Mi solidaridad con las gentes del campo bravo

Vaya este artículo escrito al filo de este lluvioso mediodía del Jueves Santo para honrar los hombres del campo bravo. A ganaderos, mayorales y vaqueros, miembros de sector que navega contracorriente y cada amanecer se convierte en un nuevo mundo lleno de reveses e interrogantes, después de haberse acostado con el pensamiento puesto en la amenaza de la ruina. Ahora, que cada día del campo debía ser un acontecimiento con veedores a reseñar corridas, con tentaderos… y sin embargo la incertidumbre se ha adueñado de un gremio que ya no mira al cielo para ver si llueve y brota la  ansiada primavera que alivie la cartera y de un respiro a su economía. 

Hoy, con los campos convertidos en un jardín y todos los bajos de las fincas rebosantes de flores silvestres, cuando los primeros calores logran que los toros empiezan a cambiar el pelo de invierno, llega una cruz para un sector que siempre ha debido luchar contra tantos vientos adversos. Porque el mundo ganadero hace tiempo cedió el remo de la barca del toreo, cuando con ese remo deben navegar ellos, que son quienes deben mandar en la Fiesta. 

Han pasado las primeras ferias con el silencio de las plazas vacías y en el campo habita la soledad, en medio a una sociedad asustada al ver cada mañana el número de muertos y nuevos positivos por una pandemia que, una vez superada –ojalá sea pronto-, dará paso a otra sociedad. Mientras, lejos de la alegría de una tarde de toros y la emoción que supone ver arrancarse de largo a un toro, ahora pasean cansinos por los campos, mientras el ganadero -desesperado- mira la camada, sin saber realmente qué traerá el futuro, porque esos toros lejos de la lidia apenas carecen de valor alguno en los mercados. Y junto a ellos, mayorales y vaqueros, quienes madrugan una nueva jornada sin saber tampoco dónde está la luz que anuncie la salida del túnel de este caos, al ver perder las ilusiones de poder ver en una plaza esos toros que han visto crecer, conocen toda su reata y esperaban su lidia sabedores que iban a dar una nueva satisfacción al esplendor e la ganadería.

                                                  La belleza y colorido de una tarde de toros

No hay nada más triste para un ganadero de bravo que enviar sus toros al matadero y desde hace varias semanas muchos han sido sacrificados para aliviar las economías de este sector que se ha quedado sin ingresos. Es como el pintor que se ve obligado a quemar sus obras de arte. 

Hoy, desde el respeto a un situación crítico alzo la bandera de mi solidaridad a este sector que debe remar de la barca del toreo y ahora se acuesta cada noche con el pensamiento puesto en la amenaza de la ruina.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

Un comentario en “Mi solidaridad con las gentes del campo bravo

  1. Como casi siempre, el que pierde es el campo, los demás dejaran de ganar un dinero, poro el ganadero tiene que seguir dando de comer a ganado y empleados, así como teniendo que mandar al matadero sus mejores productos. muy bien Paco que les apoyemos, aunque sea solo moralmente. Un saludo

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