Archivo por meses: diciembre 2016

Una loa para Antonio Ferrera

Antonio Ferrera lleva vivido un largo calvario al que nunca parece llegar el final. Casi dos años sumido en un túnel del dolor donde nunca parece llegar la luz que abra otra vez los horizontes y el colorido de los ruedos. De su mundo. Una lesión de huesos de esas que tanto temen los toreros lo ha llevado al dique seco. Ya lo decía el maestro Antoñete, “prefiero una cornada grave a una fractura ósea”.

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Ahora parece que clarean los horizontes de 2017 para él y volver a descolgar el taje de luces para regresar su nombre a los carteles. Porque el extremeño ha sido un ejemplo y a nadie ha dejado indiferente en una larga carrera marcada por la entrega, el pundonor y también esas gotas de pellizco. Ahora, en la paz del campo extremeño, ya se prepara para sacar la cabeza de nuevo y devolver su nombre a las ferias.

Gustará más o menos su interpretación, pero es un torero antes el que debemos descubrirnos, porque siempre ha dado la cara y ha ido de frente para saber estar a las duras y a las maduras, conviviendo con la cara y la cruz. Con esa cruz que llega en forma de cornadas y él la conoce mejor que nadie, porque son nada menos que ¡36! las cicatrices que trepan por su cuerpo. ¡36! las medallas que luces ganadas sobre las arenas para honra y grandeza del toreo. Todas con una historia, pero quizás la más amarga sea la actual, con un peso que carga desde hace casi dos años tras sufrir una grave lesión cuando su nombre era referente en las ferias y Ferrera era un símbolo de respeto y honor a la Tauromaquia.

Se le espera como esa agua de primavera que deja el campo hecha una postal, porque él volverá para seguir enriqueciendo su leyenda de respeto y de culto al toreo.

Manolo Cisneros, un taurino ejemplar

Manolo Cisneros apagó las luces de su vida en vísperas de Navidad, justo con el colorido que da la bienvenida a estas fiestas. Lo hizo lejos de la pomada, como le gustaba tener su vida, en la discreción de un segundo plano quien fue uno de los taurinos más honestos y mejores de su época. Un caballero que rompía moldes y en todas sus responsabilidades dejaba impronta de su buen hacer aliado a su elegancia humana. Porque, Cisneros, era un hombre de inmensas inquietudes culturales, empedernido lector, melómano –pocos sabían tanto de los clásicos como él-, arabista y egiptólogo. En definitiva un prototipo de personaje extraordinariamente cultivado.

Lo conocí ya de mayor  en su querida Zaragoza a la que viajé para hablar con él en los momentos que escribía sobre Santiago Martín ‘El Viti’, al tratarse de una pieza fundamental para conocer el engranaje del maestro de Vitigudino, del que fue  hombre de confianza durante los últimos cuatro años de su carrera. Y ahí, Manolo Cisneros, congenia perfectamente con Santiago Martín, al tener sensibilidad, saber preocuparse de todos los detalles y decir la palabra oportuna para nacer entre ambos un vínculo que amistad y cercanía humana que solamente la muerte ha roto en esta víspera de Navidad. Pero siempre quedan escritos los recuerdos compartidos durante esos años gloriosos del maestro Santiago Martín que confió su carrera a su amigo Pedro Balañá para que lo apoderase y al pactarse que no viajaba más que a las plazas importantes debido a sus múltiples ocupaciones, el taurino catalán puso en labores de representante y hombre de confianza a Manolo Cisneros en una decisión que supo tocar la tecla para que El Viti disfrutase de cuatro grandiosas temporadas para rubricar su espectacular carrera.

20161218_102951Acompañando a Santiago Martín ‘El Viti en un viaje a América visitan al famoso pintor Oswaldo Guayasamin en su estudio -que ha pintado un precioso cuadro del maestro-. 

