El gobierno antitaurino de Pedro Sánchez

Desde San Pío V, aquel Papa que prohibió los toros, nadie hizo más daño a la Fiesta que el actual Gobierno y quienes con él compadrean. Bueno, solamente los taurinos, con sus artimañas, lo han perjudicado más. Esos que deben velar por él y no buscan más que el dinero rápido, los mismos en pocos días comenzarán a elaborar la nueva temporada, con los errores de siempre.

Pero ahora la noticia llega desde La Moncloa, donde sus mariachis han dejado sin reconocimiento al arte del toreo en la concesión anual de las medallas de oro de las Bellas Artes, en un tremendo desaire. Olvidan a viejos maestros contra quien se ha cometido una inmensa injusticia, caso del zamorano Andrés Vázquez, que hace ya muchos la debía tener, o el catalán Joaquín Bernado; de tiempos más recientes el madrileño Ángel Teruel, digno merecedor de tan alto galardón, entre otros a quienes han olvidado –El Niño de la Capea, Ortega Cano, Curro Vázquez…- e incluso en nuestros días tal distinción debería estar en posesión del grandioso Juan Mora, espejo del arte y la más pura torería. Pero jamás se puede permitir este nuevo vacío que ha hecho Pedro Sánchez a la Tauromaquia.

Tremenda la injusticia que un maestro de la talla de Andrés Vázquez esté olvidado en el reconocimiento de las Bellas Artes.

Todo pocos días después de que la ministra Teresa Ribera abordase por prohibir la celebración de espectáculos taurinos; e inmediatamente después el ministro Ábalos llamase casposos a los taurinos y cazadores; o de ver cómo sus socios de Podemos en su programa de Andalucía querían erradicar los toros en un punto clave de su programa. E incluso las posteriores palabras de José Guirao cuando dijo que este gobierno no prohibiría los toros también fue otro puñetazo a la gloria, grandeza e historia de la Tauromaquia. Sencillamente porque ese arte no tiene debate. Imaginan que un grupo dice la barbaridad de que se debe destruir, pongamos por ejemplo, la catedral de Sevilla y ese señor, desde la máxima representación del gobierno central contesta que no se tira; entonces ye está admitiendo el debate burdo y soez, porque jamás se debe seguir la corriente de esas barbaridades. Y que nadie piense que las declaraciones de estos componentes del Gobierno central son aisladas, no, porque todo está programado para ir mellando al toreo.

                    Al antitaurino Pedro Sánchez solamente le interesan las prebendas del cargo.

Me fastidia ver cómo el actual PSOE ha echado a base de ninguneos e insultos a  miles de taurinos que militaban en sus filas y le confiaban el voto. Porque el PSOE se nutrió de infinidad de votos de gentes del toro, desde grandes maestros que siempre se abrazaron a esas siglas –Antoñete, Gregorio Sánchez…-, junto a otros muchos toreros y no olvidemos que gran parte de los subalternos depositaron su voto a favor de ese partido. El mismo que tuvo gente que apoyó y dignificó el toreo, desde aquel ministro llamado Corcuera, o Múgica, sin olvidar a Bono, al senador Arévalo, al propio Felipe González o Alfonso Guerra… u otros muchos. Por cierto de Guerra, que siempre fue tan taurino recuerdo ahora la anécdota de un día, en medio de las protestas por la reconversión industrial, cuando fue a presenciar una corrida de la feria de Albacete y al gran Dámaso le cayó la del pulpo por brindarle un toro. Pero anécdota aparte aquellos señores vivían la Fiesta y amaban a España, al contrario que este Gobierno antitaurino de Pedro Sánchez, que solamente ha llegado para aprovecharse de las prebendas del poder. Y es que desde Pío V,  aquel Papa,  que pasó a la historia por prohibir la Fiesta nadie había echo más daño (bueno los propios taurinos, pero de eso ya hablamos otro día).

 

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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