Juan José, medio siglo de torería (y II)

Juan José es una fuente de sabiduría taurina. Hoy dejamos la segunda parte de su entrevista, donde cuenta nuevas vivencias de su trayectoria artística. De su paso por la Escuela de Tauromaquia y otras vivencias, en este momento especial de los cincuenta años de su alternativa.

– Maestro, ¿cuál fue el momento mas difícil en su larga carrera?

– El del accidente sufrido en 1970, en Aranda de Duero, que supuso la pérdida de visión de un ojo, ya te dije. Esa ha sido una prueba muy difícil en mi profesión. A partir de entonces ya nada fue igual. Fijate que hay broncas, tardes que no estás bien, algo que te han hecho y no te ha gustado, pero nada comparable a esto que ya me marcó para siempre. También hubo otro muy triste.

– ¿Cuál?

– En el toro hay dureza, lo marca la propia profesión, que es la más bonita del mundo, pero requiere mucho esfuerzo y sacrificio, además la suerte debe estar de tu lado. En mi carrera ha habido momentos duros y uno tristísimo, al que me refiero. Fue la muerte de banderillero Paco Pita, un excelente peón de mi cuadrilla que murió a raíz de la cornada sufrida por un toro de Palha la tarde de mi presentación en El Chofre, de San Sebastián. El pobre, tras operarlo, quiso que lo llevaran a Madrid, para estar al amparo de su familia y nada más llegar al Sanatorio de Toreros se le presentó la gangrena gaseosa y murió, sin que pusieran hacer nada por salvarlo. Fui muy doloroso todo aquello, con unos niños tan pequeños y tan joven. Organizamos un festival para tratar de ampararlos. Después no volví a saber de ellos y me gustaría saber qué fue de su vida.

– Mediada la década de los setenta y primeros de los ochenta dejó el sello de su calidad en muchas actuaciones en Las Ventas durante los domingos de verano. ¿Cómo eran entonces aquellas corridas?

– Solían ser duras y muy grandes, con pocas posibilidades de triunfar. Siempre iba muy preparado y con la ilusión que me embistiera un toro para cortarle las orejas y volver a las ferias. Hubo veces que estuve cerca de triunfar y cuajé varios toros, pero la necesaria explosión no llegó.

– Ya en su final recuerdo una grave cornada en Fuentesaúco. ¿Le afectó también?

– Fue al final de mi carrera y sí. Aquel verano me preparaba intensamente, me sentía muy bien. Tenía varias corridas importantes en Madrid, Barcelona, la Feria de Salamanca y ala grave cornada en los abductores ya acabó por frenar los ánimos que me quedaban. Precipité mi reaparición en Peñaranda y no estaba aún recuperado, con lo cual ya desistí de torear en Salamanca y corté la temporada.

– ¿Cuándo torea sus últimas corridas?

– En 1989, cuando se inaugura la plaza del Toreo de Cuatro Caminos, aquí en Fuentes y Paco Pallarés, que la había promovido, me ofrece torear junto a Julio Robles y Sánchez Marcos, con toros de Paco Galache. Aquel mismo toreo en la feria de Salamanca y cortó las orejas en la que fue la última vez que me vestí de luces.

– ¿En el campo siguió toreando?

– Poco, si acaso alguna vez esporádica, pero casi nada. Por cierto, al año siguiente de esas corridas maté un novillo en mi pueblo por las fiestas del Corpus, que fue también el último festival. En el campo en contadas ocasiones.

– ¿No lo echa de menos?

– Cada época tiene su tiempos, aunque sí he de reconocer que el toreo ha sido lo que más me ha llenado y me ha hecho sentir. Mi vida ha íntegramente en torno del toro.

– Hablaba que Julio Robles fue compañero de escuela y con él comparte cartel  también en su penúltima corrida, ¿coincidieron mucho?

– Toreamos varios corridas y muchos festivales. Aunque las carreras de ambos fueron completamente distintas, yo empecé antes y marché del pueblo enseguida, coincidiendo desde entonces también en el campo. Fue un gran torero y pudo haberlo sido aun más si no sufre ese desgraciado percance. Ya cuando volví a reencontrarme con él y disfruté de su amistad fue cuando hicimos un certamen de la escuela en su finca. Siempre llamaba, iba a verlo, hablábamos y ese reencuentro fue muy feliz para ambos. Lástima que muriera tan pronto.

– En sus últimos años estuvo apoderado por Eduardo Mediavilla, ¿qué significó para usted?

– Ante todo fue una gran persona y un amigo de siempre. Se preocupó mucho de mi carrera y velaba por los detalles, era todo honradez. Eduardo, además, fue una persona muy conocida, porque era dueño de una conocida imprenta donde se imprimían los carteles de muchas ferias. De él me quedó un enorme recuerdo.

– Y con el vestido de torear colgado llega una larga y fructífera etapa en la Escuela de Tauromaquia. ¿Qué le aportó?

