Archivo por meses: noviembre 2016

Simón: ¡Apunta esta idea!

Simón Casas teje la temporada madrileña de 2017 en su particular telar y ya empieza a atar cabos en un año de cambios. Y teóricamente el que ponga las bases de la nueva Fiesta. De la Fiesta del siglo XXI. De momento ha sido capaz de lo más importante, de ilusionar a la Asociación El Toro de Madrid, que siempre ha velado por la seriedad y rigor del espectáculo. Ahora tiene por delante mucho trabajo y hay que dejarlo planificar sus propuestas, tiempo habrá por delante para criticar o ensalzar su gestión, pero ahora hay que darle el compás y margen de confianza tras aterrizar en la gestión de la primera plaza del mundo. La del púlpito de la Fiesta.

Por eso esperemos que Simón Casas tenga la sensibilidad que se necesita para despertar la ilusión y Madrid recobre el pulse de su grandeza. Para que sea una plaza abierta y sobre sus arenas se aplaudan todas las tendencias del toreo, desde artistas a valientes, porque el mejor aficionado es aquel que más toreros le caben en la cabeza.

Al hilo de todo ello, recientemente el maestro Juan Mora publicaba una foto en su cuenta  personal de tuitter para mostrar un encuentro que mantenía con Simón Casas y Morante de la Puebla en la madrileña Puerta del Sol. La foto, enseguida, fue comentada en todos los ambientes porque se podía hacer realidad el sueño de ver a Juan Mora y a Morante en un mismo cartel y ha sido una forma de ilusionar en el frío del invierno. De atizar las llamas de la pasión.

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Ojalá se cumpla. Porque será el mejor regalo poder disfrutar con Mora y con Morante. Además la ocasión de paladear el arte del maestro de Plasencia, prácticamente arrinconado estas últimas temporadas por mor de un sistema carente de escrúpulos y que únicamente está pendiente del dinero, jamás de la sensibilidad.

Y por cierto, como Simón Casas se acerca habitualmente a leer lo que se ‘cuece’ aquí, en Glorieta Digital, nos tomamos la libertad de sugerirle que también sea capaz de volver a poner en escena un cartel que un día nos hizo soñar y después nadie volver a reeditarlo. Se trata del compuesto por Juan Mora, Curro Díaz y Morenito de Aranda de la épica en la Feria de Otoño de 2010. Aquella fue una tarde redonda, de regusto y exquisitez, con un Juan Mora toreando para la historia, con un fenomenal Morenito que pinchó la puerta grande y un artista en sazón llamado Curro Díaz. Por eso, ojalá que Simón Casas, que ahora teje el futuro de la temporada madrileña nos regale ese cartel. Será una delicia y sobre todo hacerle justicia al arte del toreo.

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Una Barcelona ‘desbalañada’ y ‘desmatillada’

Nos las prometíamos muy felices cuando los más altos tribunales del Estado rechazaron la dictatorial prohibición de celebrar festejos taurinos en Cataluña llevada a cabo por los gobiernos separatistas alimentados de la falsedad y el odio a España. Al final, tras cinco años de una interminable espera que no parecía tener fin, llegó la deseada luz verde por el Tribunal Constitucional. Y por tanto, oficialmente, los toros podían volver a Cataluña. Bueno, a Barcelona para ser más exactos, último reducto taurino de esa tierra que hasta el inicio de la década de los 80 celebraba más festejos taurinos que ninguna otra.

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El hipotético regreso se celebró en casi todos los foros taurinos como lo más y hasta algunos portales volvieron con la palabrería de ‘esto está como nunca’, ‘el futuro de la Fiesta es esplendoroso’… Se aventuró demasiado e inmersos en la euforia casi nadie reparó en la realidad. Solamente, en tanto fuego de artificio, surgió la voz de Enrique Ponce para decir que se alegraba y poner los puntos sobre las íes al manifestar, con sensatez y claridad, que se debía actuar ya y dejarse de celebraciones. Que la único forma de podían regresar los toros era si se empezaba a programar algo desde ese momento. A ilusionar con fechas y a mover el rodillo para que fuera una realidad.

