Archivo por meses: febrero 2017

‘Cenizos’ para estos novilleros

Al llegar a Ciudad Rodrigo uno repara que esta fecha, antaño, tenía su particular punto reivindicativo. Eran otros tiempos y distintas formas de vivir que hoy se antojan imposibles Ocurría si aún quedaban ganas de fiesta en los jaraneros cuerpos de los farinatos y entonces, al finalizar la capea del martes, la gente se ‘manifestaba’ en la misma plaza para pedir al alcalde ‘cenizos’, manera de denominar a la extensión del Carnaval hasta el Miércoles de Ceniza. Con el añadido del carácter tan fiestero y alegre que caracteriza a los mirobrigenses, casi siempre se pedían después de haber existido alguna irregularidad en las días propios del Carnaval, caso de un encierro que se pudo celebrar o por inclemencias atmosféricas y tener preparados toros, cabestros, gente… Hoy eso es un sueño prácticamente imposible -el último ‘cenizo’ se remonta a 1976- al necesitarse tanto papeleo para la celebración de un espectáculo, aunque en ocasiones fuera necesario que volvieran está simpáticas tradiciones para quitar los vientos avinagrados de esta época.

En este caso para poder lidiar mañana otra novillada más adecuada y que a los muchachos actuantes les quedase mejor sabor de boca. Aunque no se acabó de redondear al ponerlo tan difícil y complicado, en ocasiones, las reses del Villar de los Álamos, que dicho sea también es su obligación. Novilletes que vendieron cara su vida, lejos de las ‘marcas registradas’ de las figuras. De lo que pedían el carnet, aunque también es cierto que en general estuvieron faltos de raza e incluso alguno con bronquedad. Por eso tenía más mérito lo bueno que hicieron en esta tarde donde casi nadie se fue a gusto para casa y con la desgracia de ver cómo al sevillano Curro Durán –hijo de aquel buen torero del mismo nombre que en la segunda mitad de los 80 tuvo en la mano ser figura- resultó herido de gravedad en una cornada certera al hacer presa tras lanzarlo al suelo su novillo, el segundo de la tarde.

Volvía Alejandro Marcos a esa plaza, ya hecho y a punto de cerrar su trayectoria en este escalafón, porque todo indica que durante el verano tomará la alternativa. Veterano en estas lides, el fino torero de La Fuente abrió el festejo que ponía punto final al Carnaval del Toro dejando detalles de su pellizco frente a un utrero deslucido. Brilló en el saludo de capa en bellas verónicas a mano baja y compás abierto. El mismo sentido lo tuvo presente en el inicio de faena, con mucho gusto, antes de coger la diestra para torear en redondo con firmeza a un novillo que en cada muletazo se orientaba de lo que dejaba detrás. Pero Marcos no se arrugó y llegó a sufrir una fea voltereta al quedarse descubierto antes de cobrar una estocada caída que le valió una oreja. Gustó el de La Fuente, aunque no puede apagar las luces rojas de su espada, inmediato reto a resolver en su carrera, después de que el pasado año le restase numerosos triunfos.

A Curro Durán le tocó bailar con la más fea, que no es otra que la mala suerte del percance. Le llegó ya en las postrimerías de su faena al interpretar unas bernadinas y en el momento de citar se descubrió para prenderlo el novillo y herirlo gravemente en un muslo, por encima de la rodilla. Se vio claro que lo había calado e inmediatamente fue trasladado a la enfermería con gestos de dolor. Una pena.

Pérez Pinto, que ‘jugaba’ en casa’, salió tan dispuesto que recibió de rodillas en los medios a su novillo –algo que en esta plaza es una locura-. Enfrente tuvo un animal bajo de raza al que se sobrepuso con entrega y disposición en un trasteo mal rematado con la espada. Pese a ello, Pérez Pinto fue obligado a dar la vuelta al ruedo tras pedirle sus paisanos una oreja que el palco, con buen criterio, no concedió –había fallado reiteradamente con el acero-. Pero sus ganas y arrebato ahí quedaron.

