Archivo por meses: septiembre 2015

El vivero de Tamames

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El toreo tiene que sembrar una semilla cada día para asegurar un mañana digno con la magia que encierra. Y en estos tiempos cuando tantas trabas existen para organizar novilladas, la villa charra de Tamames es un ejemplo. Porque allí, taurinamente, se organizan las cosas para sembrar la semilla del futuro.

Ocurrió el domingo con la exitosa ‘sin caballos’ y hoy con la picada. La mejor prueba era ver cómo estaba la plaza, completamente llena y con muchos profesionales entre el público. A pesar del habitual ‘reventón’ del martes de las fiestas de Tamames, siempre se esfuerzan para no apagar la llama de la afición gracias a tantos alicientes como ofrece la villa pucherera en una tarde de toros. Y en esta ocasión con la solidaridad a favor de Caritas, gracias al impulso de Carlos Navarro de invitar a cada niño que aportase un kilo de alimentos.

Comenzó la novillada con la gente resguardándose de la tormenta que llegó por la sierra y descargó desde momentos antes del paseíllo, dejando a partir de entonces un tempero frío. Con toda la ilusión de triunfar ante sus paisanos, Carlos Navarro, se fue a portagayola en su primero y resultó arrollado, saliendo magullado y con la chaquetilla destrozada. Allí salió al quite su compañero Alberto Escudero y entre tanta confusión de capotes el novillo le echó mano para inferirle una cornada en la axila derecha (con abundante hemorragia), otra en el escroto, junto a la conmoción cerebral que se produjo al caer contra el suelo. Lo llevaron a la enfermería y allí fue operado en la UVI móvil por el magnífico equipo médico que estaba contratado.

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La novillada recién comenzada quedó en un mano a mano y a todos nos sobrecogió la mala suerte de Escudero, quien tenía también la importante cita de Arnedo el jueves. Ojalá se recupere pronto y vuelva a su senda como una ilusión de esta tierra, siempre con su sonrisa franca y sincera que guarda en su extraordinaria humanidad.

Fruto del percance y en un gesto de toreros, al finalizar el festejo, Navarro y Valencia, salieron de la plaza -ya en medio de las primeras sombras de la noche- caminando por respeto al compañero herido, después de que ambos cortasen dos orejas a su último novillo. El local Navarro, que aún pudo pasear más trofeos de no ser por la espada, dejó la tarjeta de su gran valor, también el aroma de sus series templadas y las ganas que demostró en todo momento.

De igual manera fue muy interesante la labor del colombiano Guillermo Valencia, variado y con recursos, queriendo siempre, sin dejarse ganar la partida y yendo a más. Todo en el escenario de la tarde fresca marcada por el triste percance de Escudero nada más comenzar el festejo y al que se desea ver pronto de nuevo en los ruedos, junto a sus dos compañeros que ayer salieron a darlo todo en la plaza de Tamames. De ese pueblo que siempre organiza sus festejos taurinos del Cristo del Amparo sembrando la semilla en la besana del futuro.

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¡David Salvador pide titulares!

Las emociones no se cuentan por orejas. Porque el toreo son letras, no números, por más que el actual sistema lo quiera convertir en matemáticas, que siempre están en las antípodas del arte. Y como en el toreo se busca sentir emociones, en la novillada son caballos que abría la miniferia de Tamames la gente salió asombrada bajo el impacto del toreo grande de David Salvador, un novillero en ciernes que, en sus primeros pasos, tiene el don de emocionar con la magia de su arte.

Fue una tarde regusto y con el excelente ambiente que siempre rodea a la programación taurina de Tamames, imán de muchos aficionados llegados de toda la provincia al gancho de sus atractivos carteles y que en esta ocasión se divirtieron desde el principio al final en un festejo que fue a más, para rematar con la brisa de la solemnidad.

Abría tarde un mozo rejoneador acartelado como Víctor Herrero llegado desde tierras de El Bodón y que era la segunda vez que toreaba en un festejo público. Por eso fue más agradable verlo bajo la seguridad con la que iba al novillo de Santiago López Chaves, la eficacia a la hora del embroque y su magnífica monta, toda ella con mucha pureza y clara influencia portuguesa. No lo olviden cuando lo vean anunciado vayan a verlo que no les defraudará, además de ser el único torero a caballo en activo que hay en Salamanca.

