‘Tauromaquias de Castilla’, un siglo del toreo

‘Tauromaquias de Castilla’ es mi nuevo libro. El décimo de la particular bibliografía taurina y el vigésimo sexto de toda la obra escrita, que abarca diferentes géneros –excepto la poseía-. Se trata de una obra fundamental para conocer el siglo XX a través de los toreros más destacados que parió Castilla y León, desde figuras consagradas a otros más modestos que también tuvieron su importancia. La obra recoge las semblanzas de cincuenta matadores de toros, todos con el denominador común de haber confirmado la alternativa en Madrid. Se hace una excepción con el medinense Manolo Blázquez, capotero de lujo con mucho cartel en Palma y Barcelona, que no llegó a confirmar a pesar de haber estado anunciado hasta dos veces y no poder comparecer al sufrir previos percances.

A lo largo de sus 300 páginas afloran infinidad de anécdotas, muchas de ellas desconocidas e incluso hechos llamativos que conforman la brillante historia del siglo XX en la vieja Castilla. No busque el lector que sea un libro de números o estadísticas –algo que en el toreo ni pega ni encaja-, si trata de rememorar de la manera más amena una época gloriosa, donde desde luego que cualquier tiempo pasado fue mejor al actual. Para poder llevarlo a cabo se ha hurgado en archivos, en crónicas, se han recogido confidencias de testigos y se ha hablado con los protagonistas vivos, quien han contado su vida y cedido fotos para la obra. Quien se negó, solamente un caso, se ha respetado su decisión y se ha tratado con la mayor objetividad para recoger su paso por los ruedos. De todos se ha sacado la parte más brillante, junto al esfuerzo necesario para alcanzar sus metas. En él hay episodios de la Guerra Civil, cruel para todos y una verdadera zancadilla para varios protagonistas, caso de Belmonteño o Félix Rodríguez II, quienes marcharon a América y allí cimentaron sus carreras, junto al definitivo frenazo que supuso para Pepe Amorós o Fernando Domínguez; también para Victoriano de la Serna, que ingresó en el llamado Ejército Nacional como médico militar y después, recuperada la paz, ya no alcanzó el techo de los años previos a la contienda.

Por cierto al escribirlo surge la desazón al ver cómo antes existían tantas plataformas para los novilleros, caso de la madrileña Vista Alegre, o la bilbaína, también llamada Vista Alegre, donde hoy ya no se programan festejos menores. Tampoco olvidar la vital importancia de Barcelona y la Cataluña taurina, existiendo varios toreros que allí escribieron las páginas más frondosas de su biografía.

Lleva un prólogo escrito por José Luis Lera, decano de los críticos taurinos de Valladolid y una pluma tan prestigiada como respetada en el ámbito taurino. Tras el prólogo hay una larga introducción que analiza la escuela castellana y sus consecuencias. Y al final se añade un apéndice con un artículo que narra las vivencias de Manolete en el Campo Charro, algo que pasó de largo en los fastos y celebraciones proyectadas el pasado año en toda España y América con motivo de su centenario y setenta aniversario de su muerte en Linares.

Se presenta el 18 de mayo en el aula Antonio Bienvenida, de la madrileña plaza de Las Ventas, en un acto que se celebra a partir de las 12.30. Posteriormente también será presentado en Salamanca y en otros puntos del país, de los que oportunamente se darán a conocer.

Los toreros referenciados, por orden de antigüedad, en la obra son los siguientes:

