Ferias mediocres, toros afeitados y la alegría de López Simón

Archivadas las ferias del cereal que cierran junio (Pedros, Pablos y Juanes), e inmersos ya en vísperas de San Fermín, que fusiona el toro-toro con la fiesta en Pamplona, se empiezan a presentar diversos ciclos a lo largo y ancho de la temporada. Ferias que gozaron de importancia, caso de Málaga junto a otras menores y dan ganas de llorar al ver una cartelería apoyada en los mediáticos. Si en los Paquirri y cía. En ese Paquirri que anuncia una nueva despedida y la mayoría de sus actuaciones resultan patéticas dejando asesinar a sus toros en manos de los picadores. Sin ir más lejos hace una semana en Zamora fueron indignantes sus dos trasteos protagonizados en medio de la bronca. Lo mismo ocurrió, unas fechas antes, en León tras enfrentarse con desaires chulescos al presidente en una clara falta de respeto, algo que en cualquier época hubiera sido sancionado –lo mismo hizo El Juli en la corrida del Corpus de Toledo, con el agravante que insultó gravemente al delegado de autoridad-. Malo que ya no haya respeto en estas llamadas figuras. Yo no me imagino a Julio Robles desafiando, vestido de torero, al comisario Font en alguna de las puertas grandes que le robó en Madrid. Ni a  cualquiera de los toreros de antaño, que antes eran señores y fueron educados en el respeto. El mismo que ahora se pierde en el escenario de estos tiempos tan confusos. Porque ser torero siempre ha sido sinónimo de señorío legando la gloria de su liturgia.

Volviendo a los carteles los de Málaga no tienen justificación alguna. Peor imposible con esa UTE que nadie sabe qué busca, ni para qué se asoció si el resultado es una feria que seguirá echando a la afición de una Malagueta que hace tiempo encendió todas las alarmas. Y ojo, que a esa plaza no la han hundido más que el propio ‘sistema’ que rige la Fiesta. No busquen en otro sitio a los culpables. Lo mismo que Palma, ¡quién ha visto y quién ve al Coliseum Balear! con dos carteles basados también en su mayor parte en los mediáticos, a igual que otros muchos – San Sebastián de los Reyes, Ávila…- sin interés alguno para el verdadero aficionado. Y mientras tanto torerazos de la talla de Juan Mora en su casa viendo pasar los meses sin descolgar los chispeante de luces –por cierto el domingo torea un festival en El Boalo-, junto a otra importante nómina que está en el banquillo y juntan más torería que quienes no fallan en ninguna feria.

En este particular repaso no me gustaría olvidar dos detalles antes de poner el punto final; Uno el afeitado sistemático y otro el resurgir de López Simón. Lo del afeitado es indignante, más aún cómo se produce ya en tantas plazas sin ningún pudor por parte de las llamadas figuras. Un afeitado que ha echado a tanta afición de las plazas, afición que no pide galafates, pero sí una dignidad en el toro y acorde con la seriedad histórica de cada plaza. Y lo peor es que todos los ven, lo censuran por lo bajo, pero nadie da un puñetazo a esa lacra. Otra cosa que no entiendo es cómo muchos ganaderos se gastan dinero en enfundar si luego los van a ‘aserruchar’, algo que se contempla en la mayoría de las plazas en un claro atentado a la dignidad de la Fiesta.

Por último me alegra mucho ver sonreír de nuevo a López Simón. El de Barajas, desde su particular golpe de estado para volar en libertad, ha recuperado la sonrisa y en las últimas semanas es un torero nuevo, semejante a aquel tan rotundo que hace dos años rompió a figura. Ahora da gusto volver a verlo, con las ideas claras y su buen hacer, sin nada que ver con aquel que nos decepcionó en las primeras ferias y daba la sensación de torear por inercia y se antojaba necesario un parón. O un cambio en el guión. Ahora hay un nuevo López Simón y eso es una gran señal, además me alegra mucho que vaya a ser apoderado por Manolo Chopera, el hijo de José Antonio, que además de un excelente taurino es una magnífica persona con tacto y mano derecha. Lo ha vivido desde niño y él sabido sacar las mejores conclusiones. Seguro que López Simón y Manolo va a ser un dúo largo en el tiempo y fructífero en el éxito. Ojalá.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

2 comentarios en “Ferias mediocres, toros afeitados y la alegría de López Simón

  1. Buenas Paco, me dejé la voz en Ledesma denunciado no el afeitado, sino la mutilación de los pitones de los toros, mientras oía como la gente del tendido se reía y burlaba de mi.
    Estuve en la “corrida benéfica” de Alba de Tormes, que te voy a contar que no vieras…
    He acertado de pleno en las ganaderías de la Feria de La Vega antes de que saliesen los nombres de los hierros, ya se sabe lo que va ocurrir, ¿para que gastarme el dinero?
    Se me acabó la afición Paco, y lo más duro es que tengo 19 años.
    Uno menos.

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