Una Fuente de pura torería

Ante la llegada de una nueva edición de la feria de Salamanca dos de los novilleros anunciados en el ciclo -Alejandro Marcos y David Salvador- tienen ante sí el peso de estar a la altura que supone ser de La Fuente de San Esteban, su lugar de origen. Un pueblo de tantos bríos taurinos en las pasadas décadas de los sesenta, setenta y ochenta, a raíz de que surgiera el extraordinario ramillete formada por Paco Pallarés, Juan José y Julio Robles. 

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                                               Un poco de historia

En La Fuente de San Esteban ya no paran los trenes, como antaño cuando llegaba el invierno y su estación era el destino de esos buscadores de sueños llamados maletillas. Ha transcurrido mucho tiempo desde que antaño la vecina Campo Cerrado se convertía en la casa de Manolete, de Luis Miguel, de Antoñete, de Paco Camino; Pedraza de Yeltes en la Julio Aparicio y en el resto de las fincas cercanas habitaba la floreciente torería de la época,; entre ellos los hermanos Girón, quienes dejaron tanta huella por la zona.

Eran toreros que disfrutaban de los oropeles de la fama y, al caer la tarde, se acercaban a La Fuente, localidad donde alternaban por su bares entre la admiración del paisanaje, que mostraba su alegría por aquellos hombres, ídolos para todos y a quienes seguían por las fotos de El Ruedo o de Dígame, o también en las corridas televisadas en blanco y negro –los colores de la vida, en esos días- con la inconfundible voz de Matías Prats. Por esa razón en las ocasiones que era retransmitida una corrida por la pequeña pantalla, los bares se llenaban y el personal seguía con pasión su desarrollo en los tiempos que la afición estaba dividida entre vitistas y cordobesistas. Entre El Viti, el torero de la tierra y con presencia habitual por La Fuente, y el fenómeno de masas que era Benítez -viejo conocido en la comarca desde sus tiempos desharapientos de maletilla-, que enardeció directamente a todo el país.

En ese ambiente de marcada afición taurina florece Paquito Pallarés, quien rompe de la mano de Dámaso Gómez -su primer mentor antes de pasar a ser dirigido por El Pipo- y causa tanta admiración que incluso, vestido de torero, parece un príncipe. Su elegancia, empaque y torería lo convierten en novillero de leyenda y toma la alternativa en corrida de postín. El Viti, de padrino y José Fuentes, de testigo, en un catorce de septiembre de 1965 enmarcado para el recuerdo. Porque a decir de los presentes fue de las mejores tardes vividas en el historial de La Glorieta salmantina. Aquel día, miércoles, en La Fuente de San Esteban cerraron los comercios y sus moradores invadieron Salamanca para aplaudir a su primer matador. Cuentan las crónicas que los trenes iban hasta los topes y en el coche de línea viajó tanta gente que no entraba ni una maleta en el pasillo. Esa jornada, ya caída la tarde explotaron en el aire cuatro cohetes; era el número de orejas que cortó el toricantano, éxito que la gente lo celebraba alborozada.

La huella de Pallarés -un torero exquisito- es la semilla que alimenta a Julio Robles, quien desde niño siente admiración hacia su figura y trata de seguir sus pasos. Julio es el hijo del secretario del juzgado y, junto a su familia, llega a La Fuente a la edad de cuatro años desde Fontiveros, villa que lo ve nacer, brotando su afición en esa localidad. En ella deja para siempre viva la huella de lo grandísimo torero que fue y quien más alto llega en un trío de lujo de toreros de La Fuente. Él fue la gran figura.

Y en ese trío, entre Pallares y Robles, surge otro torero de enorme calidad y de carrera muy incipiente. Se trata de Juan José, claro ejemplo de sobriedad y clasicismo propio de esa escuela castellana que tuvo a El Viti en su modelo. Juan José, alternativado a los diecisiete años, fue torero de ferias, triunfador de San Isidro y con sello de distinguido en Madrid, dejó para el recuerdo un montón de faenas soñadas, sobre todo con su genuina interpretación al natural, donde marcó las distancias. Quinto y compañero de pupitre de Robles en la escuela de don Julio, sin embargo quien con el tiempo sería gran figura tuvo un comienzo muy posterior. Basta decir que Juan José toma la alternativa el once de agosto de 1968 en Manzanares -Ciudad Real- y a finales de ese mismo mes, Robles, se viste por primera vez de luces en Villavieja de Yeltes, tardando aún cuatro años en hacerse matador en Barcelona.

Son dos carreras distintas la de Juan José y Julio. En Juan José se ceba la mala suerte y le impide ser la figura que le guardaban sus elegantes condiciones, sin embargo en sus etapas ambos llegan a coincidir en varias corridas. Alguna de muy grato recuerdo. Son las celebradas en la feria de Salamanca de 1984 y 1985 –también en 1986, aunque con menos suerte-, compartiendo cartel con El Niño de la Capea y dejando para la posteridad la pureza del toreo de los genuinos artistas de La Fuente. Juan José lo borda con la mano izquierda y Robles muestra tal rotundidad que le hace hasta cortar un rabo un año y al otro las cuatro orejas.

