Huir del hambre

Gregorio Sánchez era hijo del hambruna de la Guerra Civil. De aquella España llena de heridas que no dejaban de sangrar, de la España enlutada de vencedores y vencidos con su casa viviendo el drama de ver morir a siete de los once hermanos, junto a un padre jornalero al que mataron por no pensar como quienes se alzaron al poder por la fuerza de las armas. Entonces, en esos días interminables, sin apenas llevar nada a la boca y cuando ya era un talludo muchacho Gregorio quiso huir del hambre por los caminos del toro. Quería ser como su paisano Domingo Ortega, que dejó la dureza de la labranza en Borox para convertirse en una leyenda del toreo. Ese era el único camino para tener el Mercedes -símbolo de distinción de quienes triunfan en el ruedo-, la casa con baño y la consideración social que entonces únicamente tenían los toreros. La que aspiraba a conseguir aquel Gregorio que se veía obligado a subir al andamio para subsistir y aguantar de sol a sol lo tórridos calores del verano toledano. O el riguroso invierno de la meseta en esa Santa Olalla que lo vio nacer el nueve de mayo de 1927.

Por esa razón en cuanto logró que se le abrieran las puertas del toreo ya nunca más salió de ellas tratando de impregnarse de Domingo Ortega, que era todo para él, al igual que de Pepe Luis, de Ordóñez, de Luis Miguel, de Antonio Bienvenida o de Rafael Ortega por quien guardó debilidad. Instalado en Madrid desde que quiere ser torero, Gregorio supo beber de las fuentes de la pureza, de la sobriedad castellana para acabar siendo un grandioso maestro, sin alharacas, con su seriedad natural, de valor seco y que jamás dio la espalda a las corridas más duras, que mató siempre con dignidad.

Se hizo matador ya de mozo viejo, a los veintisiete años, cuando muchos compañeros ya han colgado el esportón y él lo hizo en Sevilla, lo que siendo castellano tiene más mérito. Fue el primero de abril de 1956 de manos de Antonio Bienvenida y esa tarde, que al final quedó marcado marcada por la cruz de la cornada, deslumbró tanto a Sevilla que vieron en él reflejada la continuidad de su paisano Domingo Ortega. Confirmó poco después , el inmediato catorce de junio, con César Girón de padrino y a los pocos días ya llegó el primer éxito en Madrid. La primera puerta grande de las nueve logradas desde la alternativa -previamente de novillero sumo otra-.  Alguna memorable, como la tarde de 1960 al encerrarse con  seis toros a beneficio del Montepío de Toreros y  despachó en poco más de hora y cuarto cortando siete orejas. Continuo en activo hasta 1973 y en varias campañas encabezó el escalafón siendo imprescindible en todas las ferias de España, Francia y América. Su última corrida fue otra encerrona en solitario en Las Venta, aunque esta vez el público madrileña, que tanto lo había querido se mostró indiferente con quien fue tan gran torero.

A lo largo de su trayectoria se hizo respetar, siendo además un hombre noble y sin dobleces, con mano santa para las alternativas al ser padrino de figuras como Curro Romero, Santiago Martín ‘El Viti’ –por quien guardaba debilidad-, o Andrés Vázquez entre otros. Retirado siguió en el toro y un buen día entró a formar parte de la Escuela de Tauromaquia ‘Marcial Lalanda’ de Madrid donde pronto encauzó su vida para desarrollar una magnífica labor. En las instalaciones de la madrileña Casa del Campo, a las que acudía cada tarde, hizo decenas de toreros desde Joselito, El Fundi, Bote, sin olvidar a Uceda Miguel Encabo, su paisano El Niño de la Taurina, Cristina Sánchez o El Juli, de quien pronosticó cuando solamente contaba con nueve años que sería una figura de época.

Retirado hace varios años se instaló en Galicia y, mientras mantuvo la lucidez, siguió con orgullo el éxito de sus discípulos y estaba pendiente de sus grandes amigos del toro, como Joaquín Bernadó, El Viti, Andrés Vázquez…

Además de los toros también tuvo una inmersión en política al llevar las ideas socialistas, con las que convivió en su infancia, para ser teniente de alcalde en Talavera de la Reina por el PSOE, sin embargo, él que era un tío recto y que llamaba a las cosas por su nombre, al ver los chanchullos y mangoneos se fue para regresar a su mundo. A ese mundo de los toros, al que llegó para huir del hambre y donde su nombre ha quedado escrito en el pedestal de los grandes maestros.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

8 comentarios en “Huir del hambre

  1. Paco.Precioso articulo sobre Gregorio Sanchez.Lo conoci personalmente por mi amigo Jesus,Matias Hijo con quien toreo varias temporadas..Un abrazo y enhorabuena.

  2. Acabo de leerlo Paco y lo he compartido.
    En el año 2006, El Rincón Taurino de Torrejón de Ardoz, le ofreció un homenaje junto a otro Mestro como es Joaquín Bernadó, con motivo del 50 Aniversario de sus respectiva alternativas.
    Bernadó, la tomaria en Castellón y Gregorio Sánchez lo hizo en Sevilla, cuando le apoderaba el hombre de negocios sevillano, Emilio Fernández. ( descubridor de las figuras de la época Manolo González, hijo tambien de padre represaliado y Miguel Báez » Litri » entre otros.
    Lo que posiblente ignoren muchos aficionados es, que Gregorio Sánchez, fue el primer torero castellano en tomar la alternativa en un Domingo de Resurrección en la Maestranza.
    Ya he visto el éxitazo de las presentaciones de tu libro, dime en que librería lo puedo conseguir.
    Un abrazo.

  3. Honra al torero y fiel a su pensamiento de rectitud en la vida
    En mis cientos y cientos de corridas que presenciado nunca vi morir a un toro mas rápido que en Logroño estoqueado por Gregorio
    Gracias Paco por el artículo

  4. por los años 60 cuando venia a Salamanca para los tentaderos de invierno, visitaba a un compañero de escuela de santa olalla que era cura en el Maestro Avila D.Antonio Gomez Aguero y acompañados de otro cura D. Leandro se marchaban de tentadero.

    alguna vez nos llevaron a algunos alumnos como yo por tierras charras

    se le veia caminando con D. Antonio por el patio dando largos paseos de ida y vuelta, y de vez en cuando se paraban riendo como recordando aventuras de su niñez.

  5. En su retirada anunciada y definitiva de los toros,aquella tarde del 73, no solo el público de Madrid estuvo indiferente con él.Sorprendentemente estuvo injustamente duro, pitandole cuando abandonaba el ruedo.El respetable,siempre lo he dicho,respetable lo es siempre,pero no siempre tiene razón.
    Gregorio Sanchez ese día dejaba los toros,se le despidió con dureza,pero se iba con la cabeza alta y su deber cumplido.
    Saludos y D.e.p. un gran torero.

Responder a francisco Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *