El camino perdido de la UNPBE

Siempre admiré a los hombres de plata, enorme fuente de sabiduría taurina, al igual que su lucha y el inmenso caudal que ha aportado a toreo. Sin embargo su vida nunca fue fácil, ni relució la plata de su arte con el brillo deseado. No olvidemos que hasta la pasada década de los setenta muchos de ellos no podían retirarse con dignidad al no estar reguladas las cotizaciones. Recuerdo a gente que logró el estatus de figura y al igual que numerosos profesionales se vieron abocados a un final difícil. Fue el caso del agitanado Joaquín Delgado ‘Joaquinillo’, figura de los banderilleros a las órdenes de maestros de la talla de Pepe Luis o de Pepín –entre otros- y debió acabar sus días laborales, hasta ya entrada la vejez, de mozo de espadas de José Fuentes. O el de Guillermo Marín –inconfundible por su corpachón, ojeras e inseparable cigarrillo-, quien después de toda una vida con Antonio Bienvenida al final hubo que organizarle un homenaje para paliar sus dificultades económicas. O Alfredo David, quizás el peón más grande de la historia, quien con setenta años aún toreaba con Diego Puerta, entonces novillero. Y son muchos más los casos, mientras otros vivieron los últimos años de su vida marcados por las dificultades. Sin ir más lejos recuerdo en Salamanca al entrañable Dionisio Rodríguez ‘Toreri’ y las carencias de su vejez.

Después se arregló en parte por la lucha de los hombres de plata y varias huelgas que fueron fundamentales. Aún recuerdo al maestro Rafael Corbelle y a Federico Navalón ‘El Jaro’ liderar sus luchas sindicales durante los inviernos y aquellos sentenciosos ‘este año no vamos a Castellón’ acabaron abriendo la puerta del gremio para llegar los aires de la normalidad. Gracias a esas reivindicaciones los banderilleros y picadores alcanzaron la necesaria dignidad con la Seguridad Social y una jubilación a los 55 años, cuando antes era impensable y se observaban escenas de hombres ya muy mayores vestidos de toreros.

Después y ya sindicados los picadores y banderilleros en la UNPBE se constituyó en un grupo fuerte que supo defender mejor que nadie sus derechos. Mientras en la Fiesta cada cual iba a su aire y en todos los estamentos faltaba unión, los hombres de plata la tenían y dignificaron su profesión convirtiéndose en uno de los sindicatos más efectivos del enorme océano laboral haciéndose respetar allá donde estaban presentes.

Sin embargo con el tiempo y la llegada de nuevas vías económicas vinieron los abusos, junto a la falta de solidaridad pensando solamente en su bien y obviando al resto. De todos el asunto más espinoso llegó en los derechos de imagen televisivo. Aquí, por ejemplo solamente recibían sus legítimos derechos los asociados a la UNPBE, mientras que un peón que fuera por libre si quedaba directamente sin cobrarlos. Al igual que los novilleros y otros colectivos en una medida caciquil, con enorme abuso de poder. De ahí que ahora haya surgido otro colectivo, la ASPROT, para solucionar los derechos de imagen a cuantos profesionales ya se niegan a pasar bajo el arco dictatorial de UNPBE, que desde hacía un tiempo navegaban en las aguas de la Fiesta pensando que solamente eran suyas.

Se trata de un primer paso para acabar con los abusos de un sector laboral que hizo mucho bien en su momento y sin embargo ‘guillotina’ a quien no piensa como ellos. Y es que a partir de ahora la Fiesta debe someterse a infinidad de cambios y algunos de ellos están en las bases al saber que existe una realidad y unos números. Y por ejemplo hay que ser realistas y ser conscientes que en muchas corridas de ‘pueblo’ basta con dos picadores y un reserva para estar sobradamente cumplidas. Al igual que las novilladas sin caballos, festejos que apenas se pueden promocionar al sufrir la enorme carga de tantos peones como permite la actual reglamentación, defendida con uñas y dientes por UNPBE para barrer a su favor, cuando en ellas sobran la mitad. Y es que la Fiesta es el único negocio donde, en muchísimas veces, ganan todos menos el jefe de filas –o sea el matador-.

Ahora lo importante es que entra aire fresco. y se ventilen los despachos para abrir el abanico, porque de ANBPE se admira su lucha para dignificar a los hombres de plata, pero se rechazan sus actuales políticas del ‘estas conmigo o contra mi’ con tantos perjudicados, sobre todo los no asociados y novilleros.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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