Julio Robles, genio y figura

En plena explosión de la época que el ‘sistema’ -y quienes con él laboran- están empeñados en vender la actual Fiesta bajo el paraguas del triunfalismo, perdiendo el respeto al triunfo legítimo, hoy me apetece recordar una anécdota de quien fue mi torero de cabecera. Del inolvidable Julio Robles. Genio y figura.

Sucedió en Las Ventas, el día de la confirmación de la alternativa. Esa tarde, con Antonio Bienvenida de padrino y Palomo Linares de testigo, al finalizar el tercio de banderillas los toreros se dirigían al callejón, mientras Julio tomaba estoque y muleta para dirigirse a saludar a la presidencia y observó como Bienvenida saludaba a amigos. Entonces Julio, estático, permaneció bajo el palco presidencial durante unos segundos sin inmutarse en sin que nadie se explicase porqué no pedía el permiso.

Bienvenida seguía saludando por dentro del ruedo a gente de la barrera, hasta que Julio ya se dirige a él para decirle: “Cuando usted quiera… se tapa, maestro”. Una vez que Antonio Bienvenida entró por la tronera del burladero al callejón, Julio Robles pidió permiso a la presidencia y comenzó su faena.

Así era Julio. Sincero y trasparente, además de un torero colosal.

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Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

Un comentario en “Julio Robles, genio y figura

  1. Tuve la suerte de ver a Julio Robles en bastantes ocasiones,recuerdo por ejemplo, la tarde de la confirmación de Espartaco en Madrid y le digo,amigo, sinceramente, que me ha emocionado esa foto de lo que “es torear”,aún dando de barato que una foto es una visión parcial de una realidad.Esa foto lo pone a uno en pié.
    A su lado la del pase ,parece que del “desprecio”, de el sujeto que desprecia al toro,a la Fiesta,al aficionado,a los colegas,a los periodistas y parece que a todo lo que no tintinee al caer al suelo, es como para largar la raba.
    Ni comento ni comparo la foto del pase del “desprecio” del “mesías”con la de Dámaso que saca el cuaderno “Del toro al infinito”porque eso ya es “de collons de mico” que dicen los de Catalonia.
    Hace ya tiempo me permití comentar en un cuaderno más que respetable, que la Fiesta estaba muerta y que solo le faltaba un entierro digno de cuatro o cinco capas.
    Hoy pienso que que es imprescindible enterrarla como sea porque apesta.
    Y Vd dispense la forma de señalar.

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