Julián Maestro: De príncipe a maestro

Hoy me descubro ante Julián Maestro. Ante aquel chaval que hace casi cuarenta años se convirtió en un manantial de frescura torera formando parte de una ilusionante terna bautizada como ‘Los Príncipes del Toreo’. Entonces Julián, junto al Yiyo y Lucio Sandín, dio la vuelta a España formando auténticos alborotos y, c su mirada inocente, vislumbrándose en ellos el inmediato futuro de la Fiesta desde el momento que fueran coronados reyes. Sin embargo, el toreo, un mundo tan hermoso que nunca tiene escritas las páginas del mañana hizo pagar a estos muchachos un alto precio en los rumbos que tomaron sus carreras, tan lejos de las apuestas iniciales. Al Yiyo, el que más alto llegó, lo mató un toro en Colmenar Viejo saboreando ya las mieles de ser figura. A Sandín las graves cogidas y la definitiva puntilla de un accidente de tráfico lo retiraron y, actualmente, es un prestigioso óptico en Barcelona. Maestro, por su parte, acabo de banderillero y ahí sigue, ya vislumbrándose en su horizonte cercano la jubilación.

Hoy, Julián Maestro sigue entrenando con la misma ilusión que en sus días azules de la infancia cuando todo eran sueños de ser figura; mantiene el mismo porte torero de entonces, junto al poso de la veteranía y el añadido de esa amargura íntima de ver cómo la Fiesta, su mundo, ya no es el mismo que él conoció. Ya no se respeta ni la sagrada liturgia, ni los valores que engrandecieron la Tauromaquia, como mostraba ayer en las redes sociales a través de un video mientras entrenaba bajo los soles de agosto con el mérito que supone para alguien que no tiene apuntada ni una fecha para enfundar el traje de luces.

No entiendo cómo los nuevos toreros apartan a quien es una fuente de sabiduría. A alguien que tanto les puede enseñar en los difíciles caminos del toro. A un maestro que además se llama así: Maestro. A quien bebió de las fuentes de leyendas de los hombres de plata como El Boni viejo, Joselito de la Cal, a Luis Parra… a quien tantas veces escucho a Marcial, a Domingo Ortega, al Estudiante… hablar de toros. A quien se crió a los pechos de Andrés Vázquez, Gregorio Sánchez, Antoñete… A quien vive con la liturgia del respeto que debe tener quien se viste de torero.

Me descubro ante él por su honradez, por descolgar el vestido de torear solamente para dignificar el arte del toreo. Por no tragar jamás por indecorosas proposiciones, pero sobre todo por ser un gran torero y siempre muy tío. No tiene que ser fácil ver pasar agosto y estar en casa; no debe ser fácil para quien atesora tan grandeza y ve, con su mirada inquieta, cómo han destrozado su profesión.

Hoy queda muy lejos la leyenda de aquel Maestro que fue uno de los ‘Príncipe del toreo’, terna de oro y luto. Terna de grandeza y llanto. Pero nos queda un maestro llamado Maestro, que es un toreo de verdad nacido para dignificar la Fiesta.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

2 comentarios en “Julián Maestro: De príncipe a maestro

  1. Bonito y puntual homenaje Paco a un gran torero que derrocha ilusión y afición.
    Con Julian Maestro rambien estamos ante una persona que habla alto y claro y éso,a veces, aprieta ” a tablas ”
    Un abrazo Cañamero y toda la suerte del mundo para Julián Maestro, un torero.

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