La historia taurina de Cisneros arranca en sus años mozos. Espoleado por el ambiente de la época decide ser torero y llega a tomar parte en diferentes novilladas picadas. Retirado marcha a Barcelona para forjar su futuro y trabajar en labores de delineante, pero el toro sigue llamando a la puerta de sus inquietudes y en la Ciudad Condal, en los tiempos que vibra con la Tauromaquia, comienza a colaborar con la familia Balañá en labores administrativas y de ahí, cada día, estrecha más sus lazos con la Fiesta y al iniciarse la década de los 70 apodera a Raúl Aranda, a quien lleva a lo más alto y es el primero de la lista. Porque también apoderó a Antonio Ordóñez, de quien fue muy amigo -el rondeño vivió un tiempo en Zaragoza-, en su intento de reaparición de 1981 saldado con dos corridas, sin poder cumplir las 25 pretendidas por complicarse una antigua lesión. Desde 1982 y ya una vez retirado El Viti apodera a Curro Romero -labor que comparte durante varias temporadas con la gestión de la carrera de Luis Francisco Esplá-. De su vinculación con el ‘Faraón de Camas’ afirmó a Antonio Burgos en su libro ‘Curro Romero, la esencia’.

– En Manolo Cisneros encontré la horma de mi zapato. Era el hombre honrado, trabajador, buena persona que siempre busqué para llevar todas mis cosas con orden y como a mí gusta.

Tras retirarse Romero él también decide hacerlo instalándose en su querida Zaragoza, rodeado del cariño y afecto de sus paisanos y taurinos, quienes admiran a este hombre sensato, discreto y magnífico trabajador que supo volar tan alto y siempre hizo gala de la honradez y el señorío. El mismo que acaba de decir adiós entre la tristeza de su gente. Porque se supo ganar a todo el que llamó a su puerta.

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Una de las últimas fotografías del Manolo Cisneros, junto a conocidos personajes del torero aragonés. A su derecha Valero -de Televisión Aragón-, a su izquierda el matador de toros El Bala.

¡Aquellas ferias de La Blanca!

Vitoria es la última víctima del feroz ataque que sufre la Tauromaquia y a la que dejarán sin toros, al menos, durante la próxima temporada. Antes lo fue la Cataluña hasta caer el bastión de Barcelona, también San Sebastián –con feliz regreso en 2016- o La Coruña, capitales que perdieron la larga tradición taurina escrita en los legajos de su historia.

Hoy, aunque al ‘sistema’ que ‘malcomieran’ la Fiesta estas cosas le dan igual y así lo demuestran, es otro día de mucho dolor para la Tauromaquia. Jornada donde vemos cómo el bando contrario ataja caminos y lentamente recorta el mapa del toreo, cada año más reducido y con nuevas plazas encendiendo las alarmas. Se quiera ver o no esa es la realidad y un punto sobre el que se debería trabajar desde ya. Pero en este espectáculo quienes están dentro de él a quien escribe estas cosas y las denuncia lo llaman ‘catastrofista’.

La realidad no es otra que una catástrofe que trae una pérdida, la de una feria que tuvo días para enmarcar y fue escenario de tardes para el recuerdo. Aquella ‘Blanca’, llamada así por los taurinos y vivida con carácter de acontecimiento, lejos de la seriedad del toro de Bilbao y con un público entusiasta, gemelo al de San Sebastián en el viejo Chofre. Era la ‘Blanca’, uno de los tres ejes de la Fiesta vasca que acartelaba a las figuras y además ofrecía siempre la corrida extraordinaria de ‘Los Blusas’ e incluso en otras épocas la del 18 de julio organizada por Segundo Arana. El entusiasta de Arana, quien ya mayor también llegó a ser responsable el abono y del que aún lo recuerdo, con su cortinilla de pelo para cubrir la calva y su inseparable gabardina, durante los días de mi niñez llegar al Campo Charro en su ‘Tiburón’ junto a novilleros que ayudaba para prepararse en las ganaderías.

Y si Arana fue un ejemplo en la mejor época de Victoria no podemos olvidar a otros empresarios que contribuyeron al esplendor. Tiempos que la ‘Blanca’ era una feria de postín, gracias a Javier Guinea, Manolo Chopera, Victoriano Valencia o al inolvidable Santos ‘El Serranillo’, todos de imperecedero recuerdo.