En esos seriales que coinciden Juan José y Julio en la feria, al igual que en la alternativa de Pallarés, el pueblo de La Fuente queda casi vació y hasta los autobuseros Hermanos Martín fletan servicios especiales para que nadie pierda al acontecimiento y sentir todo el paisanaje el orgullo de esa Fuente de San Esteban que ha sido un manantial de toreros. Un pueblo de máxima representación en el mundo taurino.

Un manantial que durante muchos años parecía secarse y en tan larga travesía únicamente dio paso a otro matador. A Emilio Charro, que también toma la alternativa y deja un recuerdo macado por la valentía y dignidad. Así hasta que en tiempos recientes ha resucitado la leyenda de La Fuente en todo su esplendor gracias a dos chavales que han venido para quedarse y tratar de ser figuras. Ha tenido que ser esta época cuando se ha reactivado ese ambiente de hace medio siglo para que las campanas taurinas de La Fuente vuelvan a sonar con tañidos de ilusión. Para que sus aficionados hablen otra vez con pasión por los bares. Para que lleguen esos piques que tanto engrandecen la Fiesta, tan necesitada de ellos. Y de muchachos como Alejandro y David, de pureza en el alma y los sentimientos.

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                                                            Dos chavales de su época

Alejandro Marcos y David Salvador son los protagonistas de este maravilloso milagro que ha sido un feliz resurgir de la Tauromaquia en este rincón de la literata Salamanca ganadera. Los dos integran, junto a Antonio Catalán ‘Toñete’, el cartel de la novillada ferial que se celebra el día doce de septiembre en Salamanca con reses de Castillejo de Huebra. Y ambos, cada cual en su estilo, han generado una corriente de ilusión como hacía años no se vivía en esa tierra. Tanto que en esa nueva ocasión, La Fuente se desplazará en masa a La Glorieta Salamanca, al igual que ocurrió en la alternativa de Pallarés o las veces que coincidieron Juan José y Robles, para aplaudir a esta pareja que nace en la Tauromaquia.

Alejandro de carrera asentada y con muchas tardes dando un toque por su personal estilo lleno de estilismo y David Salvador, por su pureza, que en esta ocasión debuta con picadores son la nueva ilusión taurina de esa tierra. La savia corre por este árbol llamando a ser tan frondoso y sus ramas moverse a los vientos de la ilusión que traen sus nombres. Con los dos hablamos una semana antes del gran acontecimiento. Ambos llegan a la cita acicalados para la ocasión, con aires modernos adecuada a la moda de su edad y esa personalidad que define a los toreros. Paseamos por el pueblo a su lado y pronto surge el legado de su historia taurina, conscientes ambos de la responsabilidad que les exige el añadido de ser de La Fuente.

– Sales a la calle y encuentras a aficionados, a profesionales, a gente hablando de toros y desde luego eso te marca desde niño para empujarte a los caminos del toro, como ha sido mi caso. A mi me impresionaba siempre ver a Juan José, a quien la gente llamaba ‘el torero’. Desde entonces quise conocer y ser sabedor de lo que significa La Fuente de San Esteban en la Tauromaquia. Por eso es otra razón y un honor estar aquí. (señala Alejandro Marcos).

– Los toros me gustan de siempre, mi abuelo de hecho fue mayoral de Antonio Pérez y un tío -Fernando Sánchez- es picador de Javier Castaño; pero vivir en La Fuente me condicionó. Por ejemplo, recuerdo que muchas veces me asomaba al balcón de mi casa para observar la escultura de Paco Pallarés y sentir orgullo. Me pasaba horas mirándola e hilvanaba detalles que me contaban de ese gran torero para querer ser como él. La verdad que este pueblo tiene mucha torería. (Indica David Salvador).

Alejandro y David comenzaron juntos el proyecto artístico en el 2010, año  que se matriculan en la escuela de Salamanca, entonces dirigida por el maestro Juan José que después acabaría siendo apoderado de Alejandro y también muy importante para David. Esos principios los unió para hacerlos amigos y compañeros de entrenamientos durante años, aunque las carreras fueron tomando otros caminos y Alejandro fue por delante. Ahora ambos llegan a la feria en situaciones distintas. Uno ya cercano a la alternativa y a punto de rematar su carrera de novillero con caballos; el otro, a dar el primer paso en ese escalafón de la manos de Leandro, el exquisito torero surgido de la Escuela de Tauromaquia de Salamanca y que encauza su trayectoria.

– Hasta que llegue ese día torearé varias veces más y espero seguir creciendo. De atrás me quedo con el rabo de Salamanca -antes de debutar con caballos- y la novillada lidiada en Zamora el Domingo de Resurrección de 2015 entre otras de grato recuerdo. Pero aún me queda mucho por delante, porque debo triunfar en La Glorieta ante mi gente, ganar otro ‘Zapato de Oro’ y dejar mi nombre en un sitio para tomar la alternativa soñada. Salamanca es un sitio de máxima responsabilidad (comenta Alejandro).

