Y Sevilla dijo sí a David Salvador

Qué bonito poder escribir de este nuevo paso hacia delante de David Salvador tras hacer vibrar, nada menos, que a la Real Maestranza con la elegancia de su toreo, con la excelencia de su interpretación en una tarde tan especial. La del ser o no ser. La de continuar soñando o rendirse ante ese abusivo ‘sistema’ que no cuida la cantera, ni promociona a los nuevos valores. Únicamente a quienes llegan avalados por la fuerza del dinero, caso de Toñete, quien ayer se fue de Sevilla con la oreja mojada por David Salvador y eso que el adinerado novillero tuvo una magnífico lote de Cortijo de la Sierra –que hasta para él hubo otros novillos diferentes que para sus ¿compañeros?-. Fue la victoria de David contra Goliat, de la afición y el talento contra la fuerza del dinero. De quien vive con ser torero desde la humildad a quien torea solamente por su cuna rica, porque hasta ahora no está avalado por ningún éxito grande, ni por ninguna tarde de la que hablan los aficionados.

Por eso, esta tarde de domingo, cuando David Salvador se relajó y toreó con tanto gusto, con la plaza de Sevilla en silencio, era algo grande para la Fiesta, porque la verdad volvía a prevalecer y esa oreja que cortó al ‘rociodelacamara’ era un triunfo a la entrega, al sacrificio y al talento. Al igual que en su segundo de su lote, donde tan cerca estuvo otra vez de ‘tocar pelo’ y tras la petición dio una vuelta al ruedo, lenta y llena de sabor torero, recibiendo los aplausos de esa Sevilla que son una bendición.

Ahora, David Salvador, ha dado un importante paso adelante, el que debe abrirle puertas y carteles de novilladas, el que lo haga crecer como torero y le de más sitio. Porque hacen falta nombres de chavales como este salmantino que ayer calló a Sevilla hasta enamorarle de su muleta. El que ha sufrido en silencio tantas injusticias y ahora pudo ganar la partida, en el mismo escenario, con el aroma de su arte.

Bienvenido. David Salvador, que eres un torero grande y necesario para revalorizar el escalafón inferior. Porque las aguas de la verdad al final van siempre al río donde todos desean beber. Y ayer, en la bendita Sevilla, supo demostrarlo para colocarse en el trampolín que le abra paso a las ferias.

 

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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