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Hoy, con el legado taurino de esa tierra aflorando en los poros de la añoranza no puedo menos que tener presentes conversaciones con toreros que en las arenas de su vieja plaza dejaron el sello de su clse. Porque Vitoria fue un sello de distinción durante el siglo XX y que luego, en la llegada de las vacas flacas –al igual que tantas otras- no supieron abonar para su futuro. Y lentamente comenzó la sangría, junto a la construcción de una nueva plaza cubierta, un tauródromo, que no acabó de gustar a la gente para propiciar que los políticos separatistas metiera la cuña con imposible pliegos y la próxima temporada ya no tenga programación taurina.

Atrás queda el esplendor de Julio Aparicio, de El Viti, ídolo en esa ciudad desde una memorable tarde frente a una corrida del Marqués de Domecq; de Diego Puerta, a quien solamente le faltó recibir las llaves de las ciudad; más tarde Dámaso González o El Niño de la Capea, que el norte fue suyo, también Julio Robles o más recientemente Juan Mora, que recibió tanta admiración de ese público al dejar en Vitoria varias veces el poso de su torería.

Esta tarde prenavideña, cargada de nostalgia y con la ‘Blanca’ desmochada del árbol del toreo vuela la imaginación a tantas conversaciones escuchadas a viejos maestros que hablaban con pasión de su paso por Vitoria. De esa Vitoria, hoy desolada y dejada por un ‘sistema’ taurino que jamás supo sembrar. Ni tampoco los distintos frentes de una Fiesta cada vez más acorralada. Porque Vitoria jamás se debió dejar ir al desagüe, pero nadie movió un dedo, ni siquiera la Fundación del Toro, entidad que debió de poner orden si es que ellos pretenden velar por el futuro de la Fiesta. De esta Fiesta que, gota a gota, se desangra con los estamentos de brazos cruzados.

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Una Salamanca ‘mejicanizada’

No me refiero a la Salamanca de México, la próspera y rica ciudad del estado de Guanajuato fundada por el virrey don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, charro él y a la sazón V conde de Monterrey; ni a ninguna de las otras Salamanca repartidas por Hispanoamérica. Ni tampoco a la popular cultura del charro mexicano, inspirada en los vaqueros de nuestro Campo Charro llegados allá de colonos.

La presente historia es aún peor y más dolorosa para los sentimientos de quienes somos salmantinos al tratarse de la pérdida de valores de la Salamanca española, reina de todas las Salamancas y foco cultural que ha alumbrado por todo el mundo y ahora se ve despojada de numerosos valores. En un corto espacio de tiempo se han perdido diferentes iconos –Caja Duero, la UDS, comercios de larga tradición, El Adelanto…- y su sociedad mira para otro lado; al igual que ocurre ahora con la aberración de las minas asesinas de Retortillo que van a matar el rincón más bello del Campo Charro, sin olvidar que nadie ha sido capaz de recuperar la joya del Tren del Duero más que a través de promesas que, hasta hoy nunca se materializan.

Sin embargo ahora se ha dado la vuelta a la historia y el legado formado por aquellos paisanos que, siglos atrás, hicieron las maletas que redimirse de la pobreza en el llamado Nuevo Mundo, vuelve a sus orígenes para despersonalizan un poco más a Salamanca y llevarse la raíz, entre la indiferencia de esta sociedad.

En un cortísimo espacio de tiempo dos de los recintos más queridos de la ciudad, la plaza de toros de La Glorieta y el estadio Helmántico, han pasado a menos de mejicanos (al escribir en castellano es más oportuna la ‘j’ y no la ‘x’). Primero fue el estadio Helmántico, recinto deportivo de tanta felicidad con los éxitos de la añorada UDS y que se dejó perder sin que las instituciones, sospechosamente, pujasen por él cuando sale a subasta por una irrisoria cantidad que apenas superaba el millón de euros y ser adquirido por Miguel Alejandro Miranda. Mientras tanto se despilfarran cantidades superiores al coste del mencionado Helmántico, icono charro desde su inauguración en 1970 y que debería haber permanedico en manos salmantinas. Por orgullo y por devoción.

