Naturales de oro

La novillada no acabó de romper. La impoluta presencia y seriedad de los utreros que envió Fernando Bautista desde los vecinos campos de Peña de Cabra con el hierro de La Glorieta (¡Gloria eterna al gran Julio Robles!) no acabó de servir por la falta de casta, sobre todo desde que salían de los caballos y allí se acababa esa emoción necesaria para poner a la gente loca, que es la aspirina de la felicidad en la afición. Solamente sirvió el quinto, más encastado que sus hermanos, frente al cual Marcos se mostró resolutivo y fácil, demasiado acamperado y sin darle importancia, por lo tanto sin llegar a hacer vibrar al personal teniendo en su manos las mejores cartas de la tarde –en su primero no pasó de voluntarioso-. Había abierto cartel Colombo, ya en sus últimos compases de novillero –toma la alternativa dentro de unos días- dejando la patente de su entrega en capote, banderillas y muleta, resolviendo con eficacia, aunque son provocar delirio alguno.

Quien salvó la tarde fue David Salvador, quien dejó impronta de su poso, temple e innata elegancia a pesar de tener enfrente un lote a contra estilo por la falta de raza y fuerzas. No obstante nos regaló su esencia al natural gracias a su don de la pureza para protagonizar el cenit de la novillada y los momentos más artísticos, siempre con el la calidad de quien tiene el don de la exquisitez. La pena fue la escasa condición de sus novillos para no acabar de romper y deslumbrar con tanta grandeza como tiene este David Salvador, a quien si la suerte acompaña puede ser un grandioso torero por la pureza herencia de la más sobria escuela castellana. ¡No le pierdan la vista!

                      FICHA DEL FESTEJO

Ganadería: Se lidiaron novillos de La Glorieta, de buen presencia y bajos de casta, excepto el quinto más enrazado. y de buen juego en general, a excepción del deslucido y complicado sexto.

Jesús Enrique Colombo: Ovación con saludos y oreja.

Marcos: Ovación con saludos y vuelta al ruedo.

David Salvador: Oreja y oreja.

Cuadrillas: Saludaron tras un gran tercio de banderillas Miguel Martín y Fernando Sánchez en el segundo. En el quinto firmó una buena brega el propio Miguel Martín.

Ambiente: La plaza se llenó en tarde veraniega.

 

COLETILLA FINAL: Mi brindis a Carlos Navarro por dar oportunidades a los novilleros en tiempos tan difíciles. Un lujo de alcalde para un gran pueblo.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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