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Cerró el festejo otro novillo desrazado que correspondió a David Salvador, también del vecino pueblo de La Fuente de San Esteban. David, tranquilo y con poso, en las antípodas de las prisas que acechan a quien lleva tan poco tiempo de novillero con picadores fue una grata sorpresa para quien lo descubrió. Aunque no logró ajustarse con la capa, pero tras el tercio de banderillas y brindar al público llegó una apertura de faena que fue la tarjeta de su presentación. A partir de ahí con parsimonia e incluso a veces solemne, firmó un interesante trasteo, asentado y firme. Al natural logró los momentos más importantes hasta que cerró la faena con unos ayudados a dos manos sellados por buen gusto, porque en tiempos que proliferan las vulgares manoletinas esos ayudados son caviar que alimenta el sentimiento. Mató de media estocada y un golpe de descabello para pasear una oreja.

Al final, con la preocupación de conocer detalles sobre el estado de Curro Durán, centelleaban las lentejuelas de los vestidos de torear a la puerta de la enfermería. Era la solidaridad de los actuantes con el compañero herido. Solidaridad que han sabido escribir con letras de oro los hombres que honran al toreo jugándose la vida. Con la seriedad d ella situación preguntaban en ese momento, ya con la tarde vencida y los Carnavales del Toro-2017 comenzaban a ser historia, aunque seguro que a más de uno le hubiera encantado que regresase la vieja tradición de los ‘cenizos’ para saldar la espina en esta plaza.

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                                                                        FICHA DEL FESTEJO

Se lidiaron novillos de Mercedes Pérez-Tabernero, correctos de presentación, desrazados y faltos de clase en conjunto.

Alejandro Marcos: Oreja.

Curro Durán: Herido en la faena de muleta.

Juan Antonio Pérez Pinto: Vuelta al ruedo.

David Salvador: Oreja.

Entrada: Lleno en los ‘tablaos’ en tarde entoldada y fresca.

 

El sospechoso silencio de La Fuente de San Esteban

El Campo Charro sufre el mayor atentado medioambiental producido en España durante décadas. Un impacto producido por los inmensos bulldozer que arrancan decenas de centenarias encinas para teñir de tristeza y desolación una zona que, desde hace años, debería haber sido declarada Parque Natural ‘Riberas del Yeltes’. Todo con un asesino de protagonista, la multinacional Berkeley obrada por las manos sucias de sus dirigentes –Javier Colilla y Francisco Bellón, quienes dan la orden de matar sin ningún escrúpulo y solo pensando en el dinero al impresionante paisaje charro-. Y lo gravísimo es que humilla a esta tierra una multinacional extranjera que actúa sin permisos, haciendo de su capa un sayo, engañando a las gentes de esta comarca y creando una división entre los moradores. A gentes a quien mienten con el caramelo envenenado en forma de puestos de trabajo –pocos, sin cualificación profesional, solamente para ocho años y por el contrario un precioso balneario, situado al lado que cuenta con setenta trabajadores en su plantilla se verá obligado a echar la trapa del cierre-.

Berkeley traerá muerte y cáncer a un paraje que quedará desértico. Las viejas encinas, que conformaban las estampa tan bella, darán paso a un tétrico solar con inmensas balsas de ácido sulfúrico al aire libre, habrá partículas radiactivas en el aire fruto de las explosiones y se perjudicará gravemente a todo el contorno. Sin olvidar el mismo río Duero, al que desembocan los Yeltes y el Huebra con mucha posibilidad de contaminar la preciosa zona del Douro vinhateiro. Por cierto de nuevo otra vez Portugal está dando lecciones de cordura para impedir ese atropello. Y es que no olvidemos que el final de todo esto será un cementerio nuclear con los restos de la central de Garoña, junto a los residuos generados y toda la mierda nuclear que no quiere nadie. ¡Y que aún haya algunos que no luchen contra esa barbaridad!

