Tres maneras de sentir (crónica de Tamames)

Tres formas de sentir, tres maneras de interpretar, tres estilos. Como los tres banderilleros en el redondel de Gabriela Ortega, la parienta de los Gallos que alcanzó reconocimiento mundial como recitadora. La verdad que Tamames vivió una importante tarde en su martes de fiestas, el día tradicional de los festejos taurinos que siempre llevan a tanta gente y más, en esta ocasión, con una terna de la zona que abarrotó la plaza. Con un perfecto cartel rematado por su alcalde –Carlos Navarro Oltra-, junto a la empresa Servicios Taurinos del Duero. Un cartel que de haber intención para apostar por los nuevos valores de la tierra merece estar en más lugares. En más plazas para que la gente siga apostando por estos chavales que han devuelto tanta ilusión y ya tienen un montón de partidarios. Luego, como las sandias al calarlas, el resultado final nunca se sabe, pero la semilla de Salvador, Grande y Diosleguarde ha prendido.

A David Salvador le tocó pagar abrir cartel y mientras lanceó con enjundia y mucho talento en la verónica a su primero, apenas se dio cuenta la gente. Lo mismo que en un posterior quite por chicuelinas, citando de frente y con perfecto embroque, pero únicamente fue paladeado por los entendidos. Fue lo mejor de su hacer frente a un torete poco enrazado y al que le costaba embestir, donde el matador también anduvo frío, hasta el epílogo de unas manoletinas que tuvieron el bello colofón de dos muletazos con la mano muy baja que encandiló al personal. Luego con la espada todo se diluyó. Brindó el segundo de su lote a Antonio Grande y frente a él brilló en dos series de naturales con su toreo puro, adelantando el engaño para traerlo toreado con mucha verdad. Ahí fue el mejor David Salvador, el del torero de aficionados, pero se atascó al final, apagándose al igual que fuego con el agua y otra vez volvió a estar mal con los aceros.

Antonio Grande, con su reciente triunfo en la feria charra, llegó por la vía de la sustitución, rodeado de su partidarios a quienes entusiasmó. Y también a quien lo veían por primera vez encontraron a un torero macizo, completo, con dominio, personalidad y también con temple. Su primera faena fue rotunda, sabiendo sobreponerse a las dificultades de su novillo para interpretar el natural con aroma, al igual que con la diestra, muy de verdad y sin dejar nadie indiferente. También firmó otro trasteo superior en su segundo, con empaque, torería y gusto en otro paso firme del toreo de San Muñoz. Y donde por cierto tras rodar los dos novillos sobró el exceso de mendicidad en su cuadrilla.

Diosleguarde volvió a aporrear en la meza de la reivindicación con otro aldabonazo. Muy noble su primero, al que Salvador realizó un bello quite por saltilleras, se le vio hambriento de triunfo y haciendo llegar al tendido esa ambición. Completo en su faena de muleta, donde no faltaron pases de todas las marcas y además se mostró muy seguro con la espada, sirviéndole para desorejarlo. En el que cerró plaza, un torete, se lució con la capa, momentos antes de que Alberto Sandoval diera un señor puyazo, que remendó tras marrar con el primero-. Decidido y embalado toreó sobre la diestra en series largas y muy templadas que llegaron enseguida a la gente para despertar los olés. Sobre esa mano basó su faena, porque cuando lo intentó torear sobre la izquierda le protestó. Una pena con que la estocada defectuosa tardase el rodar y le hizo perder la segunda oreja. Pero la gente loca con él.

Espectadores apasionados y rivalidad. Campos del Yeltes, La Huebra y el corazón de la charrería en un corto radio de menos de 30 kilómetros rivalizando para devolver la ilusión novilleril en una bonita tarde. Y es que Tamames otro vez más ha sido la gran referencia taurina de la provincia.

-FICHA DEL FESTEJO-

Ganadería: Se lidiaron novillos de Castillejo de Huebra, con cuajo, kilos y presencia, el sexto con hechuras de toro; bajo su presentación con los pitones. Y en general de comportamiento noble. El tercero, de mucha clase e inscrito con el nombre ‘Hilandero’ fue premiado con la vuelta al ruedo. Los demás aplaudidos en el arrastre.

David Salvador: Silencio tras aviso y ovación con saludos tras aviso .

Antonio Grande: Oreja y oreja.

Manuel Diosleguarde: Dos orejas y oreja tras aviso.

Ambiente: Lleno en tarde de mucho calor.

 

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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