Adiós a Marivi Mazas, señora de Valdefresno

Enfilada la última semana de noviembre, casi en vísperas de San Andrés y con las primeras heladas tiñendo de blanco las madrugadas del Campo Charro, este lunes se ha ido a la eternidad Marivi Mazas, dama y señora de Valdefresno, viuda del inolvidable Nicolás Fraile, fallecido hace casi cuatro años y madre de José Enrique y Nicolás, sucesores en la obra de sus progenitores en la cría del toro bravo. Hoy, otra vez más, a esa casa ganadera charra habitada por gentes buenas y generosas regresa el luto y el llanto para despedir a un ser querido. Ahora, a Marivi, la matriarca que era todo bondad y simpatía, señora de excelente trato.

A Marivi le tocó sufrir hace veintitrés años el drama de perder a su hijo mayor, Juan Luis y desde entonces nunca volvió a ser la misma. Juan Luis –era novillero y días antes se había presentado en Madrid- perdió la vida en un accidente de tráfico y el dolor de esas heridas ya nunca cicatrizaron y con su recuerdo lentamente se fue apagando la llama de su vida.

Hoy, por campos de Tabera, los toros de Valdefreno turrean con dolor por al ama fallecida y las garrochas de lo vaqueros lucen un simbólico lazo negro en señal de luto por la marcha de Marivi Maza, la señora de Valdefresno que siempre vivió abrazada a esa bondad que es el blasón de esta casa ganadera.

El funeral por Marivi Mazas será mañana, martes 28, a las 11.30 en la iglesia de Sancti Spíritus, de la capital. El velatorio está instalado en el tanatorio de San Carlos, sala 6, en Salamanca.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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