Ramón Valencia ensucia a Sevilla

Sevilla consumó la tropelía. Uno esperaba que a última hora el sentido común se adueñase de Ramón Valencia y rectificase para dar justicia a la Feria. Pero Ramón Valencia  ha demostrado ser otro más, un hombre sin afición y que solo se mueve por el dinero y el interés. Está al frente de Sevilla por el legado de su mujer que heredó la gestión de una plaza de toros como pudo ser un asador de pollos, una cristalería o una boutique de lencería fina. A él, lo ha demostrado, la Fiesta no le importa, solamente sumar, aunque se lleva por delante el desprestigio de La Real Maestranza, que ya lleva tiempo en caída libre. Porque Ramón Valencia es mucho peor que su cuñado Eduardo Canorea, porque a este lo veías y –gustase o no- era trasparente, pero el otro heredero de bragueta –Ramón Valencia- es un personaje con cara de cordero que dentro esconde ese fiero lobo que saca en ocasiones. Como ahora.

En este ciclo hay injusticias imperdonables. Las de Curro Díaz, Rafaelillo y Javier Castaño, cada cual con su matiz, no tienen nombre y son un insulto a esa afición. Un afición que lleva años privada de poder ver al último lujo del toreo, a Juan Mora -inspirado en los aires sevillanos-, que desde su casa sigue el devenir de los tiempos sin que las empresas lo llamen porque el maestro de Plasencia es un torero que siempre exige la dignidad necesaria para vestirse de luces. Con la ausencia de Juan Mora ya habían acostumbrado a la gente, pero que ahora en este año dejen fuera a Curro Díaz es un crimen al arte del toreo. Un crimen a la verdad de la Fiesta marginando a un interprete tan de verdad. No sé qué habrá ocurrido, pero me imagino que el de Linares habrá pedido lo que le corresponde –que es lo suyo y no se le quita nada a nadie- y a Ramón Valencia, que solo sabe de dinero y carece de sensibilidad, le habrá dado la urticaria. Y mientas tanto deja fuera a un diestro que es un ejemplo y de lo poquito que se puede ver. Lo deja fuera en una página de las injustas de los últimos años.

Lo mismo ocurre con Rafaelillo y Javier Castaño, quienes el año pasado dieron la cara en la de Miura y tenían firme promesa de volver esta edición. A los dos les han dado una patada de ingratitud, a Javier tras la gesta del pasado año y a Rafaelillo sin valerle sus triunfos. Por cierto pena da ver al ‘león de Murcia’ apoderado por Simón Casas y no torear ni siquiera en sus ferias. Eso si que es doloroso y debe hacer tragar bilis cada noche.

Creo que Sevilla solo hace justicia con Ferrera, que vuelve tras el largo túnel del dolor; del resto sobran nombres -demasiado interés y mucho ‘enmatillamiento’- y faltan otros. Sin olvidar las novilladas, que rayan el ridículo y únicamente se salva David Salvador, el chaval de Salamanca que el pasado verano enamoró a Sevilla.

Y es que Sevilla es otra feria que va para atrás. Todo por culpa de ese nefasto sistema empresarial que tato daño hace al toreo y queso funciona por el enchufismo y las influencias, sin darle sitio a quien de verdad lo merece. ¡Qué pena de Fiesta!

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Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

Un comentario en “Ramón Valencia ensucia a Sevilla

  1. Es tan lamentable la inclusión de Paquirri, que la venden como (otra) despedida, y regalar Puertas del Príncipe hace tener que contratar 2 tardes a Padilla (pobre Sevilla), o estar por debajo de un gran fuenteymbro lleva consigo la enésima contratación del Fandi
    La Feria de Abril de Matilla (4 tardes Manzanares, 2 Padilla, El Fandi,…)

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