Sin embargo pasaron semanas y la algarabía inicial se fue apagando para volver a la dura realidad, que no era otra que el sospechoso silencio de la familia Balañá, dueños de la plaza y los Matilla, últimos empresarios de La Monumental. En el momento que la declaración de ellos era la más esperada nunca llegó -o al menos hasta ahora-. Se aferraron al silencio, sin que nadie sepa nada, al menos oficialmente, sobre cuáles son sus planteamientos o ideas.

Otra vez el oscurantismo imperante en la Tauromaquia y la necesaria falta de información al aficionado queda patente a cargo de la gran empresa. Aún así se esperaba una reacción de ellos a última hora, una vez que numerosas partes implicadas en el regreso de la Fiesta a Barcelona se reuniese el pasado domingo alrededor de un almuerzo reivindicativo en La Barca del Puerto Olímpico para tratar de construir el castillo del futuro. Sin embargo a pesar de encontrarse toreros, ganaderos, Fundación del Toro, periodistas, aficionados… prometiéndoselas felices la realidad de todo es que allí no estaba, ni tampoco dio señales de vida, de quien se espera que diga qué piensa hacer con La Monumental, ahora que ya pueden celebrarse festejos taurinos. Porque la desilusión se hizo patente en medio de un ambiente ‘desbalañado’ y ‘desmatillado’. Que son quienes de verdad tiene la palabra.

El fútbol charro brilla en Barcelona

Viajamos a Barcelona para presentar ‘Latidos del Fútbol Charro’ y poner el sello en una noche para enmarcar tan, salmantina y futbolera. El lugar fue el Centro Hogar Castellano y Leonés situado en San Andrés, reuniendo en la cita a cerca de 300 personas para conocer un poco más detalles de esta obra que rescata numerosos aspectos y anécdotas vinculados a este deporte y con raíz en nuestra tierra.

En la mesa presidencial los cuatro charros con semblanza propia en las páginas de la obra y residentes en la Ciudad Condal, quienes fueron entrevistados por Carlos Mateos, siempre con su maestría para llegar al personaje. Encabezaba a los protagonistas José María Rodilla, el elegante delantero del Valladolid y más tarde del Español -donde integró la mítica delantera de ‘los delfines’- nacido en Fuentes de Béjar, quien se emocionó al hablar de su pasado, siempre acompañado por el señorío y elegancia natural del que hace siempre gala. Junto a él el finísimo extremo mirobrigense Ángel González, genial jugador que un día regresó a sus orígenes para marcar época en la Unión Deportiva Salamanca  haciendo gala de ser un ejemplar deportista y hombre de bien.

En la presentación fue un lujo contar con una leyenda de los preparadores físicos. Con el prestigio Paco Seirul-lo, quien fue el encargado para que el engranaje del mejor Barcelona fue perfecto. Y eso noche, Paco Seirul-lo rememoró su pasado salmantino, su vida en Barcelona, con su patria chica siempre presente en unas palabras pronunciadas por el corazón. Por el corazón de una leyenda del deporte.

No podía faltar Silvestre Sánchez Sierra, siempre dispuesto a ayudar a Salamanca o a cualquiera de sus causas para darle categoría. Verdadero mecenas del deporte, Silvestre tiene sitio de honor en ‘Latidos del Fútbol Charro’ por sus ayudas a la UDS y al fútbol en general. Sus palabras fueron sentidas y bellas en consonancia con su enorme corazón.

Todo ello en una noche que el salón de actos del Centro Hogar Castellano y Leonés puso el cartel de no hay billetes y entre el público varios ex futbolistas. Uno de ellos la leyenda de Rafael Marañón, el exquisito delantero salido del Real Madrid y que escribió en el Español su nombre con letras de oro, a la par que estudiaba la carrera de Arquitectura, la misma que ejerció tras colgar las botas con máximo prestigio, además de ser también catedrático de esa especialidad en la Universidad Politécnica de Barcelona, cargo que aún ejerce. A su lado dos ilustres nombres que engrandecieron la camiseta blanquinegra de nuestra Unión. Ellos son Paco Martínez y Miguel Corominas, quienes también recordaron su paso por el Salamanca.

