Dios estaba de vacaciones, Víctor

No sé, amigo Víctor cómo desenvolver esto, de veras. Porque hay veces que no te explicas las cosas por mal vueltas que le des. Resulta que estábamos en la corrida de Arévalo, tan cerca de tu querida Segovia y mientras Roca Rey paseaba las orejas triunfales de su primero timbreó el washap del teléfono “Víctor Barrio, DEP”. Eran las 20.40 y no sé por qué las malas noticias no tienen margen de error y aunque te dejan de momento bloqueado al final se confirman con la llegada de otro montón de mensajes que se reciben al instante. Y ya me quedé KO sin poder reaccionar, a la par que llegaba la conmoción a la plaza y tu tragedia se extendía de boca en boca como un reguero de pólvora bloqueando todos los corazones.

No lo merecías, Víctor. Nadie merece una muerte así, tan joven y lleno de vida, aunque sea para darle gloria al arte del toreo; pero la vida ha sido muy injusta contigo. Eras un tío de ley, con las ideas muy claras y te admiraba mucho por eso. Si te vestías de torero era para dignificar ese arte y jamás entrabas en cambalaches del ‘sistema’. Por eso eras peligroso para las élites taurinas que quieren domesticar a los toreros jóvenes, eras digno y ellos no entiendes de eso, por lo que tenían tu nombre apuntado en tinta roja de ‘precaución’. Pero ya sabes, amigo Víctor, que llegaste a la Fiesta en un tiempo confuso en el que torean siempre los mismos y apenas os tienen en cuenta a los jóvenes. Y eso que tú saldabas cada tarde con triunfos, pero además quedaba el eco de tu hacer, de la calidad y de la torería. Pero no valía y siempre era volver a empezar; otra vez a demostrar que eras un torerazo sobrio y puro, con un capote elegante y largo que era una delicia.

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Hoy tengo presente el momento que te descubrí cuando aún eras novillero en un mano a mano con Juan del Álamo en Valdemorillo y desde ese instante ya siempre te tuve en consideración. ¿Recuerdas, amigo Tomi, esa tarde? Sabía que con esa clase antes o después romperías a figura. Desde entonces te admiré mucho más cuando tuve conocimiento que preferías quedarte en casa y sabías decir no antes de ir a una corrida en la que el ‘sistema’ prostituía a los toreros. Y ahí, con ese respeto a la Tauromaquia ya me ganaste para siempre, pero tenías que tragar sapos al ver cómo otros toreros de ferias se prestaban a esas suciedades que rechazamos quienes quedemos buscamos una limpieza de organización en la Tauromaquia. En fin… que hoy no es para cargar tintas, es que tu muerte esta rodeada de dignidad. Y de tanta grandeza que tu eres un ejemplo en el que se deben mirar tantos toreros.

Y así te lo hice saber aquel invierno al coincidir en un acto taurino celebrado en Sepúlveda, en casa de Eusebio, al igual que a los pocos días en otro en Riaza, que fueron la semilla de la amistad y respeto que nació y correspondiste con tanta elegancia y caballerosidad. Desde entonces siempre buscabas un hueco para ir a las presentaciones de mis libros, o para mandar un mensaje si leías un artículo que te gustaba en medio de esta guerra para dignificar el toreo. Y de esto último tus palabras siempre fueron un apoyo que no te imaginas cuánto, a la par que admiraba la dignidad que tenía un torero tan joven como tú.

Y hoy la vida ha sido injusta contigo y hasta cruel. De verdad no lo merecías con todo el camino por recorrer. Sé que tu muerte va a ser gloriosa y  se recordará tu nombre al lado de los grandes; pero coño merecías mucho más aquí abajo, al menos para compensar tanta lucha y dignidad con la que recorriste en este corto trecho segado trágicamente a los veintinueve años. Por eso no entiendo que Dios muchas veces se vaya de vacaciones y deja que ocurran estas cosas.

DEP Víctor Barrio.

 

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

12 comentarios en “Dios estaba de vacaciones, Víctor

  1. No se puede expresar mejor Paco Cañamero,los sentimientos que nos ha despertado a cada taurino la trágica noticia en la tarde de ayer. Qué injusta es la vida con personas tan valientes llenas de ilusiones para cumplir su Sueño y para poder formar parte de la historia taurina de las grandes figuras,que seguro el ha admirado a tantas de ellas. Víctor Barrios, pasará a la Historia aún terminando tan joven su andadura pero nos quedará el recuerdo de las grandes tardes que supo darnos a los aficionados a esta fiesta que aunque nos deje esto sinsabores es un arte . D.E.P a este gran torero.

  2. D.E.P., bonito artículo y bonitas palabras le has dedicado Paco, la vida es muy injusta. Ánimo para su familia y para la tauromaquia

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