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Ahora el otro trasvase de un inmueble singular de la capital tormesina es nada menos que la plaza de toros. El histórico coso de La Glorieta una vez que los dueños hayan vendido las acciones que poseían del conjunto histórico al azteca Alberto Bailleres, tras la alianza firmada entre ambos grupos. Y aunque realmente la plaza siga en su sitio y con la llegada de septiembre recupere sus tardes de toros, da pena que sea de un mexicano el sitios el coso surgido por la idea de los comerciantes de la ciudad quienes crearon un condominio para vibrar con todos los grandes maestros del torero, Un condominio en el que existía un documento para exigir que, cumplido el siglo –en 1993-, pasaría a manos del Ayuntamiento, pero a la hora de la verdad sospechosamente desapareció tal título. Por eso es triste que construido para revertir en su momento en la ciudad hoy esté en manos aztecas. Sí, La Glorieta que vivió glorias con Belmonte, Joselito, Manolete, Pepe Luis, Domingo Ortega, Luis Miguel, Ordóñez, Jumillano, Camino, Puerta… pero sobre todo con El Viti, Capea y Julio Robles, terna de oro del torero charro en decenas de faenas enmarcadas en el sentimiento de la afición sobre las arenas. Ahora, mientras se escribe este artículo con la tinta de la melancolía solo falta una confirmación oficial, algo esperado, aunque poco factible dado el oscurantismo que suele rodear a la Fiesta.

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Y ahora, ¿qué? Más de lo mismo en una tierra tan conformista que debe despertar de su letargo para tener un futuro a la altura de su historia. Hoy con menos símbolos propios y con Salamanca ‘mejicanizada’ solo queda esperar que sus gentes abran los ojos para dejar de ser siempre la perdedora. O la última de la particular baraja del poder.

Regresan al campo los aullidos del Lobo

‘Héroes Anónimos’, la brillante seria dirigida por Miguel Redondo, regresa a la pantalla taurina de Movistar-Toros mañana sábado, 10 de diciembre, con un especial dedicado a la polémica figura de Paco Campos ‘El Lobo’, que a nadie dejará indiferente. Del Lobo, torero que convivió en la otra orilla de la ley en los tiempos que su sombra trajo en jaque a numerosos ganaderos.

El especial desenmascarará varias polémicas de las que nunca se supo la verdad. Una de ellas la del toro estoqueado en el campo a Victorino Martín, al que le seccionaron la cabeza, además de otras peripecias surgidas bajo su sombra, la misma que llenó de nubarrones negros las noches de luna llena a los campos bravos.

Durante la hora de la emoción ser reflejará la historia de un personaje novelesco a quien cerraron las puertas en una España de privaciones para mostrar su rebeldía y dar un portazo en la mesa de las injusticias. Sobre todo cuando pedía una oportunidad y los pocos empresarios que accedieron a dársela lo anunciaron frente a corridas imposibles para que se estrellase y abandonar sus sueños. Sin embargo lo único que lograban era que la rabia del torero malagueño fuera más y no cesase en su sueño de buscar justicia. Todo en el escenario de unos tiempos que tanto daño hizo a ganaderos -de lo que pide perdón en la serie-, pero donde también hubo otras gentes que torearon a la luz de la luna -alguno de ellos hoy taurinos de postín-. Pero a la hora de la verdad, siempre se culpó a Paco Campo ‘El Lobo’ cargando con cruces que no eran suyas.

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El programa, que va a causar conmoción, fue grabado hace varias semanas en campos de Salamanca y también en distintos lugares de Málaga. En él hablarán diferentes personajes vinculados a su vida, entre ellos el propio Victorino Martín para recordar el incidente con sus ganadería sucedido hace cuarenta años y toda su realidad. La misma que apenas se ha contado al ser muy pocos los periodistas que tuvieron acceso a él. Porque  hasta ahora la lista de quienes pudieron hablar con él para saber su verdadera realidad han sido Alfonso Navalón, Carlos Manuel Perelétegui y servidor (abajo acompaño una entrevista que le hice en 1996 en Tribuna de Salamanca -entonces firmaba como Francisco José Sánchez-).