Los novillos de a pié también eran de Santiago López Chaves, con dos de ellos magníficos, los lidiados en cuarto y, sobre todo, el quinto, que dieron un gran juego. Y frente a ello gustó mucho el toreo de capote de Antonio Grande, del vecino pueblo de San Muñoz, porque maneja el percal con mucha elegancia y aires de solemnidad, que es donde está su fuerte. También toreó con buen aire a sus novillos.

Pero el acontecimiento lo puso, esta tarde, David Salvador, un novillero que delante de la cara del toro se transforma para mostrar una enorme dimensión desde que se abre de capa. Es un novillero que viene pidiendo titulares y tiene su grandeza está en el muleta, ahí surge una interpretación con mucho sabor, para paladear los más exquisitos paladares del buen toreo, como sus naturales tan largos que parecen interminables; o su toreo sobre la diestra cincelado en la elegancia y con tanto sabor añejo.

Le faltó redondear al que cerró plaza, frente al que estuvo sensacional y al que le tenía cortado el rabo, pero falló con espada y el premio quedó en las sensaciones. Que las sensaciones es el alimento de los buenos aficionados. Lo que salían de la plaza de Tamames toreando de salón gracias al donaire de un muchacho que se cuece a fuego lento en la olla del toreo y se llama David Salvador.

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Eso que hace Urdiales, eso es el toreo

Entre la genialidad y lo sorprendente queda un largo camino que lo separa de la cantidad, o sea del número. Entonces surge el arte, que son los dictados que trae el alma, los que no tienen orden establecido y abren sus puertas cuando llega la inspiración. Lo decía Curro Romero, el arte nunca sabe de números. Y esa fe de la leyenda del Faraón de Camas ha encontrado en Diego Urdiales su verdadera respuesta. En el genial torero de Arnedo, que resplandece en esta temporada de 2015 con los rayos de su pureza.

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Diego Urdiales refleja la verdad de lo que es el toreo y él es uno de los pilares que representa la verdadera senda por la que el aficionado se emociona en la plaza. Porque torear es lo que hace este menudo riojano, ya herrado con el sello de torero de aficionados. De quien lo sigue para huir de la cantidad como ha impuesto un sistema un tanto huérfano de toreros puros y que transmite que  bebe de las aguas más limpias de la torería. Como es el caso de Diego Urdiales, quien, junto al maestro Juan Mora, los dos últimos lujos del toreo.

Urdiales ha sido el mejor antídoto contra la crisis de la Fiesta gracias a la corrida de su éxito de Bilbao y el reciente mano a mano en Logroño, en la que emocionó por sus andares, por la manera de citar, de llevar al toro, de templar tras el embroque y siempre con el aura de su empaque. Por su concepción tan pura y ese elegancia natural que le dan el sello de torero de toreros y también de torero de aficionados, que es lo que todo aquel que se viste de luces quiere lucir como bandera de orgullo artístico.

Porque en esta época de tan buenos toreros, como ese genio de Morante, el creativo Talavante, el artista de Morenito de Aranda –a quien no le da el sitio que merece- es un lujo disfrutar con este riojano de Arnedo que es la última ilusión de los aficionados. Con este Diego Urdiales, que es junto a Juan Mora los dos últimos lujos del toreo puro y eterno. El de verdad y que nunca muere. Porque la diferencia con el resto es que entre la genialidad y lo sorprendente queda el largo camino que los separa de la cantidad.

GD: ¡Mi libertad!

Comienza una nueva etapa en Glorieta Digital. Son días de estrenos con los cambios de diseño y contenido que exigen los nuevos tiempos para ayudar a no perder el tren del interés. La nueva página que acaba de ver la luz será más completa que la anterior y extensa en cuantos a campos en los que se labora, pero con el sello de ser un portal distinto y personal que no perderá el alma y sentimiento del anterior.