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De momento Boada, Villares, Villavieja y cada vez en mayor número Retortillo se han unido frente a este tropelía. Sin embargo llama la atención el sospechoso silencio de La Fuente de San Esteban, pueblo que será uno de los grandes perjudicados por esta farragosa mina. No olvidemos que el mismo centro urbano de La Fuente será atravesado cada jornada por camiones cargados con productos para la mina al ser una de las dos vías de salida; otros con cisternas de ácido sulfúrico, por el propio uranio o por basura nuclear. Si, no lo olviden, pasarán por el casco urbano de un pueblo tranquilo que pronto perderá su paz. ¿Recuerdan la explosión de un camión que pasaba al lado del camping de Los Alfaques y dejó 217 muertos? ¿Y otros accidentes producidos con cisternas de productos químicos? A ese peligro dentro de muy poco se expondrá La Fuente, el gran perdedor de estas minas, junto al agravante de dejar también en el paro a una decena de vecinos de esa localidad trabajadores del balneario de Retortillo.

Y aquí hay algo que llama la atención. En general los vecinos informados de La Fuente están en contra de la mina, pero sin comprometerse a una lucha para evitar algo que les afectará más que a nadie. Y lo extraño es que ocurra con un antecedente producido hace algo más de década y media. Entonces sus habitantes se declararon la guerra dividiéndose en dos bandos al proyectarse en su término una planta de Material Específico de Riesgo. Entonces. Con ese motivo la localidad se partió en dos -espoleados por el interés de las formaciones políticas- para protagonizar una página triste en su historia abriendo día sí y día no las ediciones de los tres medios de prensa escrita existentes entonces en Salamanca. Aquello no tenía nada que ver con la problemática actual, era inofensivo comparado a la bestialidad que ha traído Berkeley tras comprar silencios a golpe de talonario. ¡Y ahora callados!

Recuerdo que en plena guerra por la planta de La Fuente el cineasta Alex de la Iglesia estrenó su película ‘La Comunidad’, un filme de humor negro protagonizado por los miembros de un bloque de viviendas, quienes literalmente se mataban por hacerse con la herencia de un viejo vecino afectado por el complejo de Diógenes, creyendo que guardaba en su casa sacos de basura llenos dinero, pero a la hora de la verdad no tenía más que eso, que basura.

Con la MER ocurrió igual, casi se matan por algo inofensivo –con los políticos de las dos principales formaciones jugando muy sucio-; mientras que ahora está el peligro latente para el pueblo y un sospechoso silencio se ha adueñado de la mayoría de sus moradores, sin moverse para defender un futuro digno cuando la muerte y el cáncer llama a sus puertas.mina-uranio-berkeley-3-700x472.

 

Tres diamantes en bruto

El llamado domingo ‘gordo’ de Carnaval siempre se dedicó a dar la oportunidad a los jóvenes valores que han triunfado en ese Bolsín farinato, la madre de toros los bolsines y, desde luego, un icono del propio Ciudad Rodrigo, porque ya no se entiende Carnaval del Toro si no va ligado a la palabra Bolsín. En esa jornada de emociones que ven cristalizar los primeros sueños siempre se vive con interés, porque es oportunidad y apoyo en tan difícil apuesta. Y así se refleja desde el paseíllo de los integrantes del propio Bolsín hasta el espectáculo en la plaza con los muchachos dándolo todo. Y demostrar que este nuevo peldaño les servirá para tomar impulso en su carrera.