Y es que Salamanca y su fútbol fueron los protagonistas, al igual que el nombre de Vicente del Bosque, muy presente durante toda la noche, quien es el prologuista de la obra y un hombre tan querido y alabado en todos los ámbitos de la sociedad.

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Foto de familia al finalizar el acto. De izquierda a derecha, José María Rodilla, Paco Seirul-lo, Silvestre Sánchez Sierra, Ángel González, el doctor José Manuel Sánchez Ortega, Paco Cañamero, Paco Martínez, Miguel Coordinas y Rafa Marañón (Carlos Mateos no aparece porque estaba firmando autógrafos).

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Fue un lujo contar con la leyenda de Paco Seirul-lo, quien supo llegar al público y transmitir los valores del deporte.

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Ángel González y José María Rodilla, dos charros que triunfaron en el mundo del fútbol.15126171_10208240278229367_2144307628_o

Llenazo en la sala para conocer la obra ‘Latidos del Fútbol Charro’.

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Rafa Marañón, Paco Martínez y Miguel Corominas, tres grandes futbolistas en la sala.

El negocio del toro en manos extranjeras

En medio de la paz del invierno, pendientes de las noticias de América y ya con los planos diseñados de cara a la venidera campaña, la hoguera taurina se atiza en la vieja España. En la raíz del toro. En los despachos se trabaja y los veedores de Simón Casas ya tienen reseñadas la mayoría de las corridas que se lidiarán en Madrid; al igual que los de Sevilla ya han hecho las labores de campo.

Se sabe que existe actividad por el humo que sueltan las chimeneas de los despachos, pero apenas trascienden los movimientos a una afición que, como siempre, no tiene protagonismo alguno más que en las taquillas, del resto ni se le consulta. Al menos aquí en España, porque sin embargo en Francia en la mayoría de las ferias se atan cabos con mucha antelación preguntando a la afición sus preferencias. Y desde meses antes acuden al campo las comisiones para ver las corridas. La luz y taquígrafos exigida en Francia, aquí siempre le hemos echado de menos, de ahí que en esta Fiesta esté presente un oscurantismo impropio del siglo XXI.

Pero sin duda la gran noticia de este invierno es que cada vez en mayor medida la Tauromaquia está gestionada por manos extranjeras. A la enorme fuerza que sumaba ya el francés Simón Casas –con el añadido de Las Ventas- se suma ahora la alianza del grupo mexicano de Alberto Bailleres con los hermanos Pablo y Óscar Chopera en la gestión de las plazas que hasta ahora era responsabilidad de los vascos. ¡Si el viejo Manuel Chopera levanta la cabeza! Y aquí surgen dos preguntas que quedan en el aire y el tiempo dará una respuesta. La primera, ¿qué ocurrirá en Bilbao? Dicen que la Junta está informada, pero aún así hay dudas. Sobre todo porque la gestión taurina en Bilbao está en manos de Juan Manuel Delgado y de Javier Aresti, dos personajes que han dado claras muestras de su incompetencia y claros culpables de la enorme decadencia vivida en la capital vizcaína durante la última década. Y es que lo peor que le puede ocurrir administrativamente a Bilbao es seguir en manos de estos los ‘asaltacallejones’ Delgado y Aresti.

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          Alberto Bailleres ha dado un enorme salto a golpe de talonario en la Tauromaquia.

La otra pregunta es qué opina la familia Cuesta, propietaria del coso de Almería, que se lo tienen arrendado a los Chopera desde 1955. Aquí es sabido que los Cuesta ya no respiran como lo hacía en tiempos de Manuel Chopera –o incluso antes su padre, don Pablo-, con quienes jamás hubo fisura alguna y todo se hacía con un apretón de manos. Ahora el futuro de los Chopera-Bailleres en Almería será otra pregunta que responderá el tiempo, pero ya nada será igual.

