Manolo Cisneros, un taurino ejemplar

Manolo Cisneros apagó las luces de su vida en vísperas de Navidad, justo con el colorido que da la bienvenida a estas fiestas. Lo hizo lejos de la pomada, como le gustaba tener su vida, en la discreción de un segundo plano quien fue uno de los taurinos más honestos y mejores de su época. Un caballero que rompía moldes y en todas sus responsabilidades dejaba impronta de su buen hacer aliado a su elegancia humana. Porque, Cisneros, era un hombre de inmensas inquietudes culturales, empedernido lector, melómano –pocos sabían tanto de los clásicos como él-, arabista y egiptólogo. En definitiva un prototipo de personaje extraordinariamente cultivado.

Lo conocí ya de mayor  en su querida Zaragoza a la que viajé para hablar con él en los momentos que escribía sobre Santiago Martín ‘El Viti’, al tratarse de una pieza fundamental para conocer el engranaje del maestro de Vitigudino, del que fue  hombre de confianza durante los últimos cuatro años de su carrera. Y ahí, Manolo Cisneros, congenia perfectamente con Santiago Martín, al tener sensibilidad, saber preocuparse de todos los detalles y decir la palabra oportuna para nacer entre ambos un vínculo que amistad y cercanía humana que solamente la muerte ha roto en esta víspera de Navidad. Pero siempre quedan escritos los recuerdos compartidos durante esos años gloriosos del maestro Santiago Martín que confió su carrera a su amigo Pedro Balañá para que lo apoderase y al pactarse que no viajaba más que a las plazas importantes debido a sus múltiples ocupaciones, el taurino catalán puso en labores de representante y hombre de confianza a Manolo Cisneros en una decisión que supo tocar la tecla para que El Viti disfrutase de cuatro grandiosas temporadas para rubricar su espectacular carrera.

20161218_102951Acompañando a Santiago Martín ‘El Viti en un viaje a América visitan al famoso pintor Oswaldo Guayasamin en su estudio -que ha pintado un precioso cuadro del maestro-. 

La historia taurina de Cisneros arranca en sus años mozos. Espoleado por el ambiente de la época decide ser torero y llega a tomar parte en diferentes novilladas picadas. Retirado marcha a Barcelona para forjar su futuro y trabajar en labores de delineante, pero el toro sigue llamando a la puerta de sus inquietudes y en la Ciudad Condal, en los tiempos que vibra con la Tauromaquia, comienza a colaborar con la familia Balañá en labores administrativas y de ahí, cada día, estrecha más sus lazos con la Fiesta y al iniciarse la década de los 70 apodera a Raúl Aranda, a quien lleva a lo más alto y es el primero de la lista. Porque también apoderó a Antonio Ordóñez, de quien fue muy amigo -el rondeño vivió un tiempo en Zaragoza-, en su intento de reaparición de 1981 saldado con dos corridas, sin poder cumplir las 25 pretendidas por complicarse una antigua lesión. Desde 1982 y ya una vez retirado El Viti apodera a Curro Romero -labor que comparte durante varias temporadas con la gestión de la carrera de Luis Francisco Esplá-. De su vinculación con el ‘Faraón de Camas’ afirmó a Antonio Burgos en su libro ‘Curro Romero, la esencia’.

– En Manolo Cisneros encontré la horma de mi zapato. Era el hombre honrado, trabajador, buena persona que siempre busqué para llevar todas mis cosas con orden y como a mí gusta.

Tras retirarse Romero él también decide hacerlo instalándose en su querida Zaragoza, rodeado del cariño y afecto de sus paisanos y taurinos, quienes admiran a este hombre sensato, discreto y magnífico trabajador que supo volar tan alto y siempre hizo gala de la honradez y el señorío. El mismo que acaba de decir adiós entre la tristeza de su gente. Porque se supo ganar a todo el que llamó a su puerta.

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Una de las últimas fotografías del Manolo Cisneros, junto a conocidos personajes del torero aragonés. A su derecha Valero -de Televisión Aragón-, a su izquierda el matador de toros El Bala.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

2 comentarios en “Manolo Cisneros, un taurino ejemplar

  1. Desconocia la noticia Paco.Igualmente ni tenía noticia de que Cisneros hubiera pertenecido a las cercanías del Viti.
    Aciertas en la valoración de su discreción llevando a Curro Romero y a Espla.
    D.e.p. el taurino Cisneros y un abrazo para tí.

  2. Me acabo enterar desconocía la noticia don Manuel Cisneros asido un gran taurino un gran profesional y una excelente persona quién haya tratado con él lo sabe una educación fuera de serie y un trato excepcional gran hombre descanse en paz

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