Y allá se presentaron, hechos tres pinceles, para seguir sumando ante la parroquia. Manuel Diosleguarde, del pueblo de Diosleguarde (muy cercano a Miróbriga) y una de las nuevas perlas de la escuela charra llegó arropado de decenas de seguidores y amigos, quienes lo aplaudieron a rabiar –junto a toda la plaza- cuando el muchacho puso a todo el mundo de acuerdo en una serie de mucho gusto y mando que llevó los olés al tendido y dejó su tarjeta de presentación como diamante en bruto que se pule para el toreo. También llevó tantos partidarios como él el albercano Valentín Hoyos –compañero del anterior en la escuela de Salamanca-, quien ha sido una sorpresa al ver tan solvente y con un desparpajo impropio de quien da los primeros pasos, mucho más al manejar la diestra con series marcadas por su brillante interpretación. Mira que en La Alberca llevan tiempo con ganas de tener un torero y ojalá este chaval sacie la ilusión de sus paisanos, que lo arropan con la misma pasión que antes los hicieron con quienes le precedieron –Francisco Javier y El Roque-. Cerró la tarde Carlos Domínguez Cabrera que puso a todos de acuerdo con una faena de poder al novillete más complicado y al que mató de colosal estocada.

Al final lo sacaron en hombros en tarde de ilusiones, compartidas con la emoción de ver cristalizar un sueño, de ver cómo se trata la senda de un camino artístico lleno de interrogantes y por escribir. Pero un camino de hombres valientes que se adentran en el arte del toreo, que son palabras mayores y ayer se sintieron protagonistas al ver cómo sus seguidores, quienes toreaban de salón al abandonar los tablaos, celebraban el aldabonazo.

                                    FICHA DEL FESTEJO

Con plaza llena en tarde primaveral se lidiaron tres erales de Juan Manuel Criado, desiguales de presencia, pero de muy buen juego.

Manuel Diosleguarde: Dos orejas.

Valentín Hoyos: Dos orejas.

Dos orejas.

Cuadrilla para todo (crónica de Ciudad Rodrigo)

Ciudad Rodrigo abrió el telón del primer festival y en el maderamen que conforma el pintoresco coso taurino no cabía un alfiler. Pocos sábados de Carnaval ha conocido uno con tanta gente –y eso que lleva un porrón de ellos-, con los bares repletos, la diversión viva en cada rincón de una ciudad que, cada invierno, echa la casa por la ventana para el Carnaval del Toro.

Ese Carnaval que siempre celebró este festival con nombres atrayentes -lo habitual en esta fecha para abrir boca- y en ocasión se disfrutó de buen toreo por un cuarteto que dejó la esencia y la gracia de su calidad. En distintos matices claro, cada cual con sus formas y maneras. Tenía mucha calidad el primero de Juan Manuel Criado –aunque le faltó un poco de chipa que trae la emoción- frente al que El Cid estuvo a gusto y toreó, sobre todo, al natural con su formas puras y su genuina interpretación rematado con una estocada trasera. Sin embargo al Cid, vista su manera de obrar, realmente no le interesó otra cosa más que las orejas –despojos que decía Curro Romero- en esta fiebre de triunfalismo de la torería andante. Porque no quieren más que el triunfalismo que traen las orejas a cualquier precio. Y así lo hizo patente desde el principio gracias a la cuadrilla que lo arropó, gente pendiente del palco y sus pañuelos. Y más cosas, porque antes incluso se produjo el hecho sorprendente de que el cambio de tercio lo pidió el puntillero David ‘Pirri’ –‘tercero’ de la cuadrilla’, quien a lo largo de la tarde se mostró activísimo en ‘radiar’ la corrida y en mendigar los trofeos alocadamente a los tendidos; pero sobre todo en polemizar contra el presidente en una página ingrata y poco profesional -¡y menos llamándose Pirri!- al detenerse a increpar el palco –junto al otro peón- en el momento de dar la vuelta al cuadrángulo, discordia que se multiplicó al final, aquí ya junto al jefe de filas, tras excitar al público para mostrar muestras de rechazo al ‘ussía’, junto a los ‘palabros’ de los banderilleros. Y es que independientemente de que el palco se pueda equivocar o no –a nuestro tenor estuvo en su sitio-, lo cierto es que a la autoridad se le debe un respeto. Más en este caso que el protagonista –Juan José Rodríguez Martín, a la sazón magnífico aficionado- es un presidente de larga carrera avalada por el prestigio en la Monumental de Barcelona, plaza que lo aupó como presidente serio y recto.

