¿Insulto o indulto?

De repente el presidente sacó el pañuelo naranja para indultar al primer toro y se organizó una tremenda bronca. Casi un San Quintín. Parecían las dos ‘Españas’; los del si y los del no, mientras el palco era increpado con una enorme pitada y Ferrera, entre barreras, se mostraba feliz por haber cuajado al toro, pero incrédulo ante los acontecimientos que vivía. Fue gran pena ver a ‘Liricoso’ –el toro indultado, cuajado, serio y muy aplaudido de salida- regresar a los corrales entre un riada de protestas. En cierto modo injusto que un toro que, momentos antes, había emocionado a la plaza haciendo el avión por el pitón izquierdo merecía la atronadora ovación de la vuelta al ruedo y estar hablando de él en todas las tertulias de este invierno. Pero no, porque ahí don Ramón Sánchez Miguel, el presidente, quiso jugar a ‘poli’ bueno para contentar y no ver la realidad, que no era otra que guardar bien guardado el pañuelo naranja del indulto y después de que su matador acabase con él sacar el azul de la vuelta al ruedo, con los dos blancos de las orejas que se había ganado Antonio Ferrera como premio a una importantísima faena, a su torería y la tremenda clase de sus naturales. Eso era lo justo y lo que debería haber ocurrido.

Provocar ese indulto al final acabó siendo un insulto a la honestidad y dignidad de la Fiesta, a la búsqueda de un triunfalismo que es el peor de los caminos que puede tomar la Fiesta y tanto se está impulsando desde dentro. Porque jamás se debe indultar a un toro que toma un puyazo al encuentro y, además, se defiende de la suerte de varas, sin apretar, ni tener después otra opción de llevarlo al caballo para contrastar realmente su bravura. Por eso la acción de indultarlo ha sido un insulto a la dignidad y grandeza de la Tauromaquia.

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Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

Un comentario en “¿Insulto o indulto?

  1. Aciertas Paco, con seguridad, en tu cometario.No he visto la faena pero tu descripción del juego del astado me lleva a la afirmación anerior.Claro que el primer perjudicado será Ferrera.Sería candidato a triunfador de la feria y ahora se habla del fiasco del indulto.Por cierto, parece por lo que leo que lo mejor de Ferrera en lo que va de temporada,porque creo que llevaba más oscuros que claros, aún yendo bien colocado en la mayoría de sus comparecencias.
    Saludos.

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