El ‘día del toro’, en Buenamadre

El Campo Charro siempre reservaba para hoy, tradición charra del Lunes de Aguas, la celebración de su romería más tradicional -junto a Cabrera, El Cueto…-, la más querida y enraizada entre sus gentes. La que honra a la Virgen de los Remedios en la ermita del mismo nombre, situada en el término de Buenamadre, muy cerca del río Huebra y en medio de un privilegiado teso sobre el que se domina parte de la llanada charra.

La romería tiene -en esta ocasión tenía por el confinamiento del Covid 19-  su día grande, el de los tiros largos, en la jornada de hoy, el Lunes de Aguas, aunque los nativos de la comarca, le supieron dar un toque de distinción y, desde épocas añejas, en esos pueblos se conoce como el día del toro, gracias a un festejo taurino que, hasta hace muy pocos años, se celebraba en su preciosa plaza de toros. Y también este año se iba a recuperar y ahora deberá esperar mejor ocasión.

En la ermita comienzan los actos religiosos en la tarde del domingo con la llegada de cientos de romeros, muchos los cuales cumplen el ritual de velar durante toda la noche en la ermita para agradecer promesas o hacer algún voto, al gozar la Virgen de los Remedios  de tanto fervor en el Campo Charro. Después, tras los actos religiosos disfruta de una hermosa fiesta, arraigada y que convoca a miles de personas llegadas de toda la provincia.

Juan José fue un clásico de este festival. En esta foto en tarde de triunfo.

Ahora, tras esta obligada interrupción, el próximo año volverá a recuperar su grandeza con los valores que la definen de su aspecto tradicional y sabor añejo. Porque a la misa y procesión mañanera seguía la comida; después, al finalizar, con la panza llena de hornazo y vino, llegaba la hora del típico festival taurino en el escenario una de las plazas más bonitas y asoleradas de la charrería. La misma que iba a volver a abrir sus puertas y ojalá alguien, o la propia cofradía, tramiten la documentación para que sea declarada Bien de Interés Cultural y con ello poder hacer una integra restauración.

La plaza, es un coso de piedra berroqueña que ha visto actuar a lo más granado del toreo, desde Jumillano, El Viti, Camino, Antonio Bienvenida, Pallarés, El Niño de la Capea, Robles, El Yiyo…, hasta muchos más que allí escribieron páginas de oro en su biografía,  ejemplo de los venezolanos hermanos César y Curro Girón, quienes actuaron por primera vez en España en ese coso. César, pocas después más tarde sería uno de los ídolos de la Tauromaquia.

Uno de los últimos festejos realizados, en concreto el penúltimo.

Por eso, esta tarde, desde la añoranza de esta romería tan charra de Buenamadre, la más tradicional de nuestra tierra -junto al Cueto y Cabrera- cargaremos fuerza para el año venidero.

 

 

 

 

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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