Pendientes ya ante la emisión de este especial lo que si es seguro es que va a ser una conmoción. Todo gracias a Miguel Redondo, periodista alcarreño especializado en mostrar las otras caras de la Fiesta, lo que le ha hecho alcanzar tal reconocimiento que ha sido propuesto en dos ocasiones para el Premio Nacional de Tauromaquia. Por todas esas razones le mandamos nuestra enhorabuena por lograr que regresan  la verdadera realidad de aquellos aullidos del Lobo que, durante décadas, en las noches de luna llena, tuvieron a las gentes del campo con las escopetas cargadas.

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Un brindis por Albero Charro

Nunca fui muy partidario del sentido que tienen la mayoría de las peñas en Salamanca, porque casi todas nacen alrededor de un torero y se mantiene mientras duran los calores del éxito, para desaparecer a continuación sin dejar rastro la casi totalidad de ellas. Son muchas las que llevamos vistas a lo largo de tres décadas y, desde entonces, únicamente permanecen escasas excepciones; junto a la decana, que es la Peña Taurina Salmantina, aunque ahora lejos de lo que fue –en su momento organizaba semanas enteras de jornadas taurinas y hasta programó novilladas en La Glorieta-.

Hemos visto infinidad de peñas, casi tantas como toreros han logrado los primeros aplausos y las mismas acaba tragándoselas el socavón del olvido. El de las desilusiones que llegan en el momento que los sueños se apagan. Mientras tanto echábamos de menos en Salamanca algo diferente y que de verdad diera la cara por la Fiesta, que reivindicase mejoras y luchase para que la Salamanca taurina fuera mucho mejor. Pero parecía una utopía en una tierra que afloraban tantas peñas organizadas solamente para celebrar sus fiestas, viajes y las ceremonias de premios –independientemente que se entreguen galardones sin ningún mérito, como ha ocurrido en distintas ocasiones-.

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Viajo con frecuencia a disertar en conferencias por distintos puntos del sur de Francia y la totalidad de España, desde tierras riojanas, navarras, de Levante o el sur y en cada desplazamiento envidié que Salamanca no tuviera peñas o clubes taurinos preocupados por engrandecer la Fiesta y darla a conocer en su profundidad. Mientras las peñas charras, en su existencia, no ha sido más que la disculpa para darse un festín alrededor de una cena o la entrega de algún premio –algunos totalmente injustificados-, en otros lugares se dedican a culturizar al aficionado gracias a la organización de actividades refrendadas con profesionales serios, conocedores del toreo para formar y enriquecer a los aficionados.

Aquí, hasta ahora, se echaba de menos y por esa razón ahora hay que descubrirse ante una peña que rompiese moldes. Sin embargo, gracias a Albero Charro, ya hay una antes y un después. Y por ello se merecen el máximo elogio al tratarse de una peña que suma y construye por el bien de la Tauromaquia, que debe ser el motivo principal de una asociación taurina. Su escaparate se refleja en los ‘miércoles taurinos’ que programa el Mesón ‘las Tablas’ –situado en la conocida zona de Van Dyck- con intervenciones de destacados personajes de la Fiesta. La pasada semana vino nada menos que el escritor Domingo Delgado de la Cámara, uno de los mayores conocedores de la Fiesta para disertar en una deliciosa conferencia, siempre fiel a su estilo. Ante lo hicieron otros muchos, desde ganaderos, presentaciones de libros… en una labor que no tiene otra finalidad que engrandecer la Tauromaquia.

El siguiente acontecimiento, ya en cartel, va a ser la presentación del libro ‘Torería y Diabluras’, del escritor jerezano Jesús Soto de Paula, hijo del genial torero Rafael de Paula. Jesús Soto llega a Salamanca para presentar esta nueva obra de su bibliografía, lo que será otro acontecimiento. Y, sobre todo, para mostrar Albero Charro que su ‘modus laborandi’ es el camino de engrandecer la Fiesta. Por eso nos descubrimos ante ellos para darle la enhorabuena.