Pero aquí hay que volver a la realidad y que, como decía Ortega y Gasset, el estado de la nación es un espejo del de la Fiesta Nacional. Y es así de cierto, porque este país lleno de ‘Ali Babás’, desnortado, sin justicia y sin autoridad quedó patente en la cara de la Fiesta por la fea y sucia actitud del Cid –junto a sus peones- ayer en Ciudad Rodrigo, quienes estuvieron a punto de provocar un escándalo. Su actitud incluso llevó una frialdad al público que no supo ver el exquisito toreo al natural de Iván Fandiño, encajado y firme, porque ya se sabe que, en estos casos, se prefiere el barullo y lo superficial antes que lo puro. La fritanga en vez del caviar. Razón por la Fandiño se quedó en una ovación después de que su torete, con un punto de raza más que el anterior, tardase tanto en caer.

Y quien se llevó la tarde de calle fue Juan del Álamo con una interpretación muy apropiada para el Carnaval. Vistoso y variado de capa, luego con la muleta fue todo entrega desde que clavó las dos rodillas en tierra para torear en redondo y seguir después después sobre ambos manos, con prisas por triunfar. Con hambre de éxito. Tanto que el final volvió de nuevo a ponerse de hinojos, ahora en unas manoletinas para asegurar el premio, que ya lo tuvo en el mano al matar con facilidad y pasear las dos orejas ante el paisanaje con la radiante felicidad de una sonrisa.

Toñete, nuevo en esta plaza –como se anunciaba la cartelería antañona- se mostró digno ante un novillo lastimado al comenzar la faena de muleta tras estrellarse contra un burladero. A partir de ahí anduvo de enfermero del animal, hasta que ya al final sufrió una fea voltereta que lo enrabietó y al ‘juanmanuelcriado’ le hizo sacar las pocas fuerzas que le quedaban para firmar un final que fue a más. Mató de casi entera algo atravesado, junto a un descabello y le pidieron la oreja, quedando el premio en la vuelta al ruedo.

Al acabar los toreros replegaron capotes y marcharon, mientras la gente del Cid aún seguía ‘ladrando’ con miradas ‘reviradas’ al palco y dando la sensación que a ellos solamente le interesan las orejas en medio de ese desmedido triunfalismo que se ha impuesto en la Fiesta. Porque ahora, a los toreros, ya únicamente la interesan las orejas, no el crujio, la emoción y provocar esos ‘olés’ que salen de dentro. Y es que, otra tarde mal, volvimos a ver que el mal está dentro. Como en este caso de convertir a la cuadrilla en mendigos.

Ya suena la campana gorda

Se escucha hasta los últimos confines de la socampana, ya rayando con Portugal. Ya vienen los toros y Ciudad Rodrigo vive envuelto en el colorido festivo de su Carnaval, el que empalma el día con la noche. El que rinde culto al toro convertido en la mejor fiesta que uno conoció en los caminos ibéricos al tratarse de una celebración distinta y hermosa, con el disfraz y el toro compartiendo el protagonismo, gracias al hermoso baile del riesgo y la emoción.

A lo largo de cuatro jornadas todo es magia en este Carnaval apellidado del Toro y al que únicamente la faltó un Ernest Hemingway para cantarlo y universalizarlo, al igual que hizo con Pamplona y la novela ‘Fiesta’. Porque el Carnaval del Toro y San Fermín son los dos fiestas por antonomasia que giran alrededor del toro bravo de cuantas existen en España y ambas con numerosas connotaciones en común. Aunque Ciudad Rodrigo tiene a Conrado, una leyenda vida y personaje novelesco que, alrededor de estas fechas, construyó la gran novela de su vida.

