Un ‘destrgruggtog’ en La Glorieta

Hay días que escribir es peor que cavar. Hoy es uno de ellos. Uno no es que sea muy de ‘caballos’, uno para abrir boca puede, pero ya una ‘caballada’ cuesta digerirla para quien no tiene la cultura necesaria sobre este arte, ni tampoco lo ha llenado plenamente. Lo prefiero como antes, si se da el caso con un rejoneador por delante y a correr. Por esa razón en estas corridas siempre busqué un ‘sobresaliente’ y él que se las apañase. Por cierto que ya desapareció la figura del sobresaliente de rejoneador, que era un matador de escaso nombre para matarle el toro si el caballero no andaba fino con los aceros. Hace tiempo, años, que no lo he vuelto a ver.

De esas corridas lo más fue un tiempo que guardé interés por la escuela portuguesa –Ay Portugal, ¿por qué te quiero tanto?-, aquella de Simâo da Veiga, Branco Nunçio, el viejo Ribeiro Telles –a cuyos hijos tanto traté por los ruedos lusitanos-. O más tarde a Samuel Lupi –con quien hace unos años disfruté de su amenidad en la azoreña Angra do Heroismo-. Y es que José Samuel Lupi formó parte de aquellos ‘cuatro jinetes de la apoteosis’ –integrada por los hermanos Peralta, Alvarito Domecq y el propio Lupe- que revolucionaron el toreo a caballo apoderados por el extremeño Jacinto Halcón –siempre ‘capeísta’ de pro-, hasta que llegó el grandioso Manuel Vidrié –a quien la historia no le ha hecho la justicia debida- y disfrutó de una gran época y consideración de figura- ¡Qué grandes tardes recordamos de Vidrié a lomos de JB o de Neptuno! Y hasta entonces me interesó como tal, hasta tratar de formarme, pero no fue fácil. Mucho menos después con la llegada de Hermoso de Mendoza, que ayer volvía a Salamanca y lo cambió todo, desde azucarlo con el torito a modo de sangre Murube, las formas, junto a su lujazo de caballos y espectacular monta.

Con Hermoso hubo un antes y un después, con su enorme categoría. La que demostró ayer en Salamanca frente a su primero, un toro boyante y noble de Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez, que lo toreó a placer. Fue el momento más alto de la tarde, el que emocionó al palco para regalarnos otra tarde triunfalista con un público verbenero más propio de portátil arribeña que de una capital del toro. Sencillamente fue patético el público de ayer, más festivo que realista y dispuesto a aplaudir todo. Más que en ningún momento cuando salían los auxiliadores con la capa, que en estos festejos casi siempre son pitados, ayer se encontraron con los olés más largos de su vida. Y algún peón hasta se recreó tanto que dejó el regalazo de una bonita medio con sabor y torería. Sergio Galán se benefició del placentero público en su primero –un torete de trote cochinero-, aunque estuvo mucho mejor en su segundo –a mi entender-, sin embargo se le cruzaron los aceros y lo que pusieron ser otras dos orejas de la manera que iba a la tarde se quedó en ovación.

Lea Vicens volvió a esta plaza, la discípula de Ángel Peralta, a quien llamaron el ‘Centauro de La Puebla’ aún se preguntará por la oreja que le regalaron en su primero después de marrar varias veces en banderillas y de pinchar otras tantas veces con el rejonazo; mucho mejor en el segundo y claro, como la feria venían de saldo y regalos se llevó otras dos orejas y la sacaron con sus compañeros por la Puerta del Toro al finalizar un festejo que tuvo lo más importante en su brevedad.

COLETILLA FINAL: Sin embargo, la gran noticia, fue la presencia del mayor antitaurino que existe en La Glorieta. Del ‘destructor’ Simón Casas -a él que le gusta autodenominarse productor-, que llegó en su labor de apoderado de Lea Vicens y seguro que tomó nota del público sin criterio, del palco tan dadivoso y de esta Fiesta que, por gente como él, se hunde ente el triunfalismo y la falta de respeto al toro bravo. En mi tendido alguien dijo que había visto un carterista y al alzar la vista y descubrir al ‘destructor’ no tuve duda que iba por él. Porque Simón Casas ha robado la cartera del respeto y la seriedad de la Fiesta, destrozando el verano madrileño y matando las ilusiones de tantos matadores modestos que allí siempre tenían su particular trampolín. Su presencia en el callejón, despelujado y con su aspecto de trilero –de hecho ha engañado a mucha gente en una larga lista- fue el punto negro de esta feria que se despidió en la línea de triunfalismo. Y lo siento por brevedad, amigos, pero colorín colorado que hoy era más duro escribir que cavar.

                                   FICHA DEL FESTEJO

Con casi lleno en tarde entoldada y de agradable temperatura se lidiaron toros de Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez, bien presentados, bonancibles y nobles.

Hermoso de Mendoza: Dos orejas y silencio.

Sergio Galán: Dos orejas y silencio.

Lea Vicens: Oreja y dos orejas.

NOTA: LA FOTO ES DE ADRÍAN DE SALAMANCA AL DIA

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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