El Suso, una figura de plata

Cuando observas a un peón bregar ante un toro difícil descubres la verdadera importancia de estos hombres y todo su valor. Las auténticas garantías que ofrecen a un matador contar con una cuadrilla que sepa solucionar problemas y lidiar correctamente de manera casi inadvertida, lejos de mantazos y capeas que se suelen organizar cuando la cuadrilla no cumple los deberes.

Entre los nuevos nombres de plata que está llamado a ser una referencia en los próximos años está Jesús González ‘El Suso’, un muchacho del pueblo vallisoletano de Nava del Rey que es un portento con el capote y dotado de un valor y capacidad evidentes para poderle con su capote a los toros más difíciles

Lo demostró, entre muchas otras tardes, en la novillada inaugural de la feria de Otoño -a las órdenes de Alejandro Marcos- con un sobrero mansón de Dolores Rufino, que buscaba la finca desde que salió a la plaza, carecía de fijeza y él con su capote poderoso lo lidió de manera sensacional. Fue uno de los momentos más importantes de la tarde.

Es una pena que ahora la nueva prensa no cante el valor y la torería de estos grandes profesiones que visten de plata, pero con un talento de oro. Desde siempre cuando brilla un peón merece protagonismo y la historia está llena de hechos. Lo que ocurre es que en cada época había quien sabía catar el caviar de una gran lidia. Desde un Corrochano, un Cabañate, un Navalón, un Vidal o un Zabala (Pórtoles) para saber plasmar que cuando un peón rompía moldes merecía todo el protagonismo.

Como ocurrió con nombres sagrados entre los peones, de los que hay ejemplos de protagonizar un momento en el que arranca su leyenda. Como el gran Rafael Corbelle, que una tarde cuando aún era casi un desconocido e iba en la cuadrilla de Andrés Hernando lidió de manera magistral a un toro de Lisardo Sánchez y esa tarde salió de La Maestranza como figura. O Martín Recio antes de ir con Joselito cuando toreaba tantos domingo en Madrid, junto a otros muchos que un día se ganaron todos los honores cuando marcaron la diferencia con el resto.

Como ocurrió con El Suso en la novillada de Madrid, a quien le faltó alguien que lo cantara. Pero lo cierto es que estamos ante un torero que puede llegar muy alto. Ante una figura de los hombres de plata.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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