Hoy, entre los grupos de Casas y Bailleres dirigen más medio toreo en cuanto a gestión de inmuebles. En toreros el poder sigue en manos de Matilla, quien luchará para no perder su sitio de privilegio y no se descarta que estén ultimando alguna jugada en el particular tablero de ajedrez que ha convertido la Fiesta la gran empresa. Para esa gran empresa que ha ‘matado’ a la mayoría de los pequeños empresarios, a quienes ahoga, lejos de los tiempos que hubo media docena de empresas potentes -¡algunas incluso serias!- y entre ellas vivían con decoro medianas y pequeñas. Sin embargo ahora vemos como los todopoderoso hermanos Lozano han quedado ya tan reducido que su actividad se limita simbólicamente a Pontevedra, Toledo y Albacete –en esta al alimón con Manolo Caballero y Manuel Amador-. Lo mismo que José Antonio Chopera y su hijo Manuel, ahora mismo y tras su salida de Madrid, limitados al apoderamiento.

Y entre las medianías sobreviven varios nombres. Es el caso de Tomás Entero o el de Carlos Zúñiga, taurino de la vieja escuela y que persiste con la defensa que ha sabido hacer de la joya de su corona que es el Bibio de Gijón para salvarlas de los infiernos; del resto en pocos años han sido borrados muchos nombres en esta pérdida de valores de la Tauromaquia entre las empresas españolas, que han visto ‘internacionalizar’ la Fiesta.5190_casas_y_bailleres

Y del Tren del Duero, ¿qué?

Saltaban fuegos de artificio hace meses anunciando -¡una vez más!- que el Tren del Duero recuperaría su vida en el tramo discurrido entre La Fregeneda y Barca D’Alba. Saltábamos alborozados los amigos de esa línea al prometernos que sus raíles se limpiarían del óxido del olvido. Y celebrábamos entusiasmados que volverían a brillar sus raíles a los soles de un amanecer que llevábamos esperando los largos años de abandono que trajo la oscuridad de este túnel. Ahora era la Diputación Provincial quien engatusó y hasta su presidente fue muy claro en varias ocasiones, una de ellas el Día del Almendro: “Esta vez, sí”. Y nos aferramos a su promesa, cual si fuéramos presos de esta clase política, de la misma manera que si prometen el indulto a un reo camino del patíbulo.

Prometieron que sería en 2016, en este mismo año que ya comienza a escribir su epitafio y de nuevo nos acostamos en la noche de los tiempos con otra promesa incumplida. Con otra más. Y despertaremos en 2017 algún día que vuelvan los políticos a la zona para volver a engañar. Porque a fin de cuentas, en la política muchas veces el engaño y la falso promesa es el escaño que cuece el pan de quien representa al pueblo. Ocurre al quitarnos el bienestar que supondría para las bellísimas comarcas del Yeltes, Abadengo y Arribes recuperar para fines turísticos el ferrocarril más espectacular de la vieja Iberia. Pero, todo indica, nos han vuelto a engañar y en su lugar vendrá unas sucias minas asesinas que dejarán convertido en un erial miles de hectáreas que hoy conforman un bosque mediterráneo que es un paraíso de la naturaleza.

Por cierto. Ojalá me confunda y estos días ese tramo férreo se llena de máquinas y de trabajadores para recuperar el esplendor perdido. De verdad, nada más quería que comerme este artículo; pero desgraciadamente me temo que una vez nos han vuelto a engañar. Y ahora ha sido la Diputación del señor Iglesias –que no la de Salamanca-. Porque esa institución provincial se ha convertido en el particular coto de su presidente. El mismo que ahora ha vuelto a engañar al oeste salmantino con ese Tren del Duero; el mismo que, en distintas épocas, tanto ha servido a los políticos para especular con falsas promesas en sus fuegos de artificio que llegan con las elecciones.

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Un aguijón de ingratitud

No hay nada más humillante que buscar protagonismo con el interés de la gente necesitada al rechazar la solidaridad. ¡Qué miserables son las sucias manos que gobiernan Cáritas Salamanca! Nada tiene que ver la grandeza de la institución con esos populistas que la mangonean buscando brindis al sol. A Cáritas siempre la defenderé por la histórica labor realizada para ayudar a los desfavorecidos, pero jamás a quien ahora la desprestigian en Salamanca y han ensuciado su nombre al renegar de una ayuda procedente de la Juventud Taurina charra, volcada para tratar que sus protegidos tengan un poco más de calor en el invierno. ¡Qué pena de los necesitados en la actual Cáritas!