La bandera de GD seguirá girando alrededor de la apasionante Tauromaquia, que se defenderá como se ha hecho hasta ahora contra azotes externos y también los muy peligros internos. Se hará como siempre abrazado a la pureza y grandeza del torero. Se cantará la casta del toro bravo que trae emoción y se denunciarán los fraudes, dentro de un camino en las antípodas del actual triunfalismo que tratan de imponer las figuras actuales. Pero siempre seremos justos e imparciales poniendo nombre y cara a quien hace mal las cosas en tiempos tan difíciles. Y a la vez cantando las glorias de quien trabaja por un espectáculo más digno.

Por esa razón se buscará la coherencia con la libertad, aunque seamos conscientes de los problemas que trae en esta época escribir sin mirar a los lados y con absoluta independencia. Porque en estos tiempos marcados por el interés y con tantos medios comprados por el poder no hay nada más bonito que expresar el sentimiento personal y contar la realidad sin tratar de disfrazarla o confundir a la gente.

Como más allá de la Fiesta uno tiene sus aficiones y como de ellas además se ha escrito tanto, también tendrán su sitio. Como el fútbol, con un apartado especial de la desaparecida Unión Deportiva Salamanca, desde la añoranza que se siente por esos colores que fueron la pasión de los mejores años. Al igual que otra sección reivindica el Campo Charro y uno de sus joyas perdidas, el Tren del Duero.

De humano es equivocarse y de hecho también nos hemos equivocado en alguna ocasión a lo largo de tantos años de profesión, pero con humildad se ha tratado de pedir perdón.

Así que pasen y vean a esta nueva página. Participen de ella, sean uno más, comenten sus artículos y conviértala en su ventana para estar al tanto de una realidad lejos del interés y el partidismo habitual.

Bienvenidos.

¡Ay, Carmena!

La alcaldesa de Madrid sigue con su desafío a la Tauromaquia. Con su hacha en guerra para cercenar el arte del toreo en la capital. Cebándose contra un importante sector a quien nunca escuchó en la política de prohibiciones que trae la izquierda radical que ella representa, la del veto y el freno a las libertades, la que quiere conducir a esta país a la intolerancia y al choque social.

Desde que se sentó en su despacho no ha hecho más que ir en contra la Fiesta y contra lo que ella representa. Contra la brillantísima labor de hombres puros como Enrique Tierno Galván, aquel extraordinario alcalde socialista de Madrid que tanto impulsó la Escuela de Tauromaquia que ahora quiere cerrar, de hecho lo va a conseguir, esta Carmena que de feas ideas.

Una Carmena que nada tiene que ver con aquella cómica llamada valiente Carmela que inmortalizó Saura en una magistral película. A la política no le interesa más que meter cizaña y sembrar tempestades. Como la decisión de retirar la subvención a la Escuela de Tauromaquia ‘Marcial Lalanda’ de Madrid y el exigir el abandono las instalaciones de La Venta del Batán en la que se preparan los aspirantes a toreros.

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Mata algo más que una escuela taurina. Mata un rincón donde se aprendieron valores que no enseñan los políticos como ella. Donde todos los jóvenes que pisaron esas aulas, independientemente que llegaran lejos en el toreo supieron qué es compañerismo, solidaridad, igualdad, colaboración, generosidad… pero sobre todo a ser buena gente, al igual que fomentaban que siguiesen estudiando mientras aprendían a ser toreros por las sabias lecciones de viejos maestros, como José de la Cal, Gregorio Sánchez, Andrés Vázquez, El Macareno, Bernardó o los actuales Joselito, Fundi y Bote, sin olvidar al zamorano Manuel Martínez Molinero y también a Enrique Martín Arranz. De allí salieron cientos de chavales formados y que han triunfado en la vida gracias a la lecciones humanas aprendidas. Y otros que llegaron arriba han sido ejemplo en el toreo, como El Yiyo, Joselito, El Fundi, Cristina Sánchez, Uceda Leal, Abellán, El Juli… entre muchos más.

Ahora cuando ya es oficial esa tropelía, el toreo recibe un nuevo golpe bajo. Otra más sin que sean capaces de organizarse todos los sectores que laboran en la Tauromaquia y siguen empeñados en remar cada uno en la dirección de los intereses. Y Como esa Carmena que mata sus amarguras guillotinando la Tauromaquia en otra página de privación de libertades.

