Tormentones en el toreo

El impactante reportaje de investigación firmado por Javier Negre en las páginas del diario El Mundo ha causado un tsunami taurino. Su publicación ha sido otro importante paso para acabar de una vez con la mafia de taurinos que están cargándose la Tauromaquia. Quienes apartan a quienes no le interesa y han convertido a los toreros en funcionarios de su organización. Y quien protesta queda apartado al más inmisericorde ostracismo. ¡Ya está bien de destruir la Fiesta desde su interior para lucrarse unos pocos! Por eso desde todos los ámbitos se debe saber qué y cómo funciona este negocio injusto que, mientras cae en el abandono, enriquece a las familias que lo dirigen y están capitaneados por la salmantina Casa Matilla, verdadero cáncer de la Fiesta.

Gracias a Javier Negre por un reportaje que ha permitido que tiemblen las estructuras del toro dada la difusión del medio y que ha puesto pantalla a algo que se debería frenar, pero casi nadie era capaz de saber cómo, bien por intereses, por comodidad o por cobardía. Y es que esta batalla que ahora llega a su final tuvo un inicio muy difícil y complicado.

Vaya por delante que jamás me gusta escribir de mí, siempre huí del ego y esas cosas tan habituales en el periodismo. Pero en este caso hacemos una excepción y aunque lo ha recordado Javier Negre en su fenomenal reportaje, lo cierto es que por 2010 cuando empecé a sufrir la saña de estas mafias tras destapar escándalos frente a una prensa, mayormente, dedicada a agradar a toreros, ganaderos y empresarios. Una prensa jaleadora de lo ‘divinos’ que eran todos y jamás defendió al aficionado. Entonces comencé a sacar trapos sucios en tiempos marcados por numerosas zancadillas. Únicamente recibí el respaldo de unas pocas peñas taurinas de diferentes puntos de España y Francia, que tenían al frente a aficionados conscientes de lo que ocurría. También de algún torero –pero bajo juramento de no decir jamás su nombre- me contó la manera de operar de estas mafias, al igual que varios ganaderos, a quienes también hubo que jurar que nunca se publicaría su nombre. La prensa en su totalidad me ignoró, con el añadido de que un montón de ellos iban con el cuento y el peloteo a Matilla, Casas, los Chopera… Muy poquitos estuvieron en su sitio -y a ellos siempre se lo agradeceré-, porque en general el ‘corporativismo’ de la prensa, en este caso, quedó en evidencia desde el momento que la inmensa mayoría se alegraron al conocer que el ‘sistema’ me puso varias querellas criminales. Y hasta se veían celebrando que iba a ser condenado a una fuerte multa, pero se confundieron porque las querellas no fueron admitidas a trámite. Desde entonces, por una gran parte de la prensa, he recibido ninguneos o zancadillas, aunque uno siempre sintió la libertad de hacer lo que quiso, de no depender de nadie, ni venderse por un pase, como hacen casi todos ellos.

Por cierto, de esos grandes grupos, del llamado ‘sistema’ tengo que dejar al margen a José Antonio Chopera y a su hijo Manuel, quienes siempre fueron unos señores.  En ellos jamás faltó su buen talento, señorío y educación, sin dejarse embaucar en esas mafias que utilizaron otras ‘armas’ para tratar de acabar con uno, tratarlo de apartar de su profesión. Y pudieron con casi todo, pero jamás con este portal de Glorieta Digital que ha sido donde dejó la firma con mi total libertad. Sin que nadie quiera meter el tijeretazo a mis artículos, o directamente los censure

Pero eso me alegra grandemente que  a quien han arruinado la Fiesta –enriqueciéndose ellos- cada vez estén más cercados. Y ahora gente como Javier Negre ha sido quien le dé la puntilla con una gran reportaje del que esta misma mañana se hizo eco Carlos Herrera en su programa matinal de Cope (https://www.cope.es/programas/herrera-en-cope/informe-negre/audios/informe-negre-con-javier-negre-22-10-2018-20181022_563883).

Y ojalá estos tormentones traigan el escobón para limpiar de verdad a esta Fiesta destruida por quienes más debían de haberla engrandecido y a cuyo frente esta esa Casa Matilla culpable de tantos males, pero sin olvidar a Simón Casas, los Chopera, la FIT, Ramón Valencia.

En 2013 escribí este libro. Aquí le puse ‘cara’ a los mafiosos del toreo con nombre y apellidos. A raíz de la publicación trataron de hacerme la vida imposible.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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