Emilio de Justo, una brisa de viento fresco

Hacía tiempo que no disfrutábamos con una Feria de Sevilla con parajes de tanto interés. Un ciclo donde quedan perpetuados varios momentos en las retinas de los recuerdos. Ahí nos queda la exquisitez del toreo de capa de Morante, junto a los ayudados por bajo en la apertura de la faena de muleta; la enorme faena de Roca Rey al Núñez del Cuvillo que cerró la corrida la viernes y que de no ser por el saldo de Puerta del Príncipe al Juli del día anterior -no quito elogios en su segunda faena-, ahora mismo, con seguridad, estaríamos hablando de un rabo. Pero en ese conjunto de delicias hay alguien que destaca con nombre propio por su verdad, pureza, valor y torería. Es Emilio de Justo, el artista de Torrejoncillo con su toreo de seda y oro.

¡Qué gozada ayer frente a los Victorinos! Lujazo de toreo de principio a final, con sus andares y poso impregnando de torería una tarde donde maravilló con sus lances de capa y más tarde, con la franela en la zurda, fue un acontecimiento siempre con los toques precisos y las muñecas rotas para dejar muerta la muleta y regalarnos los mejores naturales de la temporada, los que provocan esos olés que salen del alma y recargan los depósito de la pasión. Los que muestran toda la grandeza del arte de torear mientras los flecos de la muleta barrían parsimoniosamente el dorado albero de La Maestranza. Fue un canto a la pureza protagonizado por un extremeño que se ha ganado un sitio legítimo en los carteles de postín. Porque jamás se puede prescindir de quien es ha traído la brisa fresca del mejor toreo y quien es un banderín de enganche para que se apunten nuevos aficionados, porque la interpretación de Emilio de Justo es la que define con letras de oro el significado del arte de torear. Y este año cuando alguien pregunte qué es el toreo no habrá más que poner esos naturales a ese encastado Victorino sabedor de lo que dejaba detrás y donde el de Torrejoncillo fue capaz de emocionarnos, porque las mejores páginas de la Tauromaquia siempre las han escrito toreros de este corte.

Como este Emilio de Justo quien el dos de junio protagonizará, junto a  ese lujo de maestro llamado Juan Mora, la que puede y debe ser la gran corrida de la temporada con un mano a mano para soñar, con toros del Pilar, en la histórica Cáceres. Una tarde que puede escribir las líneas más brillantes de 2019.

 

 

 

 

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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