Juan José merece un desagravio

Ahora que el maestro Juan José va a vivir el acontecimiento del medio siglo de su alternativa –por cierto, detesto utilizar la expresión ‘bodas de oro’ para estas cuestiones taurinas- es el momento de sellar una página de su existencia laboral con el respeto que merece y supo ganar el protagonista. Me refiero al de su salida de la Escuela de Tauromaquia de Salamanca, que aún cojea por la suciedad que lo rodeó.

Entonces, después de una intachable labor al frente de la Escuela de Tauromaquia y ya cercana la edad de su jubilación, sufrió lo indecible en sus últimos momentos en el cargo, con infinidad de zancadillas y trabas que llegaron hasta el insulto por parte del diputado de entonces, quien buscaba constantemente el desprestigio a su persona, a deshonrar su labor e incluso a machacarlo literalmente para obligarlo a irse.

Tras decidir ir y jubilarse, en medio de algo que fue un escándalo y al que se trató de echar tierra, al comenzar un nuevo curso, aún al frente con el diputado que jugó las bazas de la miseria para tratar de destruir a un hombre íntegro y cabal, como el maestro Juan José, en las palabras inaugurales de la presentación no se dijo un una sola palabra de recuerdo a quien dirigió ese centro durante veintinueve años. Fue algo inaudito y que sorprendió hasta a los propios aspirantes a toreros. Por eso, ahora tienen ante sí el momento de pagar una vieja deuda, más aún cuando el actual diputado –Jesús María Ortiz-, acudió hace unas semanas, acompañado del director, a un acto dedicado a Juan José y celebrado a la Sala de la Palabra, del salmantino Teatro Liceo.

Hoy, con el tiempo transcurrido y aunque aquello ya es historia, el borrón de la suciedad aún persiste sin que haya sido borrado. Por eso es el momento de que la actual Escuela de Tauromaquia alce la bandera del señorío para organizar un acto de desagravio. Está claro que la categoría la dan las personas y ahora, quienes manejan el volante del centro formativo, tienen delante la ocasión de organizar algo que reponga las heridas para que Juan José viva en paz al ver definitivamente cicatrizadas esas heridas y, especialmente, restituido su honor. Conociendo a Juan José no hace falta nada grandilocuente, solamente algo elemental y con sencillez. Y se me ocurre que ahora como de vez en cuando –según leo en algunos medios- la Escuela organiza actividades e invita a diferentes personajes para hablar de toros y ahí bien podían llevar un día a Juan José, al coincidir con este momento de celebrar sus cincuenta años de matador para contar sus experiencias de aquella época. O las que tuvo al frente de ese centro de formación, donde salieron tantas matadores de toros e infinidad de profesionales en una labor sensacional y reconocida por todo el toreo.

Hoy, tienen en sus manos dignificar a una persona íntegra tras el daño causado para zancadillear su labor por aquel diputado que nunca podrá dormir en paz consigo mismo.

 

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

13 comentarios en “Juan José merece un desagravio

  1. Ojalá rectifiquen los responsables de al escuela, Juan José hizo mucho por ella y no merecía salir de allí por la puerta de atrás. Grande Juanjo!!!

  2. Buen dicho Paco. La salida de la escuela del maestro Juanjo fue muy sucia. Entre Eloy, al servicio de Iglesias se lo cargaron. Pero vete a saber qué habría detrás.

  3. Juan José hizo lo.más difícil , los principios de la Escuela de tauromaquia , también fueron tiempos de ilusión y entrega ,eso es lo que le debe la escuela a Juan José , probablemente ese diputado que menospreció a un buen maestro y mejor persona solo se preocupaba de salir en la foto y así les va …esas actitudes hacen que uno se pregunte para que sirven algunas instituciones y para que sirven algunos personajes, lo que si tiene el maestro es el reconocimiento de la cantidad de chavales que han pasado por la escuela ,sean figuras o no..vaya por delante mi admiración.

  4. Realmente yo tampoco lo entiendo, aunque el titular diga lo contrario de lo expresado en el artículo.
    Hace unos días falleció D. Ángel Peralta, grandísima figura del rejoneo, y aquí ni palabra, anteayer hubiera cumplido 85 años su mentor y ayer me encuentro con esta defensa de alguien a quien puede que conozca menos de lo que piensa.

  5. Formé parte de la Escuela durante 4 años y solo pudo dar gracias a Juan José, de quien aprendí todo. Con tristeza obserbé como en sus últimos tiempos le empezaron a hacer la vida imposible, olvidando todo lo bueno que habia echo.

  6. ojala todas las personas fueramos como el maestro ylconoci como persona en la fuente de san esteban y es un señor y como profesional nunca oi una palabra mala hacia el. se merece eso y mas. grande juanjo

  7. Donde meten la mano los políticos acaban con todo. Es una verguenza que el Diputado de la Escuela Taurina de Salamanca no tenga ni idea de toros.

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