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¡Las garitas abandonadas!

Llega el invierno, se pliegan los capotes y todo el mundo se olvida que la Tauromaquia está herida y precisada de cuidados. Sin demora necesita una atención para cambiar sus estructuras y adaptarlas al tiempo actual, algo que se debería realizar estos meses, los ideales para fortalecerla. No deberían ser solamente algarabías de premios, distinciones, cenas y más cenas, no, que lo que ahora llena los portales en la mayoría de los casos. Lo que hace falta es ser realistas con la situación en vez de mirar para otro lado, que es lo que se hace y desde luego lo que más le gusta al ‘sistema’ tan obsoleto que manipula al toreo, convirtiéndolo en el único arte que ni mima, ni tampoco respeta a sus clientes, al aficionado. Por eso, el maltratado aficionado, que no tiene ni voz ni voto, ha desertado en tan alto número de las plazas.
M‡laga, 13.Ago.01.- El diestro Finito de C—rdoba ha salido a hombros tras cortarle las dos orejas a su segundo toro despues de una gran faena en la corrida de abono de la feria taurina de M‡laga en la que comparti— cartel con, JosŽ Miguel Arroyo "Joselito", y Julian L—pez "El Juli" y lid’aron toros de la ganaderia de Salvador Domecq. EFE/Rafael D’az

Sin embargo de vez en cuando hay noticias que alivian y son cómo bálsamo contra el dolor. Ahora acaba de ser Finito de Córdoba quien ha denunciado las vergüenzas del ‘sistema’. Más vale tarde que nunca, porque tuvo muchos años para dar un golpe en la mesa, pero claro entonces lo protegía la poderosa Casa Matilla y tragó con todo, que ahí nadie levanta la voz. Y también se calló en el momento que decidió poner punto y final a su apoderamiento con Simón Casas al presenciar una humillante liquidación y tener que tragarse las bilis callándose. Aunque fue ‘voz populi’ en el toreo que era otra víctima del francés que gestiona Las Ventas. Por ese se aplauden sus recientes declaraciones y ojalá todos los toreros maltratados, que son la mayoría se unan para romper las barreras del miedo. Que es esa libertad.

Hay demasiado miedo en el toreo y bastantes amenazas para quien se salta el cercado para poner los puntos sobre las íes a un ‘sistema’ caduco y anticuado. Mismamente lo viví hace dos años al publicar ‘Mi Verdad del Toreo’ y tener una catarata de amenazas de juzgados, de impedir que se me acreditase en plazas donde fui a trabajar o de sentir a presión del ‘sistema’, pero más aún de sus pelotilleros, que esos una metástasis de este cáncer. Por eso valoro tanto la actitud de Finito de Córdoba, en su momento de Leandro, que prefirió irse antes de seguir entre tanta injusticia. O de todos aquellos que dan un puñetazo para defender la razón. ¡Que ese es un camino de engrandecer la Tauromaquia!

Desde hace tiempo lo vengo escribiendo. O esto pega un cambio radical, o en muy poco el toreo queda reducido a unas cuantas plazas, por más que los acólitos se feliciten cuando ven una plaza llena –cada vez menos- o escriban la enorme sandez que hoy se toreo mejor que nunca. ¿Por qué? Por una sencilla razón, nos están echando de las plazas. A unos por aburrimiento, a otros por desidia y a otros por no ser cómplices de este ‘sistema’, que además en la mayoría de los casos está capitaneado por gente que no sabe tratar a las personas. Y lo hemos visto desde la gran empresa, con el ejemplo de Madrid donde en los últimos años tuvo poder, voz y mando alguien jamás supo que es la educación. Me refiero a José Luis Blanco, que tanto daño a hecho a la Fiesta, tan mal hablado, sin escuchar jamás y que miraba a casi todo el mundo por encima del hombro, porque peloteaba al poderoso y humillaba a quien estaba por debajo de él, que eran caso todos. Blanco, que llegó al toreo desde la hostelería y sin apenas ser conocido por nadie ha hecho mucho daño, más aún porque sustituyó en el cargo a todo un señor y caballero como fue Roberto Espinosa. Sí, ese Roberto Espinosa, catalán y señor, que ha sido uno de los mejores taurinos de las últimas décadas.