– Fueron veintinueve años, que se dice pronto. Una experiencia enriquecedora y donde cada día aprendí algo. Le agradezco mucho al maestro Santiago Martín ‘El Viti’ que  propusiera mi nombre para estar al frente de la Escuela en el momento de crearla. De la escuela salmantina han salido chicos con grandes condiciones y otro montón de profesionales que la dignifican. Compartí esa etapa con un excelente plantel de profesores, donde además de compañeros fuimos amigos.

– Y también la de apoderado. ¿Cómo fue?

– Surge al jubilarme y finalizar mi labor al frente de la Escuela. Entonces surge Alejandro Marcos, de Fuentes y con quien además tengo parentesco. Es un chico al que le vi excelentes condiciones y que puede ser un gran torero, porque tiene arte y personalidad. Viví una bonita etapa a su lado, aunque sufrí mucho en la labor del despacho, que no era lo mío. Por cierto otro chico de Fuentes que también reúne magníficas condiciones es David Salvador. Les deseo toda la suerte, al igual que a todos los que han estado en la Escuela, alegrándome de todos sus triunfos.

– Hace un par de meses, la Salamanca taurina le dedicó un homenaje con motivo de este celebración. ¿Qué significó ese detalle?

– Fue muy agradable. Y toda mi gratitud a la Federación de Peñas Taurinas ‘Helmántica’ por hacer posible ese acto tan bonito. Muy emotivo que estuvieran mi padrino y testigo, Andrés Hernando y Gabriel de la Casa, además de mi apoderado de esos días, Manolo Lozano, con quien ahora hablo muchísimo por teléfono. Te llena de alegría ver a tantos profesiones recordando un momento que marcó tu vida, la misma vida que se va pasando tan deprisa. Y también fue muy emotiva la carta que leyó mi hija Nadia, que es lo grande que tengo.

Junto a su padrino -Andrés Hernando- y el testigo -Gabriel de la Casa-, en la celebración del 50 aniversario de la alternativa.

– ¿Y qué era mejor antes o ahora?

– Cada cosa a su tiempo, ahora va todo muy deprisa, ya no hay distancias. Ocurre algo y al momento tienes toda la información. Si que añoro la Salamanca ganadera de mi juventud, el señorío de aquellos hombres, como don Atanasio Fernández, a quien estuve tan unido; a Paco y Salustiano Galache, a su cuñado Habacuc; a José Luis Cobaleda, a Manolo Cobaleda, a Pepe ‘Raboso’ y su hijo Domingo; a  Antonio ‘Sepúlveda’ y a su hermano Luis; a Antonio Pérez y su hermanos Juan Mari; Alipio y Javier, los Sánchez Rico, los Muriel… Aquella época la viví y fue inolvidable. También recuerdos tentaderos en otros lugares, como en la finca Navalcaide, de Domingo Ortega, donde era un primor escuchar al maestro o verlo salir a poner un vaca al caballo, siempre con sus guantes de material y su sombrero, mientras su amigo El Estudiante, que fue otro grandioso torero, lo filmaba en Súper-8. Aún tengo por casa esas cintas. También frecuenté ganaderías de La Mancha, a las que iba con Palomo Linares, a las casas de Martín-Peñato. Otras veces en Jaén…

– ¡Es un honor escuchar el montón de figuras que han salido en la conversación, lo más granado del toreo!

– Y mirando a todos, ver su interpretación, sus formas… Fíjate con Luis Miguel, otro grandioso torero, solo toreé una corrida, que fue en Consuegra. Sin embargo no olvido un día en la casa de Atanasio, de Campo Cerrado, en el tiempo que ayudaba a un sobrino suyo, hijo de Pepe Dominguín, que quería ser toreo. Había una vaca en la plaza y él orientando a su sobrino desde el palco, hasta que al final dice: “espera un momento que bajo yo” y no veas a ese hombre, ya retirado, con qué facilidad y poder, con dos capotazos, puso a la vaca donde quiso.

– ¿Sigue acudiendo a las plazas?

– Sí, claro. Y por la televisión no me pierdo ninguna, además de estar al tanto de todo lo que ocurre.

– ¿Por quién haría kilómetros para ir a verlo?

– He hecho muchos kilómetros para ver toros y ahora mismo hay un plantel de magníficos toreros. Pero hay uno que es verdaderamente maravilloso y se llama José Tomás, con esa pureza y verdad que tiene lo hace ser un coloso. También me gusta cada día mas Roca Rey, está creciendo mucho y toreando muchas veces muy bien.

– ¿Dónde pasará el once de agosto?

– En mi pueblo, saldré a andar, a hacer algo de ejercicio y luego de tertulia con los amigos.

– ¡Los tendrá que invitar!

– No faltaría más.

– Maestro. Que disfrute muchos años de la vida y del toreo.

– Gracias.

 

 

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

Un comentario en “Juan José, medio siglo de torería (y II)

  1. Juanjo, te deseo Todo lo mejor en esta nueva etapa de tu vida. MUCHAS FELICIDADES por tu 50 Aniversario de Alternativa……..Tienes que hacer un Libro de tu vida !!!!!! Y Paco Cañameeo será quien te lo haga…..ANIMO un fuerte Abrazo TORERO

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