Conozco a Juventud Taurina de Salamanca -JTS- desde que era un solamente el interesante proyecto de unos inquietos chavales y no puedo más que descubrirme ante ellos. JTS es, ahora mismo, la organización taurina más activa de la tierra en el fomento de la Fiesta; no es una peña de esas que se crean alrededor de un torero y lo babosean mientras dura el esplendor, como ha habido tantas; porque generalmente las peñas se crean a luz de los éxitos y mueren al acabar estos. Sin embargo, JTS vela por tener viva la llama de la Tauromaquia durante todo el año apoyando numerosas iniciativas para dar auge al mundo del toro de la mano del montón de muchachos que forman parte de ella.

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Belén Santamaría, la ingrata responsable que ensucia el nombre de Caritas en Salamanca.

Los conozco y he hablado mucho con ellos. De la mano de Gonzalo Sánchez García, el presidente y de Rubén Gudino, ambos de trato muy cercano con amenidad e infinidad de ideas, apoyé su nacimiento y aplaudo todo lo que han sacado adelante. Y como es gente de buen corazón este año lanzaron una campaña de bolígrafos con su logo para ayudar a Cáritas, sin ningún interés más que el bien del necesitado y se han encontrado con una bofetada traidora de quienes están a punto de tirar al retrete de la suciedad a una institución que, históricamente, ha hecho tanto bien. Que malo es el ‘alzheimer’ de quien hunden a Cáritas y no recuerdan el beneficio como han hecho las gentes del toro a los necesitados, jugándose la vida por ellos. Desde cientos de festivales programados a beneficio de Cruz Roja, de la misma Cáritas o cuando ha llegado la tragedia en forma de inundaciones, terremotos, volcanes… donde siempre han estado, antes que nadie, las gentes del toro para ayudas a quien lo necesitan.

Por eso es injusto lo sucio que han jugado con estas chavales de JTS que tienen las manos limpias y el corazón inmenso para hacer el bien. No hay palabras para despreciar a la ingrata cúpula que mancha el nombre de Cáritas, ni elogios para engrandecer a JTS, a cuyos pies arrojo mi gorrilla charra en señal de orgullo y gratitud.

 

img_444402              Siempre se apoyará la desinteresada labor de los chavales de Juventud Taurina.

 

Una década sin Perelétegui

El mes de noviembre de 2006 fue especialmente doloroso y triste para la Salamanca taurina. En un escaso margen de días nos dejaba el gran crítico Carlos Manuel Perelétegui, el torero Paco Pallarés -la elegancia en los ruedos- y don Patricio San José, gran aficionado y que vivió feliz los últimos años de su vida disfrutando con su nieto Javier Valverde, convirtido en  torero de ferias.

Esta década, que ha dado tanto de sí, siempre ha tenido muy presente la figura de Carlos Manuel Perelétegui, grande de la crítica, excelente escritor y caballero durante las veinticuatro horas del día. Pero sobre todo alguien que acabaría siendo un gran amigo y modelo a seguir.

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Recuerdo de manera entrañable las mañanas de hace más de ¡40 años! la llegada del cartero para leer en El Adelanto, entonces con el llamado formato ‘sabana’, las crónicas de toros firmadas por Perelétegui, las mismas que literalmente ‘desollaba’. Ha llovido y nada se parece la vida de aquellos días a la actual, menos aún la Fiesta de nuestra tierra, entonces pujante con El Viti –ya leyenda- rematando su gran obra, con El Niño de la Capea figura por méritos propios gracias a su afán y constancia, mientras que Julio Robles nos regalaba hermosas faenas en tiempos de “el día que Robles quiera”, hasta que al final llegó ese deseado día para calentarnos apasionadamente con la llamas de su toreo. Con las llamas de su arte.