– Siempre trato de aprender y fijarme -dice David Salvador-. De esta época me quedo con las sensaciones vividas en el segundo novillo de Sevilla y también la reciente novillada de Dax, ambas fueron determinantes, pero mis miras están todas en Salamanca, que realmente es la tarde soñada para empezar este nuevo camino. El premio a tanto esfuerzo para ser torero.

La amistad entre Alejandro y David la dejarán, en esa ocasión, al entrar por la puerta de cuadrillas. Después, al salir -ojalá y de corazón se desea que lo hagan por la puerta grande- se recuperará. Pero en la plaza habrá compañerismo y sentido de la responsabilidad, aunque cada cual a lo suyo.

– Así es, siempre seremos grandes amigos y compañeros -palabras de Alejandro Marcos-, pero vestido de luces hay que ser egoísta y buscar el triunfo propio antes que nada. La rivalidad es algo grande y necesario,  porque engrandece el toreo. Belmonte y Joselito era íntimos, pero en la arena se picaban en busca de su propio triunfo; lo mismo que Camino y Puerta; Capea o Robles y tantos otros.

– Sobre todo es una fecha de mucha ilusión y aunque seamos amigos cada cual va a lo suyo, aunque al final sueño con ver la foto de la salida en hombros, que será el mejor recuerdo del debut con picadores. Lo importante es sentirse ese día y que la novillada de Castillejo embista, lo demás corre de mi cuenta. (Indica David Salvador).

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Los dos siguen al día lo que ocurre en el toreo y pendientes de aquello que se cuece en la olla de la Fiesta. Alejandro es seguidor de los toreros clásicos, de antes y de ahora; del Viti, de Juan Mora, de su maestro Juan José, de Robles, de Morenito de Aranda, de Diego Urdiales, de Morante de la Puebla, de Curro Díaz… David también busca beber en las fuentes de la pureza y le encanta que le hablen de los toreros clásicos, de Manzanares, de Curro Vázquez, de Julio Robles, de Juan Mora… En esa maravillosa mezcolanza Alejandro siempre encuentra un hueco para alabar a Juan José, su maestro y apoderado; al igual que David lo hace con Leandro, quien ha sido un torero de exquisiteces y un señor en la calle que siempre se aferró a la dignidad.

Ambos son los herederos de una bonita historia. De un legado taurino lleno de grandeza que tanta categoría y prestigio le dio a su pueblo. A esa Fuente de San Esteban que vuelve a reverdecer su pasión y deja todo su futuro en manos de Alejandro y David. En dos chavales majísimos que son la ilusión de una tierra que quiere escribir su futuro taurino con tinta de oro. Y fieles a la historia, el próximo lunes provocarán una marcha masiva de sus paisanos que llenarán La Glorieta para aplaudidos y mostrar la admiración que la guardan.

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Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

19 thoughts on “Una Fuente de pura torería

  1. Buen aticulo Paco.Dibujas y detallas la importancia de esa parte del campo Charro.Fincas,allegados a ellas y toreros de la zona.
    La costumbre de ir,bajo el reclamo de los toros,a la feria capitalina.
    En Pñda. de Bracamonte,puebli de mi mujer,existía el llamado «tren torero»que los dias de feria hacia el trayecto a la ciudad y regresaba alrededor de las doce de la noche.
    Laa ternas de las siete corridas eran parejas por lo «arrematás» que quedaban las combinaciones.
    En fín Paco,días de recuerdos y añoranzas.
    Saludos.

  2. Enhorabuena por el artículo Paco y suerte para los dos, Alejandro y David, que disfruten y hagan disfrutar el día 12 en Salamanca.

  3. Enhorabuena por este gran reportaje, muy didáctico y que aúna la historia taurina de La Fuente con las ilusiones que tenemos depositadas en estás dos promesas salmantinas, Alejandro y David, a los que les deseo un rotundo triunfo y verlos juntos y a hombros salir por la Puerta Del Toro. Toda la suerte del mundo a ambos!

  4. Enhorabuena por tus paisanos ese Alejandro Marcos con Paquito Pallares los dos toreros con mas calidad que a dado Salamanca al otro no e tenido la suere de verle que tengan suerte y marquen goles como otro fenomeno de Salamanca , S:M: EL VITI

  5. Mucha suerte a los dos…
    Seguro que dejarán el nombre de su pueblo en el pensamiento de la gente que sigue amando la tauromaquia.

  6. Un articulo muy bonito. Cuando veo a Alejandro, me acuerdo mucho del famoso «el minuto» cuando toreó sin picadores en Lumbrales y dije : Este va a ser un gran torero y mas tarde resultó ser el gran Julio Robles. Suerte para los dos.

  7. Estimado Paco .
    He leído con interés tu buen y detallado artículo sobre el pasado, presente y espero y deseo futuro de los toreros de nuestro pueblo La Fuente de San Esteban.
    Gracias de este paisano, aficionado taurino, salmantino y muy charro, que siempre que pudo, que no fueron pocas, asistió ( pasado) asiste ( presente) y asistirá (futuro) si se me permite, ser testigo de las actuaciones de nuestro toreros.
    Deseándole suerte a Alejandro Marcos y a David Salvador.
    Fidel Hernández.

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