José Luis Palomar, el maestro de Soria

No conocía personalmente a José Luis Palomar hasta que, a principios de año, me dirigí a él con la finalidad de recabar dator sobre su vida artística para la obra Tauromaquias de Castilla. Si lo había visto torear varias veces en aquellas magníficas temporadas que protagonizó tras sus éxitos madrileños y canté muchas veces su profesionalidad, al igual que su buen oficio, también esa pureza de la que hizo gala en la suerte suprema.

Tras su retirada su nombre prácticamente dejó de brillar en la luz de la pomada; únicamente de vez en cuando surgía alguna noticia referente a este gran torero, entre ellas la ocasión que regresó a las arenas para tomar parte en una goyesca celebrada un domingo de calderas en su querida Soria. También por su vinculación política, al formar parte el consistorio de Agreda tras encabezar la lista de Ciudadanos, hecho que da fe de su compromiso social. Sin embargo fue durante la pasada campaña cuando, invitado por Manolo Moles, en las retransmisiones de TauroCast volvió a la pomada. Entonces, para la inmensa mayoría, escuchar a Palomar fue una corriente de aire fresco; su conocimiento de la lidia y el saber contarlo a nadie dejó indiferente. Su respeto por la Fiesta y su significado fue apreciado por quien se asomó a aquella plataforma digital donde Palomar dictó verdaderas lecciones. Y para las nuevas generaciones constituyó una enorme sorpresa descubrir a quien además de un excelente profesional se había convertido, por sorpresa, en uno de los mejores comunicadores del mundo del toro.

Gracias a Tauromaquias de Castilla pude llegar a él y tratarlo, llegando enseguida a la conclusión de estar ante un hombre muy necesario en la Fiesta actual. Publicada la obra viajé a Soria a presentarla, gracias al buen hacer de José Luis Chaín, con Palomar como protagonista. Eran vísperas de las feria de Soria y estuvimos juntos en esa bella ciudad machadiana donde resultó una inmensa satisfacción conversar con un hombre de tan rica conversación, de ideas fluidas y con el que coincidí plenamente sobre los caminos que debe tomar el mundo del toro para seguir siendo una referencia artística de España. Aquel día, en la tertulia que llegó tras la cena, el soriano sacó a relucir en numerosas ocasiones a Santiago Martín El Viti, por la enorme admiración que le guarda. Ese maestro de Vitigudino, con el que llegó a coincidir en los ruedos y que le hubiera gustado tratar más, es una referencia suya y del que ha dejado guardadas como un tesoro en los almacenes de su recuerdo las veces que charló con él. Precisamente lo trató personalmente gracias a Epifanio Rubio El Mozo, leyenda de los picadores que brilló en la cuadrilla del Viti y, muchos años después, colgó el castoreño a las órdenes de Palomar.

Junto a Santiago Martín ‘El Viti’, por quien muestra toda su admiración y respeto.

Y es que, Palomar, es una fuente inagotable de vivencias y de saber transmitirlas. También de respeto a la Tauromaquia y a tantos compañeros en esa travesía donde compartió cartel y afectos. Caso de Julio Robles, con quien uno de los muchos carteles que alternó con él fue en Almazán, en una terna completada por Roberto Domínguez. Esa tarde, Palomar cuajó su lote y además lo mató con su reconocida maestría para cortar las cuatro orejas; Robles, por su parte, también dejó su esencia y gusto, pero la espada se cruzó en su camino despojándolo de trofeos. Tras despenar a su segundo y regresar al callejón se dirigió a Palomar, la da la enhorabuena y le dice: “José Luis, ojalá yo supiera matar a los toros como los haces tú”. Y Palomar, con toda la humildad le dijo: “Y ojalá, maestro, yo torease como lo hace usted”.

Ahora el diestro soriano va a conmemorar los cuarenta años de su alternativa y en su honor se celebrará un grandioso festival en La Chata soriana, donde los beneficios irán a parar a la fundación Aspace. Será el siete de octubre, domingo, lidiándose un novillo de Fermín Bohórquez, para rejones y cinco de las monjas, para Fermín Bohórquez, Frascuelo, Pepe Luis Vázquez, Víctor Mendes, El Fundi y el novillero Manolo Vázquez.

Allí esteramos para contarlo y volver a mostrar al admiración a José Luis Palomar, el gran torero soriano, que ha vuelto a la pomada.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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