 

El duro revés de Nacho Moro

Hay otra Fiesta que mucha gente no conoce. Ni a la que asoma el clavel de las tarde de postín, ni le interesa a los grandes medios, ni tan siquiera el ‘sistema’ sabe casi existe. Se trata de la que está herrada con el fuego de la dureza y de la sangre. La de hombres que se aferran a la profesión y tratan de vivir allá donde el toreo siembra una semilla que debe brotar en la cosecha de nuevos aficionados. La que se celebra en pueblos perdidos. Aquella a la que solo van unos cuantos supervivientes que jamás quieren dejar de ser toreros, aunque son conscientes que los oropeles y la gloria ya nunca serán acariciados por sus manos. Esa Fiesta de la que decía El Gallo que “donde no hay tranvía no se puede ‘atorear”.

Es otra Fiesta que cuando asoma a los medios lo hace en las páginas de sucesos, casi siempre para dar fe de algún ‘tabacazo’. Porque los triunfos aquí ya no cuentan y al final lo que más interesa es sumar un nuevo boletín que ayude a tener más garantías en un mañana que ya está ahí. Es la que el sábado aupó a un protagonismo que nunca quiso a Nacho Moro, un modesto peón charro que apura sus días en el toro y resulto herido de gravedad por un toro del Puerto de San Lorenzo en la localidad de San Esteban de la Sierra. San Esteban, como todos los pueblos de la sierra celebraba sus festejos mayores en honor al Cristo y, como en toda esa comarca, programa un espectáculo en el que lidian toros cornalones y con kilos, que es lo que buscan las comisiones, obviando la inadecuado de los provisiones cosos taurinos.

Nacho Moro junto a José Luis Barrero (hijo), Adolfo Lafuente y Tomás Pallín, en una tarde de toros en Salamanca.

Y a ellos acuden toreros modestos y también cuadrillas modestas de hombres que están tachados en las agendas de los grandes toreros. En esta ocasión se acarteló a Salvador Ruano para un festejo que debió celebrarse el martes 15, pero ante la intensa lluvia fue aplazado para el sábado. Y esa tarde, en medio de un luminoso y agradable día, se celebró el festejo. Pero no fue uno más, porque a la salida de un par el toro se llevó por delante al banderillero Nacho Moro arrojándolo contra las talanqueras de las que salió con un corralón del que se recupera en el Hospital Clínico de Salamanca.

Allí Nacho, en la soledad de la habitación y en el lecho del dolor, seguro que recuerda cuando llegó al toreo ya talludo. O la tarde que tomó la alternativa en Salamanca y poco antes se había presentado en Madrid donde toreó tan bien a un novillo de Sorando que el maestro Manolo Escudero dijo: “Ese medio calvo es el que el mejor ha toreado todo el verano en Madrid”.

Después, Nacho Moro, falto de oportunidades y desilusionado de muchas cosas se hizo banderillero. Y ahí ha venido ‘laborando’ en las dos últimas décadas. Casi siempre en los festejos programados por la Escuela de Tauromaquia y también en otros muchos modestos. Como el del sábado de San Esteban de la Sierra, en el que cayó herido de gravedad cuando ya apura su carrera. Cuando están tan lejos los oropeles y la gloria. Porque cayó herido donde se celebra la ‘otra’ Fiesta, la que no vende y que es está herrada con el fuego de la sangre y la dureza.

’Plaza’ en la que Nacho Moro sufrió la grave cornada. Júzguen por ustedes mismos.

Grandioso Lewandowski

Del genio de Lewandowski se enamoró media España cuando hace dos años pasó por encima de un Real Madrid que vivía con la ilusión de la ‘Décima’ al marcarle cuatro goles que lo dejaron apeado de sus metas y a la afición empañada en desoladas lágrimas. Entonces era –junto al histriónico técnico Jürgen Klopp– la estrella de aquel equipo modesto que se asomaba a las grandes finales continentales dejando atrás los millones del Bayerm Münich, el Borussia, el Hamburgo y todos los grandes de la Bundesliga.

