Murió el picador Nacho Corvo

El varilarguero de Fuenteguinaldo Nacho Corvo se fue en silencio en este día de Reyes. Ajeno a ruidos dijo adiós vencido por una enfermedad que roía sus entrañas, por la que siempre luchó para salir para adelante. De él queda su recuerdo en la etapa de picador de toros y la posterior vinculada a la política –junto al apoderamiento de Carlos Navarro, el novillero de Tamames- al convertirse en un brillante alcalde de la villa salmantina que lo vio nacer.

Aficionado al caballo desde la infancia y espoleado por la dedicación de su familia a la labor ganadera en la finca ‘El Melimbrazo’, cerca de Ciudad Rodrigo, se convierte en un buen aficionado alimentado por la pasión taurina de su comarca. Pronto empieza a picar en el campo, principalmente en la ganadería de Juan Manuel Criado junto a otras de la socampana mirobrigense para sacar con prontitud el carnet profesional. Por entonces el maestro José María Manzanares decide ficharlo y con él viaja a América para vivir el acontecimiento de debutar en La México. Tras el alicantino pasa a la cuadrilla de Víctor Puerto, con el que permanece en sus mejores temporadas y a continuación llegan David Luguillano, Andrés Sánchez –muy unido a él-, Manolo Sánchez y Javier Castaño, además de otros matadores y novilleros durante las campañas que estuvo libre y sumaba cada año cerca de un centenar de un festejos.

De su larga carrera profesional con muchas tardes notables en su hacer, también con una aciaga vivida en Melilla una tarde que toreaba con Manolo Sánchez en la llamada mezquita del toreo. Aquel día recibió la siniestra llamada para comunicarle que su hijo Jorge acababa de fallecer en la que fue el más duro revés sufrido en su vida personal.

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Una vez retirado y dentro del mundo político su presencia era habitual en las plazas, sobre todo Salamanca y la madrileña de Las Ventas, sin olvidar que continuaba dentro del mundo del toro como apoderado de Carlos Navarro, labor que desarrolló con tanta entrega.

Buen caballista y sobrio en su hacer con la vara, Nacho Corvo era un hombre muy apegado a su tierra que le gustaba ejercer de charro. Pero sobre todo de la socampana mirobrigense y de Fuenteguinaldo, su pueblo, del que fue alcalde durante las dos anteriores legislaturas.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

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