Desde entonces, aprendiendo cada mañana de Perelétegui, el toreo entró en vena. A la vez despertó la curiosidad por saber quién eran los personajes que salían en sus crónicas; desde los modestos banderillero Jerte, Toreri… a picadores o mozos de espadas. Sin olvidar a muchos más toreros con los que uno se familiarizó gracias a su pluma, como Víctor Manuel Martín, Flores Blázquez, Luis Miguel Mozo… o los jóvenes novilleros de esa época marcada por los ‘Salamanca’, Pallín, Sánchez Marcos…

Uno estaba aún lejos de comenzar a escribir de toros, pero la admiración por ese hombre ya estaba presente, hasta que un día alguien en una plaza me dijo: “Mira allí está Perelétegui”. Y allí estaba sentado aquel hombretón, con la seriedad en su rostro y sus inseparables gafas de sol. Desde entonces ya fueron muchas las ocasiones que lo observaba, con esa personalidad que reflejaba en sus deliciosas crónicas, con exquisita literatura y un enorme conocimiento del toreo. Y de la Fiesta en si con toda su pureza y verdad, guardando toda su riqueza, alejado de las modas y menos aún del triunfalismo imperante en estos días.

Pasado el tiempo y ya comenzando uno el peregrinar en las letras taurinas, un buen día estreché por primera vez la mano de Perelétegui. Fue una tarde de agosto de 1990 que había toros en Peñaranda y uno de los espadas era David Luguillano, recién alternativado y que brindó un toro a Perelétegui –era muy seguidor del torero de Valladolid-, al que cuajó de manera fenomenal. De esa corrida quedó el recuerdo de conocer a Carlos Manuel con sus casi dos metros de humanidad, tras estrechar por primera vez su mano, algo que su fue haciendo habitual cada vez que coincidía en una plaza, casi siempre a la entrada, porque al finalizar –o momentos antes- los críticos salimos de allí corriendo espoleados por las exigencias del cierre.

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             Recuerdo con emoción la amistad que me tributó alguien de quien tanto aprendí.

Aquel Perelétegui que admiraba por sus elegantes crónicas taurinas, pronto me ganó ya para siempre como persona. Sabía de toros más que nadie, pero a la vez su señorío dejaba una huella profunda y su seriedad. Odiaba taurinear y los chismorreos estaban en las antípodas de su vida, al igual que repartir abrazos por los patios de cuadrilla. Porque jamás se rodeó de toreros más que si la ocasión lo requería para una reportaje o entrevista; aunque con el roce es lógico que cultivase amistades, aunque ya de retirados, como fueron sus admirados Victoriano Posada, Paco Pallarés o Víctor Manuel Martín, entrañables todas. Pero lo que si tenía era el respeto de todos, desde Fernando Domínguez, El Viti, Andrés Vázquez, Juan José, El Niño de la Capea, Julio Robles…

Años después, con la llegada 1994 y ver la luz el diario Tribuna de Salamanca, Perelétegui forma parte de su redacción taurina y ahí nace ya una amistad entrañable, creciendo en el tiempo, hasta el prematuro final de su días. Ya fueron infinidad de charlas, de cafés, de viajes para ver festejos por la provincia e incluso a Las Ventas de Madrid, como la ocasión de una novillada primaveral que toreaba Juan Diego y, junto a su hijo Carlos –el excelente fotógrafo-, fuimos caminando desde la Plaza Mayor hasta Las Ventas, con una escala en el Café Gijón. ¡Aquel día ha quedado enmarcado entre los más entrañables! Y otro sinfín de ellos hasta aquel aciago día de noviembre de 2006 cuando emprendió el camino de la eternidad embargados por la emoción de su adiós.

Hoy, diez años después, al igual que hice tantas veces vuelvo a recordar a aquel caballero que hablaba con pasión del capote de Fernando Domínguez y de Victoriano de la Serna; de los lances de Gitanillo de Triana; de la pinturería de Pepín Martín Vázquez, del magisterio de su Antonio Ordóñez… O de la magia de Rafael de Paula, el artista que más veces le quitó el sueño. ¡Ay Rafael! Con esos lances que paraban los relojes imantados por su personalidad gitana.

Y es que Carlos Manuel Perelétegui, siempre con su humildad y señorío, fue un genio de la crítica taurina y un hombre que nunca olvidaremos, porque se ganó estar en el altar de los mejores.