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Allí Robert Lewandowski cautivaba con su visión de juego, eficacia y definición de la jugadas, convirtiéndose en el delantero más deseado de Europa. Muy cerca de fichar por el Real Madrid, al año de ser su verdugo, al final se decidió por el Bayer Munich de Guardiola y allí sigue escribiendo la leyenda de su historia con record y goles. Como el registrado esta semana cuando toda Europa ha vuelto a asombrarse de tu talento tras marcar ¡cinco goles en nueve minutos! al Wolfsburgo. Si, algo digno del mayor elogio gracias a unos momentos tan memorables que quedarán para el recuerdo del Bayern, de la Bundesliga y de todo el fútbol europeo que de cesa en piropear a este sensacional jugador.

De Robert Lewandowski, aquel que hace casi dos años enamoró a media España y lleno de venganza a la otra media cuando se llevó por delante la ilusión del Real Madrid por alzar la ‘décima’.

Prohibitivos precios de Salamanca

En Salamanca son días de conclusiones. Atrás queda la feria taurina y todas sus definiciones, donde ahora mimo lo más importante y feliz es que Miguel Ángel Perera se recupera con asombrosa rapidez de su gravísima cornada, al igual que el excelente peón Agustín Serrano, quien ya va camino de su casa madrileña para continuar la recuperación.

Son también jornadas de analizar los pormenores de un ciclo ferial que fue azotada por el frío y la lluvia, lo que restó público, no cabe duda. Sin embargo, Salamanca arrastra otra problema gravísimo que no se acaba de atajar y de ahí radican las pobres entradas de La Glorieta. Se trata de los altísimos precios de las localidades de la plaza, impropios par una provincia carente de industria y con una población tan envejecida como Salamanca.

Ahí la empresa no ha sabido atajar el mal. Bien cierto es que han llevado adelante la ‘grada joven’ que es un éxito y algunas otras cosas, pero el verdadero problema no lo han resuelto. Porque la feria de Salamanca tiene unos precios prohibitivos para un bolsillo normal, razón por la que cientos de aficionados se quedan sin ir a la plaza. Por más que la prensa se lamente que es una pena ver así los tendidos y que el entorno de la empresa no sepa tocar la tecla, en la feria charra, no hay otra solución que rebajar drásticamente las entradas.Y ahí está el futuro. O la semilla para sembrar un futuro más digno. De no hacerlo está condenada a morir. Porque en condiciones normales y visto el resultado de este año, de seguir con su política, ahora mismo, sobra otra tarde en la feria.

El precios de una localidad en el coso salmantino cuesta como en Sevilla, Ronda, Bilbao… que son las más caras del país y en casos más del doble que Valladolid, Albacete, Zaragoza, Granada, Valencia, Santander, Burgos, Francia en su totalidad, Badajoz…

Reconozco que hablar del dinero son temas tabús y muy espinosos, críticas que duelen como un aguijón envenenado. Porque a un profesional de cualquier ámbito le rebajan la nómina y literalmente bufa. Eso mismo le ocurre al actual empresario de Salamanca y antes a su pariente José Antonio, el actual empresario de Madrid que perdía sus habituales buenas formas si le preguntaban por los precios tan abusivos cuando organizaba el ciclo. Pero la realidad es esa, si quieren que esa feria vuelva a resplandecer todo pasa por una gran bajada del precio de las localidades, porque las de ahora son impropias para los bolsillos. Y es que si algo cuesta, pongamos el ejemplo, 15 no se pueden pagar 35, que es lo que ocurre en la feria de Salamanca.Alguien preguntará a qué se debe el alto precio de ver las corridas en La Glorieta. La cuestión del encarecimiento no es más que fruto de la época de oro del toreo charro, es decir de la década de los 70, cuando la gente se pegaban por ver torear al Viti, Capea y Robles, junto a la excelente nómina de toreros existente que eran acartelados en la feria. Pero lo cierto es que desde hace 20 años no solamente se mantuvieron aquellos precios, sino que se le añadía el IPC e incluso algún incremento, con lo que acabaron de echar a la gente de la plaza.

