‘El sentido de la vida’, una joya de las letras.

 

Se apagaba el eco de la primavera y los primeros calores anunciaban la llegada del verano cuando conocí a JuanMa Ramos, bautizado como Juan María de Comerón en el mundo de las letras. Un mensaje de presentación llegado a través de la modernidad del móvil valió para hacerme su amigo sin conocernos previamente, aunque jugaba a favor el aval sentimental de su padre –Juan Ramos, uno de los políticos más dignos que tuvo Salamanca- para que fuera suficiente dada la vinculación y afecto que siempre le guardé a su progenitor. Porque el espíritu de aquel ejemplar socialista llamado Juan Ramos debería ser un modelo para los actuales políticos, más pendientes de la fotos y el coche oficial que de arreglar los problemas del pueblo. Con el emotivo recuerdo del padre –fallecido hace casi un par de años- empecé a hablar con JuanMa, quien me comentó sus inquietudes literarias y que estaba a punto de sacar a la luz su primera novela. El primer parto en el mundo de las letras que siempre es motivo de especial felicidad y él además lo transmitía con una pasión tan desbordante que cautivaba. JuanMa, que también acababa de estrenar paternidad real, disfrutaba de ese momento y el añadido orgullo de ver cómo su novela no dejaba a nadie indiferente. Y fascinaba al descubrir a un nuevo escritor que irrumpía en este enrevesado mundo con el sello de la calidad.

Pronto llegó la novela a las librerías y desde ese mismo día cayó en mis manos y pude deleitarme tanto con su lectura que hasta me sorprendía cómo alguien que no publicado nada había escrito ese novelón, del que les aseguro que es uno de los mejores que he leído en los últimos años. Una obra con mucha influencia de Gabriel García Márquez e incluso también con pinceladas de estilo de Miguel Delibes por la forma de plasmar los lugares que hicieron único al genio de Valladolid. Ya digo, una maravilla de obra que debe aupar a un alto lugar en el mundo de las letras a su autor. Y además ambientada en la magia de esta Salamanca universitaria cuyos aires respira la protagonista, una chica de San Sebastián, llamada Amaya Heredia, que viene a estudiar Derecho a la ciudad del Tormes y en ella descubre el maravilloso mundo universitario.

A partir de ahí la trama que fluye en ‘El sentido de la vida’ te hace vivir un mundo de emociones y encontrar respuestas a tantas preguntas como nos hacemos cotidianamente. Por esas razones la  recomiendo y aseguro que os encantará esta maravilla de las letras.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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