Un brindis por Albero Charro

Nunca fui muy partidario del sentido que tienen la mayoría de las peñas en Salamanca, porque casi todas nacen alrededor de un torero y se mantiene mientras duran los calores del éxito, para desaparecer a continuación sin dejar rastro la casi totalidad de ellas. Son muchas las que llevamos vistas a lo largo de tres décadas y, desde entonces, únicamente permanecen escasas excepciones; junto a la decana, que es la Peña Taurina Salmantina, aunque ahora lejos de lo que fue –en su momento organizaba semanas enteras de jornadas taurinas y hasta programó novilladas en La Glorieta-.

Hemos visto infinidad de peñas, casi tantas como toreros han logrado los primeros aplausos y las mismas acaba tragándoselas el socavón del olvido. El de las desilusiones que llegan en el momento que los sueños se apagan. Mientras tanto echábamos de menos en Salamanca algo diferente y que de verdad diera la cara por la Fiesta, que reivindicase mejoras y luchase para que la Salamanca taurina fuera mucho mejor. Pero parecía una utopía en una tierra que afloraban tantas peñas organizadas solamente para celebrar sus fiestas, viajes y las ceremonias de premios –independientemente que se entreguen galardones sin ningún mérito, como ha ocurrido en distintas ocasiones-.

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Viajo con frecuencia a disertar en conferencias por distintos puntos del sur de Francia y la totalidad de España, desde tierras riojanas, navarras, de Levante o el sur y en cada desplazamiento envidié que Salamanca no tuviera peñas o clubes taurinos preocupados por engrandecer la Fiesta y darla a conocer en su profundidad. Mientras las peñas charras, en su existencia, no ha sido más que la disculpa para darse un festín alrededor de una cena o la entrega de algún premio –algunos totalmente injustificados-, en otros lugares se dedican a culturizar al aficionado gracias a la organización de actividades refrendadas con profesionales serios, conocedores del toreo para formar y enriquecer a los aficionados.

Aquí, hasta ahora, se echaba de menos y por esa razón ahora hay que descubrirse ante una peña que rompiese moldes. Sin embargo, gracias a Albero Charro, ya hay una antes y un después. Y por ello se merecen el máximo elogio al tratarse de una peña que suma y construye por el bien de la Tauromaquia, que debe ser el motivo principal de una asociación taurina. Su escaparate se refleja en los ‘miércoles taurinos’ que programa el Mesón ‘las Tablas’ –situado en la conocida zona de Van Dyck- con intervenciones de destacados personajes de la Fiesta. La pasada semana vino nada menos que el escritor Domingo Delgado de la Cámara, uno de los mayores conocedores de la Fiesta para disertar en una deliciosa conferencia, siempre fiel a su estilo. Ante lo hicieron otros muchos, desde ganaderos, presentaciones de libros… en una labor que no tiene otra finalidad que engrandecer la Tauromaquia.

El siguiente acontecimiento, ya en cartel, va a ser la presentación del libro ‘Torería y Diabluras’, del escritor jerezano Jesús Soto de Paula, hijo del genial torero Rafael de Paula. Jesús Soto llega a Salamanca para presentar esta nueva obra de su bibliografía, lo que será otro acontecimiento. Y, sobre todo, para mostrar Albero Charro que su ‘modus laborandi’ es el camino de engrandecer la Fiesta. Por eso nos descubrimos ante ellos para darle la enhorabuena.

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Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

Un comentario en “Un brindis por Albero Charro

  1. para cuando un articulo sobre el cambio de propiedad de la glorieta?
    son ciertos los rumores de la compra de Bailleres de la plaza a la familia chopera?

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