Berkeley, una impostora de la mentira

A la multinacional Berkeley hay que darle el tiro de gracia en el Campo Charro y echarlos de esta comarca para siempre y que únicamente quede el sueño de su pesadilla para que nunca se vuelva a repetir nada parecido. Un tiro de gracia simbólico pero que se entierren de una vez sus mentiras, sus chanchullos y la muerte que van a traer a uno de los rincones más hermosos de la provincia de Salamanca.

Berkeley es lo más sucio que ha tenido esta tierra, únicamente semejante a la vivida dos siglos atrás contra los franceses que llegaron saqueando pueblos, violando a las mujeres y colgando a quienes se les enfrentaban, por lo que salió para frenarlos un hombre recio llamando Julián Sánchez, que pasó a la historia con el apodo de ‘El Charro’, siendo uno de los más reconocidos guerreros de la francesada y héroe del pueblo. Hoy necesitamos de muchos ‘charros’ para acabar con la infamia de esta multinacional que masa la levadura y harina para llevar el pan envenenado de la muerte. Esa Berkeley que es una pesadilla, humillante y la mayor ruina que existe. La que obra con la prepotencia, el despotismo y también la negligencia -algo avalado por distintos estudios—. La que va a destruir uno de los parajes más hermosos de la Península Ibérica, además de acabar con un balneario, la ganadería de la zona y dejar un futuro sin vida.

Berkeley ha comprado voluntades de gente necesitada por esa inmensa crisis que ha traído la corrupción debido a los necios políticos que nos gobiernan y solamente han vivido para buscar sueldazos, comisiones, ‘visaoro’, coche oficial y como no le era suficiente muchos, además, han metido mano a la caja de los fondos públicos. Y es que esa multinacional es indigna, como lo es quienes manejan sus hilos, con actitudes propias de charlatanes de feria con su demagogia y sus cuentos, fabuladores del cinismo en ese proyecto tan sucio.

Necesitamos recobrar el espíritu de don Julián Sánchez para echar a esa gentuza invasora. Necesitamos fuerza, que desde la gran política la niegan –porque Berkeley ha comprado muchas voluntades con su dinero sucio y la prueba está en las numerosas demandas contra ellos- para que el proyecto de las minas asesinas vaya a la papelera y de esa basura de Berkeley no quede ni rastro. Para que una vez echados aprendamos otra vez la lección que es más importante la dignidad y los valores que el dinero de esa gentuza, que está manchado de mierda. Por eso hay que unirse para darle el simbólico tiro de gracia.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

8 comentarios en “Berkeley, una impostora de la mentira

    1. Sin duda bien dicho.Si te lee alguna persona de Berkeley no te demandará por decir verdades como puños .Que se apliquen el cuento y se vayan de una vez.

  1. Vamos a recuperar ese espíritu guerrillero de Don Julián, montar en el caballo de la razón y con la garrocha de la verdad, bien arzonados y estribados, derrotar al monstruo de varias cabezas, con lenguas ponzoñosas y cantos de sirena mentirosa.
    Aquí y nunca mejor dicho, ¡a por ellos, Paco!

  2. Querido Paco:
    Veraz y valiente artículo. Berkeley es, sin duda, de lo más sucio que ha aparecido en esta tierra “noble y charra”. Encarna la actitud más sucia que existe sobre la Tierra: Para Berkeley no hay verdad ni mentira; solo cuenta su pragmatismo, objetivamente caracterizado por encarnar en sus dichos, hechos y acciones insidiosa inclinación a destruir la VERDAD, medio natural vital del ser humano; sin el, espiritualmente, perecería , como moriría el pez si se le privara del agua.
    La conducta de Berkeley es ética-moralmente de mayor perversión y gravedad que la del mentiroso. El mentiroso tiene conciencia de verdad, que conscientemente niega. Cabe su arrepentimiento. El que opta por destruir la VERDAD no tiene remedio. Solo cabe EL MILAGRO.
    Cada vez somos más l@s charr@s que no permitiremos semejante ponzoña, en nuestra hermosa y noble comarca.

  3. Que los Policos actúen y le deniegen el permiso. Ya hasta vieron bastante daño en esa zona que arrasaron con encinas centenarias. Que no engañen a la gente con falsas promesas. Y que respeten los baños de reportillo que tanto bien hace a mucha gente de la Zona y fuera de ella.Espero que nuestros Políticos no permitan a esta venir a dejar porquería y muerta esta Zona Ganadera.

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