimos años- está próximo a debutar con caballos.

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Domiciliado en La Fuente de San Esteban, un pueblo de tanto sabor, allí se hace para el toreo y en su Plaza Mayor, convertida en coso taurino durante los días de sus fiestas grandes en honor al Corpus, toreó de corto en el cierre de esas jornadas logrando un memorable éxito. Se trató de una clase practica que resultó con mucho sabor y alto contenido artístico.

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Sin duda un día para enmarcar en la aún breva carrera de David Salvador, quien ya atesorará en su palmarés haber toreado en su pueblo durante los días de Corpus. Al igual que lo fue para todo aquel que pisó sus arenas, que han sido muchos. Entre ellos dos mitos, que pusieron la primera y la última piedra de sus laureadas carreras; uno nuestro querido Julio Robles -que en ella mató el primer novillo de su vida, en 1967- y lo recordó emocionado el año que vino a pregonar las fiestas del Corpus ya poco antes de su muerte. Otro el maestro Jumillano- tan vinculado a la localidad-, que toreó en ese ágora su último toro en 1966, animado por un grupo de amigos y una decena de años después de rubricar su brillantísima carrera.

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David ha sido el último en poner una piedra de solera en la que no faltan los otros matadores de La Fuente de San Esteban, caso del inolvidable Paco Pallarés, junto a Juan José y Emilio Charro. Por esa razón a medida que la trayectoria de David Salvador avance ese día será para él pleno de emoción y añoranza, correspondida por haber regalado a sus paisanos, que abarrotaron la plaza, el sentido tan puro del toreo que atesora. Además ese es el primer paso de querer a su pueblo de residencia, de identificarse con él y sis gentes, de salvaguardar sus tradiciones y de escribir la historia. ¡Enhorabuena! Y que el guiso que se cuece en el puchero de la Tauromaquia se refrende en el futuro cercano cuando ya espoleen sus brillantísimas condiciones.

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Las fotos son de otro fenómeno de La Fuente de San Esteban, de Sergio Sánchez José, quien tiene un precioso blog llamado Fotografía Taurina Sergio Sánchez. 

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Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

Un comentario en “David Salvador, a cocción lenta

  1. En la Fuente de San Esteban tienen que estar orgullosos de su cantera de toreros y de tener plumas tan ilustres y apasionadas como la tuya. ¡Enhorabuena por tus crónicas, Paco!

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