Las mentiras de Berkeley y las minas asesinas

La locura de las minas asesinas proyectadas en el Campo Charro sigue adelante y, entre engaños y chanchullos, la multinacional Berkeley intenta llevar adelante su proyecto destructivo. Entre politiqueos a ayuntamientos y a instituciones, como también a quien ha podido echarle el freno a sus sucias artes.

Por esa razón me encanta y admiro como el grupo de Stop Uranio está dando la cara por salvar a su tierra mientras la mayoría están con los brazos cruzados y otros compinchados con la mafia de Berkeley, quienes van a cometer la gran tropelía de arrasar una parte del Campo Charro, que es una joya de la naturaleza. Admiro a esta gente que, costándole de su bolsillo, luchar con honor por un legado único.

Hombres como don Hipólito Velasco, todo sensatez; como Jesús Cruz, quien lleva años dando a conocer la barbarie en su blog (jesusenlared). Y me descubo antes Jesús a quienes los de Berkeley intenta callarlo con el chantaje de matar al mensajero, que siempre fue actitud mafiosa, como las amenazas de ponerle una querella por decir la verdad y descubrir tantos trapos sucios. Por eso todo mi ánimo con este hombre que abre ojos dormidos y por eso lo temen las mafias.

Gente entusiasta y luchadora como los que componen la plataforma Stop Uranio es lo que necesita esta tierra abandonada y dejada. Esta tierra a la que solo vienen lo políticos a buscar los votos en épocas electorales y a la que ahora, el PP, ha tirado a las cloacas de la futura desertización al probar y fomentar esas minas asesinas que será veneno y cáncer, después muerte y desolación. Porque todo indica que las minas es también la disculpa para instalar un cementerio nuclear y traer a este lugar todos los residuos, además de los que se proyectaban en Villar de Cañas. Y el añadido de desempleo que vendrá cuando cierre el balneario de Retortillo. Porque ya me dirá quién irá a un recinto que vende salud y a la puerta tiene unas minas de uranio con inmensas balsas al aire libre.

Y sí, el PP ha sido quien ha avalado este proyecto. Ellos lo han defendido como hizo en las Cortes de Castilla y León, en vergonzosa intervención, el alcalde de Guijuelo –el vividor Julián Ramos- olvidando además que esa zona que van a destrozar se crían miles de cerdos con los que se elabora el exquisito jamón ibérico de Guijuelo, que también va a ser otro gran perjudicado de esta basura nuclear que pretenden montar en tierras de Retortillo y Villavieja. Todo ello con las mentiras de Berkeley, quien ha comprado voluntades, para que le ayudar a hacer fácil el camino de campar hacia la destrucción.

Pero como en el barco de Chanquete, “no nos moverán”. Porque mientras haya gente como la de Stop Uranio y talentos como el de don Hipólito y el de Jesús Cruz, el Campo Charro se aferra a las esperanzas.

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Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

Un comentario en “Las mentiras de Berkeley y las minas asesinas

  1. Paco no te pases y no insultes que JULIAN es un buen alcalde y no hay que insultar a alguien con quien no estás de acuerdo

    El indio miguel perrachica desde Guatemala

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