Y esa es la realidad y sobre la que deben ponerse a trabajar. No hay otra para recuperar la feria. Normalizar los precios.

Y Pallarés aplaudía desde el cielo

Llegó el lunes de feria y con el cielo encapotado la mañana se tiñó del color ocre de los recuerdos. Del color de otoño, en medio de la nostalgia y las emociones que hurgaban en el alma bajo la rememoranza de Paco Pallarés. Del exquisito torero de La Fuente de San Esteban que tal día como ayer de hace medio siglo, tras enamorar en los escalafones inferiores, llegó a Salamanca para hacerse matador de manos de El Viti y con José Fuentesde testigo. Fue todo en un sencillo homenaje bajo el paraguas de la solemnidad hacía quien fue un torero sensacional alrededor de la pasión de su alternativa junto a un Viti que bajo su cabellera plateada desgranaba vivencias y un Fuentes que vino desde su casa de Las Pajanosas para volver a estar presente en la memoria de quien fue más que un compañero. De un hermano del alma, que fue su particular ‘pareja de baile’ novilleril en los ruedos de la mano de El Pipo y que se emocionó cuando volvió a repetir su nombre de quien quedó para siempre unido a él.

Fue el homenaje a uno de los más grandes toreros de la tierra en la fecha especial del 50 aniversario de la alternativa y que ayer se asomó a su palco celestial para saludar a todos los toreros de la eternidad en ese día que los aficionados tienen enmarcado en oro en el corazón de sus sentimientos.

Fue un 14 de septiembre, fecha que la plaza de Salamanca ha escrito tantas páginas para la historia, aunque ninguna con la trascendencia de aquella. De la alternativa de Pallarés bajo cuyos ecos uno creció escuchando a los aficionados de su pueblo y a quienes disfrutaron del acontecimiento. Impregnados de la sabiduría torera y humana de Pallarés encaminamos a La Glorieta inmersos en disfrutar de una tarde que sobre el papel tenía interés en un festejo denominado mixto, hoy tan de moda. Y que contaba como gran revulsivo con Juan del Álamo, quien debía ratificar en Salamanca las buenas vibraciones que dejó en numerosas ferias. Por eso era el momento de dejar claro que él quiere sentarse en el trono de la torería charra, vacío desde hace tiempo y ser el rey de los toreros de esta tierra.

Ser el torero de Salamanca, que siempre fue un signo de distinción y sobre todo conlleva la responsabilidad de estar a la altura de tan alto legado. De dar honores a la Tauromaquia, como lo hicieron quienes respiraron estos aires y alcanzaron nombradía en el toreo. Del Álamo sabe que es su momento para dar ese paso y con esa mentalidad pisó las arenas de La Glorieta. Arreando, como dicen los antiguos. Y no se arredró cuando lanceó a su primero con vistosidad en la capa, fue un toro que se mostró reservón en banderillas y se llevó por delante al peón Agustín Serrano cuando se disponía a parear, a quien hirió. Brinda a El Viti, siempre con las ovaciones que despierta el maestro y el torero salió muy dispuesto aprovechando la condición del toro con una magnífica interpretación, mejor por la diestra, donde hubo un toreo largo y poderoso que llegó rápido a un público que siguió desde la pasión su importante trasteo. Al mismo que puso fin con una estocada un pelín caída, en el llamado ‘rincón de Ordóñez’ -como bautizó Cañabate a las estocadas ligeramente caídas del coloso de Ronda- que no le privó de cortar las dos orejas.

Con la puerta grande amarrada, pero como si se jugase todo a una carta en el sexto y su carrera fuera un ser o no ser, Del Álamo salió a matacaballo y lo recibió con jaleadas verónicas. Después lo toreó en la faena de muleta principalmente sobre la diestra, donde su toreo por momentos se ralentizó para lograr una nueva oreja.

Por delante de Juan del Álamo fue Sebastián Castella quien firmó una larga faena a su desclasado primero, larga y vulgar. Pero fue en el quinto, un manso que en los primeros no quería pelea, al que toreó con suavidad y mimo, con temple. En las cercanías donde se engolosinó el toro de la muleta que manejó con ritmo y sandunguería el francés, sobre todo en una serie al natural. Mató con el grave hecho de hacerlo perdiendo la muleta y como en estos tiempos de incultura taurina donde predomina el ‘todo vale’ lo premiaron con las dos orejas. ¿Dónde está el valor de la suerte suprema?

