El Pana y su injusto olvido

 Querido Pana: Has pasado de ser un torero pintoresco y que no dejaba a nadie indiferente a estar perdido en el esquinazo de los recuerdos olvidados. No lo entiendo, ni nadie cabal tampoco, que tú, Rodolfo, que eras un personaje diferente y cortado por los patrones de la más cuerda locura, con el que todo el mundo quería tener una foto ya casi nadie te recuerde. Ni en este final de temporada se haya tributado el particular reconocimiento por tanta pasión como regalaste a la Tauromaquia. Excepto algún hecho puntual y aislado, que es un oasis en el desierto de ese mundillo tan injusto, parece que tu leyenda se la ha tragado la tierra y ni en esa plaza de Madrid, que era la meta de todos tus sueños, se ha valorado como debía tu gloria y tragedia. Es esa ley de la vida de ignorar y arrimarse por interés, como te ocurría a ti al llegar a España triunfante desde el eco de tu runrún de México que fue un volcán en la Tauromaquia y todos querían estar a tu lado.

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No puedo entender ese olvido, al igual que el de Renatto, el chico peruano que murió desangrado este año tras sufrir un cornada en la modesta plaza de Malco, en el altiplano andino. Por eso hoy escribo estas líneas para denunciar la injusticia cometida contra ti, porque el olvido es la mayor de las ingratitudes. Y es que ahora que llegan tiempos de reconocimientos, de trofeos, de distinciones… nadie te ha sabido valorar en la medida que te lo mereces. O si lo ha hecho ha sido de corazón –que realmente es como se hacen las cosas- ese pequeño grupo de amigos madrileños que formabas junto a Carlos Escolar ‘Frascuelo’, el periodista Miguel Redondo, Pepe Álvarez y pocos más. Pero muy pocos, Rodolfo, porque esta vida es tan cruel e injusta que todos aquellos que corrían detrás de ti para sacarse una foto contigo y presumir ante los amigos hoy han olvidado tu recuerdo, al igual que tantos periodistas que te cortejaban suplicándote una interviú y hoy han arrojado tu recuerdo a la papelera de su ignorancia. Y eso que tu ya eres gloria de la Fiesta, porque has muerto ejerciendo lo que más feliz te hacía.

Eso sí, nunca olvides que aunque en España al final te han ninguneado –en vida ya lo hizo la empresa de Madrid dándote largas con la confirmación de alternativa-, siempre habrá gente que te admira y valora con orgullo tras hacer lo que quisiste ser en la vida: un TORERO.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

2 comentarios en “El Pana y su injusto olvido

  1. En la Misa que se celebra en el ruedo de Las Ventas el día de la Paloma si se recordó expresamente por el oficiante al Pana y a Renatto y también a Gallardo, matador extremeño fallecido en accidente de tráfico junto a Canito y Víctor Barrio.

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