Román Lucero, el torero de La Guareña

De Eduardo Román Lucero recordamos tardes en Las Ventas dándolo todo frente a las terroríficas corridas, casi siempre a contra estilo, que se lidiaban en esas fechas. Bajo la canícula del verano madrileño, el torero de la zamorana localidad de Vadillo de la Guareña, dejó la esencia de su entrega y buen hacer buscando un triunfo, que varias veces acarició y le hubiera dado ese pasaporte a las ferias que buscó con ahínco. Hoy brindo con mi admiración por ese torero vocacional, el que siempre vivió por y para la Tauromaquia, rubricado muchas de sus mejores actuaciones en la Monumental de la madrileña calle de Alcalá. Del mismo que cuando llegaba el invierno volaba al otro lado del Atlántico para ganar cartel y prestigio en Perú, Venezuela y México, donde sumó decenas de exitosos paseíllos, al igual que hizo medio siglo atrás otro paisano suyo, Lorenzo Pascual ‘El Belmonteño’, de Belver de los Montes.

Román Lucero siempre llevó a su Zamora en el corazón, aunque vio cómo un año sí y otro también quedaba marginado de la Feria de San Pedro, de las corridas del Corpus en Benavente, de Fuentesaúco y otras muchas, yéndose del toreo sin comparecer ante sus paisanos, ni tampoco en la vecina Salamanca –cuyo Campo Charro tanto frecuentó- o Valladolid. El suyo fue otro caso como el del actual con Alberto Durán, donde injustamente las empresas de su tierra le dan la espalda en el momento que necesita oportunidades para destacar y llevar el nombre de Zamora por los ruedos.

Y es que, a pesar de ese hándicap, Román Lucero ha sido un sello taurino de esa Zamora que tiene al gran Andrés Vázquez en su referencia mundial. Pero también Félix Rodríguez II, El Belmonteño, Pascual Mezquita, la ganadería de Villagodio… Y con Andrés Vázquez siempre está la total admiración, porque además fue el maestro de Román Lucero, quien durante la época que estuvo en la escuela de Madrid recibió las enseñanzas de Andrés Vázquez, durante esa época que Román Lucero formó parte de las primeras promociones del centro madrileño. En la misma donde escuchó lecciones de las viejas glorias y donde toreó hasta un festival dedicado al genial poeta Rafael Alberti. Fue antes de volar por su cuenta para protagonizar una larga carrera, muchas veces luchando contra la adversidad, pero ganándose el respeto de afición y profesionales.

Ahora, ya jubilado, ha regresado a su orígenes de Vadillo de Guareña, el pueblo del valle que da nombre ese río y que lo vio nacer, donde están sus raíces familiares y disfruta con sus paisanos compartiendo pasión por el flamenco o la elaboración del vino, arte en el que es todo un gran conocedor, pero siempre con la Tauromaquia como bandera. Allí es uno más, Eduardo para los mayores que lo vieron crecer cuando iba a los tentaderos de los Molero en la finca La Granja. Eduardo, para sus amigos, que con pasión e interés siguieron su carrera y también para todos sus vecinos, que sienten orgullo de este Román Lucero que fue un torero de casta y entrega, de poder y temple.

Vaya mi admiración para este zamorano que fue un respetado torero y ahora regresa a sus orígenes.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

8 comentarios en “Román Lucero, el torero de La Guareña

  1. Mucha ilusión teníamos con Eduardo, por él, por sus padres y por sus hermanos… Aún recordamos cuando toreó en las Ventas
    Vivimos con su familia , especialmente con su padre Gabriel, la esperanza de su triunfo. Su pueblo y sus amigos siempre le apoyamos. Nuestro homenaje también para Andrés Vázquez, que nos honró con su presencia. Recordamos la dehesa de nuestro pueblo, los Molero, dónde pudimos ver a los toros gozando de la libertad. Nos dieron anocheceres de gloria con la puesta de sol y la silueta de los toros bravos ¡ Qué maravilla! No he visto nada igual. Gracias a los periodistas que saben transmitir este Arte.

  2. Roman Lucero matador de toros castellano, buena gente, y buen profesional demostrandolo en Madrid con el corte de una oreja. Concedí con él en Mexico y es buen amigo mio !!!

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