Y por delante el veterano Hermoso de Mendoza, ya aburrido de tantos años y sin la frescura con la que escribió su leyenda como uno de los más grandes. Y que el navarro tuvo una tarde gris y muy lejos de lo que ha sido. Triste seguir cabalgando sobre la plaza para sumar un poco más, sobre todo cuando se ha sido una figura de época, sin reconocer la decadencia y la falta de motivación de la que hizo gala.

Fue el punto negro. Porque el verde, que es el color de la esperanza, fue el que tiñó la tarde que coronó a Del Álamo. Porque cuando lo sacaban en hombros por la puerta grande y la gente gritaba ¡torero, torero! hasta Paco Pallarés se asomó a su balcón de la eternidad para aplaudir a quien acababan de coronar como nuevo rey de la torería salmantina.

FICHA DEL FESTEJO

Ganadería: Se lidiaron dos toros de San Pelayo, para rejones. El primero sin fuerzas y falto de raza; el segundo con más clase. Y cuatro de Montalvo para la lidia a pie. El lidiado en segundo lugar flojo; el tercero con clase; manso el quinto, aunque rompió en la muleta y bueno el sexto.

Pablo Hermoso de Mendoza: Palmas y ovación con saludos y silencio.

Sebastián Castella: Ovación tras dos avisos y dos orejas.

Juan del Álamo: Dos orejas y una oreja.

Entrada: Poco más de media en tarde agradable, aunque ventosa.

Cuadrillas: En la lidia del tercer toro fue cogido el peón Agustín Serrano cuando se disponía a colocar un par de banderillas. Fue trasladado a la enfermería2015914221627_DD2jWRb.jpg

Aquellos veranos de Madrid

Da pena ver cómo Taurodelta ha dejado la plaza de Las Ventas convertida en un solar desde que se arrastra el último toro de San Isidro. Sin ideas, ni criterio, ni orden alguno programan espectáculos de saldo, por cumplimiento del contrato. Pero sin ilusionar a la afición. Ni buscar toreros que pueden tener su verdadera oportunidad en la plaza de Madrid. Nada tiene que ver el antiguo verano de Madrid con el de ahora.

El verano taurino de Madrid tenía historia y una carga de grandeza que ayudó a convertir a esa plaza de Las Ventas en la cátedra del toreo. Desde la vieja empresa de Jardón y Stuick, hasta tiempos de Manolo Chopera, desde que comenzaba la temporada siempre programaba tardes de interés. Y no digamos al finalizar la feria del Santo Patrón y con los meses de verano tener siempre acuartelados toreros con proyección o recuperables.

Recuerdo cuando la plaza estaba bajo Manolo Chopera y el donostiarra obligaba a muchas de las figuras que contrataba para San Isidro a torear en días fuera de abono y llenaba la plaza en ese mes de julio. Como el cartel de la foto, día que la reventa ganó un dineral y eso que los termómetros de la calle de Alcalá marcaban casi 40 grados.

De de las corridas de Madrid fuera de feria salieron muchos toreros. Algunos de la llamada canícula del estío, como Ortega Cano y Paco Ojeda. Pero numerosas tardes torearon Julio Robles (que logró las primeras salidas en hombros en el mes de julio), Roberto Domínguez, Curro Vázquez… Vamos igualito que ahora.

El verano de Madrid se dejó de mimar en los tiempos de los Lozano, pero ha sido con la llegada de Taurodelta cuando lo ha dejado abandonado, sin ilusión por programar algo con interés o anunciando, en la mayoría de los casos nombres por compromiso.

Y es que a la afición hay que ilusionarla y desde luego trabajar en ofrecer buenos carteles. En ilusionar a la Fiesta para que Madrid nunca pierda su sello de plaza de temporada. Porque con la programación actual lo único que hacen es matarla al no preocuparse más que de la Feria de San Isidro y Otoño.