Un respeto para César Jiménez

César Jiménez se ha marchado en silencio, esperando que se bajase el telón de la temporada para anunciar su retirada. Lo hace mordiendo el polvo del actual toreo seguro que con rabia e impotencia al ver cómo la Fiesta se ha vuelto tan injusta. Tan complicada y difícil con un sistema que la maneja a su antojo, sin escuchar al pagano y dejando tantos cadáveres en el camino.

Seguro que César Jiménez se cansó de seguir con su proyecto al ver cada mañana tantas chinas en los zapatos de su honorabilidad. Y se hartado de muchas cosas, seguro que una de las dolorosas después de un día formar parte de aquel G-8 que fue por las instituciones pidiendo dignidad para la Fiesta y él, que era el más débil, fue derribado sin que sus antiguos compañeros de travesía reivindicadora tendieran una mano para tratar de levantarlo. Y se quedó solo, abandonado por unas empresas que borraron su nombre para olvidarlo al banquillo del olvido, que es el más dolorosas de las derrotas de un torero.

 Y ahora, tras deambular durante un par de años en tierra de nadie y poniendo los cimientos de su nueva actividad empresarial, ha dicho adiós en medio del silencio que traen los tiempos de la canales. Con él se va un torero íntegro.

Un torero que conocí siendo un niño un verano que salía a los toracos de las capeas de Fuenteguinaldo, siempre con su fiel Maganto, quien entonces era su sombra. Allí se ganó muchas simpatías que ya no perdía a la par que empezaba a crecer y además hasta fue la ‘pareja de baile’ de Javier Valverde en los tiempos de novillero. Cuando ya empezó a sonar antes de la alternativa, de las puertas grandes en Madrid, de las veces que dio la vuelta a España o de esas campañas que toreó más que nadie.

Hoy se va, pero nunca se apagará la llama del respeto que se supo ganar.

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Berkeley atiza la hoguera de la guerra

La guerra que ha traído Berkeley al Campo Charro sigue viva y con una clara confrontación social en varios pueblos de la zona manifestados a favor o en contra. Aunque afortunadamente cada día que transcurre empieza a llegar la sensatez a nuevas gentes que –cual manzanas maduras- caen del árbol de la mentira y la manipulación de la multinacional australiana. De esas promesas de riqueza que no serán más que miseria, enfermedad, y muerte en un mañana cercano, con las que han logrado engolosinar a la ignorancia de quienes apoyan ese tomentoso proyecto, que será la guadaña de una hermosa comarca.

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                   El inmenso destrozo que trae las mina asesina ya comienza a ser evidente.

El último caso de sensatez es el de Ángel María Moronta Corral, concejal socialista del Ayuntamiento de Villavieja de Yeltes y trabajador de Berkeley que ha tenido la valentía y el honor de dimitir. Sabía que no se puede ser verdugo y reo en medio de estos tambores de guerra que ha traído Berkeley al Campo Charro. Ojalá la multinacional respete su puesto de trabajo y no se venga despidiéndolo al no serle ya útil por no estar en el Consistorio y aprovecharse de él. Como ocurre en Retortillo con dos concejales que han demostrado carecer de ética y honor. Se trata de Eustaquio Matas Herrero y Andrés Matías Sánchez. Los dos concejales del PP y personajes vendidos que han dado un puntapié a su tierra e indignos de ser llamados charros. Dos personajllos amenazadores, sin luces que alumbren su inteligencia y que tanto daño han traído a ser tratados por meros peleles por quien le ha regalado un puesto de trabajo para utilizar voto en los plenos. ¡Qué míseros y arrastrados son algunas veces los humanos! Como citados concejales del ‘¡ay!-untamiento’ de Retortillo, si olvidar al resto del grupo de Gobierno, también cómplices de este tremendo despropósito-.

Sin embargo hoy, de manera feliz, crece el movimientos de sensatez contrario a esa locura. El ejemplo fue el pasado domingo con la concentración de cerca de ochocientas personas junto a las instalaciones de Berkeley para protestar en paz y con la cordura que trae la verdad ante esa tropelía fomentada por Berkeley, que cada día arranca encinas centenarios sin tener aún siquiera los permisos. ¡Bestias!

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