Gonzalo Caballero, torerazo y señor

La enorme crisis que vive la Fiesta tiene su reflejo en la mediocre Feria de San Isidro-2018. El ciclo que fue presentado hace dos días cuenta con demasiados carteles de relleno y apenas atrae el interés en tres o cuatro tardes, no más. Demasiada morralla, muchos enchufados, las novilladas de pena y escasos alicientes en la segunda feria de Simón Casas al frente de Las Ventas. Ha faltado imaginación y ha sobrado comodidad e incluso en la corrida de Las Seis Naciones, que es lo más imaginativo del ciclo, se olvidan de Portugal. De un país hermano, vecino y que ha protagonizado tardes memorables en Madrid, tanto de toros como de toreros.

Entre tanta mediocridad y con muchos carteles de mero relleno, con ausencias notables, hubo un hecho que ha revolucionado al toreo. Una reivindicación y una necesaria rebeldía contra este sistema que lleva a la Tauromaquia a las alcantarillas. Fue Gonzalo Caballero quien puso los puntos a las íes de la dignidad dando un puñetazo con la fuerza de su dignidad, de su orgullo herido, de su corazón torero. La vida siempre fue de los rebeldes y enterró en la desidia a quienes son complacientes y sumisos, por tanto cobardes al tragar con un sistema que tanto daño hace.

Siempre admiré a Gonzalo Caballero, ¡torerazo! A quien se la jugó de verdad y dio lecciones, como hace dos años en Madrid con el muslo atravesado mató el toro y dio la vuelta al ruedo más emotiva que recuerdo en eso coso de Las Ventas. O el pasado año, recién enterrado a su padre, nos encogió el alma con su brindis para jugarse después la vida de verdad. U otro año en Santander que salió triunfador de la feria dejándose morir y como premio el pasado año no fue anunciado en otra injusticia gravísima por la revancha de un antiguo apoderado –actualmente con un puesto destacado en la organización de la feria cántabra- que no sabe de dignidad. Por eso, cuando le dijo las cosas a la cara a Simón Casas, delante del mismo Rey y de todos el toreo, Gonzalo Caballero, se ganó para siempre a quien busca héroes que sean capaces de hacer temblar los cimientos de la Tauromaquia. Y aquí Gonzalo Caballero, el pequeño gran torero madrileño, ha demostrado quien es. Ya lo hizo muchas veces en el ruedo y ahora a la claras, cuando tanto se necesita. Gracias, a Gonzalo, porque artistas como él dan luz a la Fiesta y pronto disfrutará de su premio con su nombre en las ferias. La grandeza del toreo es la emoción y ahí Gonzalo, con su corazón de acero, se ha ganado todos los honores y su libertad.

COLETILLA FINAL: He escrito en infinidad de ocasiones que, en esta época del toreo, son necesarios empresarios con originalidad y ganas. Gente que se salgan de la vulgaridad actual del llamado ‘sistema’ para confeccionar carteles con otros nombre y por tanto atractivo. Por esa razón, aunque hoy por hoy, es una utopía, ojalá saliera un valiente para provocar el necesario golpe de estado que necesita el torero y alquilase Vista Alegre –aunque la actual plaza no tiene torería- para organizar otro San Isidro. Algo parecido a aquel programado por los Dominguines hace ahora 50 años y fue conocido como el San Isidro Paralelo, al anunciar a los toreros que no contrató la entonces empresa de Madrid, para llenar la vieja Vista Alegre y vivir tres tardes que fueron tres acontecimientos. Y con Santiago Martín ‘El Viti’, de gran protagonista.

Imaginen que alguien nos sorprende con estos carteles, tan castizos y de torería, en el puente de San Isidro, al grito de ‘Todos a Vista Alegre’.

Sábado, 12 de mayo: Sánchez Vara, Fernando Cruz y Alberto Lamela, con toros de Flor de Jara.

Domingo, 13: Frascuelo, Juan Mora y Diego Urdiales, con toros del Pilar.

Lunes, 14: Eugenio de Mora, Gonzalo Caballero y Eduardo Gallo, con toros de Torestrella.

Martes, 15: Día de San Isidro. Uceda Leal, Miguel Abellán y la alternativa de Miguel Maestro, con toros de Valdefresno.

 

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

8 comentarios en “Gonzalo Caballero, torerazo y señor

  1. Cañamero, que gran periodista y que gran aficionado.Cuanta verdad en este puñado de lineas.
    Que fue del apoderamiento de Urdiales por los poderosos mejicanos. En fín.

  2. buenos días .
    soy de Ecuador y en tu publicación hace falta no sólo un torero de Portugal sino un torero de Ecuador ya que Ecuador también es taurino y también tiene toreros que pueden dar la cara en Madrid.

  3. Sr.Cañamero, desde la distancia y echando mano de mi humilde criterio reciba un fuerte apretón de manos, ya hice 10 años que pude vestirme de luces para despedirme del templo de Madrid…todavia conservo el aroma de su encanto otoñal que deja su mágica magia para seguir soñando “en la próxima fecha”..por eso me atrevo a felicitarle por sus comentarios sobre el estado de la fiesta y del caro tributo que tiene que pasar un soñador profesional…muchas gracias y un fuerte abrazo.

  4. Conocí a Gonzalo Caballero cuando tenía catorce años. Y hablamos mucho de toros. Él quería ser torero. Y hoy lo es. Y le admiro mucho por su valentía, pero especialmente por ser una excelente persona. Yo siempre he sido aficionado a los toros. En mi colegio -y siendo compañero de pupitre- estaba Sebastián Borrero Morano, hermano de Chamaco. Él fue quien hizo que me aficionara la fiesta nacional. Él llegó a ser matador de toros, pero no llegó a triunfar. En las conversaciones que tuve con Gonzalo, él siempre me dijo que sería torero, y espero que en este difícil camino del mundo de los toros llegue a ser figura del toreo. Ánimo, Gonzalo.

  5. Nunca estuve más de acuerdo con nada escrito sobre toros, que con este comentario de mi buen amigo Carlos Bueno. Con un asistente por coletudo y un picador por corrida, con un asistente para todos los toreros en el callejón y un puntillo de la plaza, habría suficiente y el reparto de derechos sería para menos gente, costaría menos y la entrada podría economizarse, incluso dar tres festejos en un día, con lo que habría más toreros incluidos. Con discusiones de representantes del peonaje y de estamentos para arreglar esto, tenemos bastante. Los nuevos tiempos demandan nuevas técnicas. Principio del fin de laa tauromaquias conocidas. Veremos qué nos depara el tiempo, y de momento veremos rematar las Fallas, y luego Dios dirá.

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