Y en estas estamos que el invierno pasa de largo, el ‘sistema’ labora en sus cuevas de poder el 2017 con los mismos nombres de siempre y olvidándose del futuro, de las novilladas, de buscar una bajada de precios, de fomento en la juventud, de la variedad de encastes e integridad del toro… Pero no olvidemos tampoco que los antis y los enemigos de la Fiesta no dejan de trabajar para seguir lanzando sus dardos envenenados contra la Fiesta. Si, contra la Fiesta y contra un ‘sistema’ tan valiente para callar voces que los juzgan y tan cobarde contra los antis. Por eso, no debemos abandonar las garitas y es que el toreo debe necesita atención permanente.

Una mañana de campo en Tabera de Arriba

Llegamos a Tabera de Arriba en medio de una grisácea y apacible mañana que invitaba a pasear por el campo y ya estaba todo en orden para el tentadero; mientras, los componentes del Club Taurino de Pamplona esperaban el inicio fotografiando cada detalle de la finca. Desde la preciosa plaza de tientas que construyera don Luis Arellano y Gamero Cívico -¡Toros de Arellano, las orejas en la mano!- e inaugurada por Paco Camino, Amadeo dos Anjos y José Falcón en tarde de postín, hasta sacarse decenas de fotos con David Salvador, el torero invitado, quien llegó junto a Leandro, su apoderado, que aún mantiene el aroma de su exquisitez. Sí, porque Leandro ha sido uno de los mejores toreros de la última época. Puntual y con su magnífico trato llegó don Ramón Flores, el ganadero, quien habló con todos los integrantes y hasta se emocionó al darle un abrazo a David Salvador, a quien conoció de niño en la época que vivió s en esa finca, al trabajar en ella sus padres.

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La mañana se las prometía y la expedición navarra -a cuyo frente venía Juan Ganuza, presidente del club y también máxima autoridad de la novillada de San Fermín, junto a José Mari Sevilla, vicepresidente-, las pasó a las mil maravillas. A todos les ilusionó volver a reencontrarse con Leandro y rememorar algunas de sus grandes faenas. Unos le hablaban por el toro del Puerto en Santander; otros el de Adelaida en Salamanca, también el de Bañuelos en Madrid entre el ramillete de grandes faenas que los regaló. Pero lo mejor estaban por llegar y corrió a cargo de David Salvador, desconocido para la mayoría, pero con el nombre ya apuntado en sus agendas de aficionados y el deseo de hacer realidad el poder aplaudirle el próximo seis de julio, víspera de San Fermín, en la novillada de Pamplona.

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Sencillamente David Salvador estuvo inmenso antes las dos hembras que tentó -fueron puestas al caballo que montaba Pedro Iturralde por David y Leandro-, ambas de distinto comportamiento y corte, pero donde supo aplicar su torería y buen hacer, sin faltar la inspiración en varios momentos. Demostrando que se cuece un torero basado en la pureza.
img_0519A punto de cruzar el ‘charco’ para debutar en México, viaje que hará unas vez transcurridas las fiestas navideñas, en estas semanas el novillero charro se curte en Valladolid bajo la atenta mirada de su apoderado, con quien la compenetración es total. Ambos con la ilusión de que en 2017 sea uno de los atractivos del escalafón inferior. Y es que ese buen hacer tuvo su reflejo en esta mañana cuando la expedición del Club Taurino de Pamplona aplaudió con pasión a este muchacho que tiene en sus manos en don de la torería. Al igual que don Ramón Flores y su hijo José, felices de tenerlo de nuevo en su casa, mientras rememoraban anécdotas de su infancia.

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Fue un bonito día de campo y con él estos aficionados navarros apasionados al toro que han aprovechados esta semana para venir a Salamanca y disfrutar de su Campo Charro, para seguir alimentando su pasión por nuestra Fiesta.

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Don Ramón Flores y su hijo José, agasajados por el Club Taurino de Pamplona como recuerdo de una bonita jornada campera.