Iván García: honores para un torero de plata

Iván García ya se ha acostumbrado a ver su nombre entre los triunfadores de las ferias. El dedicado al mejor par de banderillas, o el capote de brega en los últimos van a las estanterías del torero de Móstoles. Da igual que sea la feria de más glamour o un lugar menor, porque en todos ellos Iván García logra el brillo tras haberse convertido en una figura entre los hombres de plata. En un torero de postín que en los próximos años va a estar rifado por los más grandes maestros. Y por los aficionados deseosos de ver sobre las arenas a quien en un breve espacio de tiempo se ha ganado el sello de maestro por la enorme dimensión demostrada en las arenas gracias a su capote templado y poderoso, junto al portento en banderillas.

De Iván queda una larga carrera detrás dando tantos toques de atención a las empresas gracias a su bien hacer, eran los tiempos que soñaba con ser figura tras una ilusionante etapa de novillero, al igual que ocurrió en sus primeros años de matador. Sin embargo un tremendo cornalón sufrido en Villa del Prado en 2007 fue la dura más prueba que le tocó superar, porque desde entonces las empresas apenas le echaron cuenta. Y a partir de esos momentos, a Iván García, le tocó el martirio de caminar la cuesta arriba y preparado para cuando llegase esa oportunidad que lo devolviera al escaparate de la actualidad

Harto de esperar un día de hace dos años decidió hacerse peón de brega y cambió el oro por la plata, expresión tan utilizada en la jerga. Torear con el capote para atrás en vez de ganar terreno. Todo iba a ser muy distinto, pero al menos le permitía comer y sentir de esa vocación. Y no fue descaminado, porque desde las primeras veces que se embutió el terno de plata comenzó a brillar, a ganar los trofeos en ferias y a poner a todos de acuerdo con su brillantísimo y templado capote, capaz de lidiar todos los toros; al igual que también con los palos, clavando en los alto, con exposición y riesgo.

Por esas razones se ha aupado a los más alto, sin desmerecer a nadie, en una época de magníficos hombres de plata; desde veteranos a jóvenes –Carretero, Trujillo, El Mingo, Ambel, Otero, El Suso, El Lipi, Rafael Rosa… y no me quiero olvidar a nadie entre la magnífica nómina existente.

Ahora, Iván García, a quien la ‘plata’ le ha dado la felicidad que no tuvo en el ‘oro’, desde la cuadrilla de Cayetano, junto a los días que torea suelto ya se ha ganado el título de figura. Y eso está reservado para los más grandes, para gente como él que será uno de los protagonistas de las próximas temporadas. Porque aunque vista de plata y azabache es un torero de oro.

COLETILLA:  Entre los grandes profesionales de la actualidad quiero hacer un alto con otros dos magníficos peones llamados Rafael González, Miguel Martín, que también son figuras y ambos de una tremenda capacidad, dentro la discreción que siempre han buscado en su hacer.  Muchas figuras siempre decían que una de las cosas más importantes de la profesión era la gente que se rodeaban. Y es que contar con estos torerazos en una cuadrilla es un auténtico lujo.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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