La historia de esta importante celebración se remonta a más de cinco siglos. Desde tiempos del reinado de los Reyes Católicos al aprobar la celebración de los encierros. Desde entonces hasta hoy, muchas cosas han cambiado, pero manteniendo la esencia con el toro bravo como protagonista y buscando la belleza en el incomparable marco que acoge los espectáculos. No hay que olvidar que Ciudad Rodrigo es el centro neurálgico de una importante zona ganadera extendida por la llamada socampana -los territorios donde se escucha el tañido e la campana ‘gorda’ del Ayuntamiento-, parte de las riberas del Águeda, la comarca del Rebollar, del Argañán y La Raya. Prueba de la expuesto es que muy cerca pastan las ganaderías de Sepúlveda, Sánchez Arjona, José Cruz, Raboso, Pedrés, Santos Alcalde… junto a otras muchas.

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Ciudad Rodrigo es uno de los pueblos más hermosos de España, con su fortificación, que es una joya, junto al importante número de monumentos que acoge en su interior, sobre todo magníficos palacios… Allí, al finalizar la Navidad comienzan los preparativos del Carnaval, que tiene siempre su epicentro en la preciosa Plaza Mayor, sobre la cual se levanta para la ocasión el pintoresco coso cuadrangular de talanqueras de madera, con ciertas semejanza a la de Algemesí (Valencia). El maderamen es construido por familias o grupos de amigos que heredan el sistema de generaciones anteriores y son, además, quienes lo explotan y cobran la entrada para presenciar los festejos, concretamente los festivales taurinos a celebrarse las tardes del sábado, domingo, lunes, al igual que la novillada de martes, novedosa aportación desde el pasado año. El del sábado con toreros de cierto nombre, mientras que las jornadas de domingo y lunes se dedican a los triunfadores del Bolsín Taurino Mirobrigense, institución dedicada a ayudar a los jóvenes que empiezan, facilitándole una oportunidad.

El resto del tiempo la actividad taurina no cesa. Desde encierros mañaneros y desencierros de la tarde, con sus correspondientes capeas celebradas en la Plaza Mayor con un montón de capas llegados de Valencia, Albacete, Madrid, Salamanca…, quienes después pasan el guante en otra escena pintoresca, mendigando unas monedas que caen al capote que sujetan. A los mencionados se suman otros festejos, como el llamado toro del aguardiente, que sale a la calle a las 9 de la mañana del martes. O la reciente novedad del llamado del Antruejo. Todos estos espectáculos con un ángel de la guarda llamado Enrique Crespo, el doctor zamorano que siempre está con su bisturí al quite para seguir salvando vidas. Y todos, desde la primera capea hasta la última tenían hasta hace poco en el popular Conrado, el último maletilla, al protagonista fiel a esos festejos con sus pases por alto, que fueron otra postal del Carnaval del Toro. Desde hace varios años Conrado, ya nonagenario ha optado por ver los toros desde la barrera, pero siempre cerca de donde se cuece la esencia del Carnaval. De ese Carnaval que vio fraguar tantas ilusiones de su vida.

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Del Carnaval que tuvo sus festivales taurinos con tanta esencia que en ocasiones acartelaron figuras de relumbrón. Así lo recuerdan las hemerotecas y los más veteranos del lugar al referirse al celebrado al Martes de Carnaval de 1964, fecha que Ciudad Rodrigo ve torear en su cuadrangular palenque a Antonio Ordóñez, Jaime Ostos, Manolo Vázquez y Amadeo Dos Anjos, junto al rejoneador Rafael Peralta. Después han sido infinidad los toreros importantes que han sido protagonistas entre ellos la mayoría de los salmantinos y, evidentemente, los nacidos en Ciudad Rodrigo, quienes siempre han tenido su sitio entre sus paisanos.

Y ahora, cuando ya suena la Campana Gorda nos vamos a Ciudad Rodrigo, la más hermosa villa que uno pisó, para celebrar la magia de su Carnaval del Toro. Aquí te lo contaremos.