  •  1 Julián Casas (1847) *
  •  2 Pacomio Peribáñez (24 de septiembre de 1911).
  •  3 Eladio Amorós (13 de octubre de 1928)
  •  4 Pepe Amorós (30 de abril de 1931).
  •  5 Victoriano de la Serna (29 de octubre de 1931).
  •  6 Félix Rodríguez II (9 de septiembre de 1932)
  •  7 Fernando Domínguez. (18 de marzo de 1933).
  •  8 Juan Mari Pérez Tabernero (12 de septiembre de 1942)
  •  9 Lorenzo Pascual Belmonteño. (12 de septiembre de 1946)
  • 10 Emilio Ortuño Jumillano (10 de agosto de 1952).
  • 11 Victoriano Posada (23 de mayo de 1954).
  • 12 Marcos de Celis. (18 de marzo de 1956).
  • 13 Rafael Pedrosa (23 de junio de 1957).
  • 14 Manolo Martín (26 de septiembre de 1959).
  • 15 Antonio de Jesús (30 de abril de 1961).
  • 16 Santiago Martín El Viti. (13 de mayo de 1961).
  • 17 Manolo Blázquez (23 de julio de 1961).
  • 18 Andrés Vázquez (19 de mayo de 1962).
  • 19 Andrés Hernando (1 de julio de 1962).
  • 20 José Luis Barrero (13 de septiembre de 1963).
  • 21 Santiago Castro Luguillano (2 de agosto de 1964).
  • 22 Paco Pallarés (14 de septiembre de 1965).
  • 23 Flores Blázquez (9 de abril de 1967).
  • 24 Agapito Sánchez Bejarano (24 de mayo de 1967).
  • 25 Víctor Manuel Martín (29 de junio de 1967).
  • 26 Juan José (11 de agosto de 1968).
  • 27 Sebastián Martín Chanito (20 de julio de 1969).
  • 28 Pascual Mezquita (1 de junio de 1972).
  • 29 Pedro Gutiérrez Moya El Niño de la Capea. (19 de junio de 1972).
  • 30 Julio Robles. (9 de julio de 1972).
  • 31 Roberto Domínguez. (20 de julio de 1972)
  • 32 Félix López El Regio (2 de septiembre de 1973)
  • 33 Avelino de la Fuente (22 de junio de 1975)
  • 34 José Ibáñez (29 de junio de 1975)
  • 35 José Luis Palomar (8 de marzo de 1978).
  • 36 Pedro Giraldo (2 de septiembre de 1978).
  • 37 José Mari Martín El Salamanca (21 de diciembre de 1979)
  • 38 Nicasio Pérez Cesterito (24 de junio de 1984).
  • 39 Jorge Manrique (17 de septiembre de 1985)
  • 40 Luis Miguel Calvo (29 de junio de 1987)
  • 41 Román Lucero (15 de julio de 1988).
  • 42 José Luis Ramos (14 de septiembre de 1988).
  • 43 Julio Norte (5 de agosto de 1989).
  • 44 Rodolfo Pascual (12 de octubre de 1989).
  • 45 David Luguillano (13 de mayo de 1990).
  • 46 Manolo Sánchez (22 de septiembre de 1992)
  • 47 Óscar Roberto El Millonario (5 de septiembre de 1993)
  • 48 José Ignacio Ramos (15 de mayo de 1993)
  • 49 Andrés Sánchez (13 de septiembre de 1993)
  • 50 José Ignacio Sánchez (29 de julio de 1994)

* Julián Casas es el único torero que no pertenece al siglo XX, es del anterior, pero su presencia es fundamental al ser un pilar de sus sucesores.

 

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

6 comentarios en “‘Tauromaquias de Castilla’, un siglo del toreo

    1. En el libro salen los toreros que han confirmado en Madrid. Sin embargo hay varios que tuvieron mucho cartel de novilleros y por circunstancias no confirmaron, de los que también se escribe, caso de los vitigudinenses Luis Miguel Moro y Sánchez Marcos.

        1. Manolo Blázquez fue una causa excepcional. Cierto que no confirmó, pero gozó de mucho cartel en Barcelona y Palma. A ello añadimos el hecho de que estuvo tres veces anunciado para confirmar y no pudo comparecer, en dos por cornadas y en otra por el ser suspendida por el mal tiempo antes el sorteo. En el trabajo hubo que hacer una barrera y esa fue la confirmación de alternativa. De otra manera hubiera salido más de 120 toreros. E insisto de Moro y Marcos se habla en la obra.

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