Ramón Valencia ensucia a Sevilla

Sevilla consumó la tropelía. Uno esperaba que a última hora el sentido común se adueñase de Ramón Valencia y rectificase para dar justicia a la Feria. Pero Ramón Valencia  ha demostrado ser otro más, un hombre sin afición y que solo se mueve por el dinero y el interés. Está al frente de Sevilla por el legado de su mujer que heredó la gestión de una plaza de toros como pudo ser un asador de pollos, una cristalería o una boutique de lencería fina. A él, lo ha demostrado, la Fiesta no le importa, solamente sumar, aunque se lleva por delante el desprestigio de La Real Maestranza, que ya lleva tiempo en caída libre. Porque Ramón Valencia es mucho peor que su cuñado Eduardo Canorea, porque a este lo veías y –gustase o no- era trasparente, pero el otro heredero de bragueta –Ramón Valencia- es un personaje con cara de cordero que dentro esconde ese fiero lobo que saca en ocasiones. Como ahora.

En este ciclo hay injusticias imperdonables. Las de Curro Díaz, Rafaelillo y Javier Castaño, cada cual con su matiz, no tienen nombre y son un insulto a esa afición. Un afición que lleva años privada de poder ver al último lujo del toreo, a Juan Mora -inspirado en los aires sevillanos-, que desde su casa sigue el devenir de los tiempos sin que las empresas lo llamen porque el maestro de Plasencia es un torero que siempre exige la dignidad necesaria para vestirse de luces. Con la ausencia de Juan Mora ya habían acostumbrado a la gente, pero que ahora en este año dejen fuera a Curro Díaz es un crimen al arte del toreo. Un crimen a la verdad de la Fiesta marginando a un interprete tan de verdad. No sé qué habrá ocurrido, pero me imagino que el de Linares habrá pedido lo que le corresponde –que es lo suyo y no se le quita nada a nadie- y a Ramón Valencia, que solo sabe de dinero y carece de sensibilidad, le habrá dado la urticaria. Y mientas tanto deja fuera a un diestro que es un ejemplo y de lo poquito que se puede ver. Lo deja fuera en una página de las injustas de los últimos años.

Lo mismo ocurre con Rafaelillo y Javier Castaño, quienes el año pasado dieron la cara en la de Miura y tenían firme promesa de volver esta edición. A los dos les han dado una patada de ingratitud, a Javier tras la gesta del pasado año y a Rafaelillo sin valerle sus triunfos. Por cierto pena da ver al ‘león de Murcia’ apoderado por Simón Casas y no torear ni siquiera en sus ferias. Eso si que es doloroso y debe hacer tragar bilis cada noche.

Creo que Sevilla solo hace justicia con Ferrera, que vuelve tras el largo túnel del dolor; del resto sobran nombres -demasiado interés y mucho ‘enmatillamiento’- y faltan otros. Sin olvidar las novilladas, que rayan el ridículo y únicamente se salva David Salvador, el chaval de Salamanca que el pasado verano enamoró a Sevilla.

Y es que Sevilla es otra feria que va para atrás. Todo por culpa de ese nefasto sistema empresarial que tato daño hace al toreo y queso funciona por el enchufismo y las influencias, sin darle sitio a quien de verdad lo merece. ¡Qué pena de Fiesta!

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Los renglones torcidos de Matilla

El negocio del toro, generalmente, lo han transformado sus mandamases a su antojo para hacer y deshacer según les vengan las ventoleras. Siempre a favor de su cartera y dándole de lado a quien lo mantiene, al aficionado. Con la absurda guerra declarada para pujar por la plaza de Málaga, como telón de fondo, los grandes mantienen un pulso por mandar y hacerse con el control. Y lo hacen por eso, en clara búsqueda de poder y mando.

Nunca lo hacen para sentarse de verdad a solucionar los problemas que rodean a la Fiesta. Para rebajar el precio de las entradas y que el aficionado tenga más fácil acudir a las plazas, porque eso es tabú para ellos. Ni tampoco por promocionar novilladas y sacar nuevos toreros que traigan frescura y alicientes al escalafón. Por abrir los carteles de las ferias y no repetir cada año a unos toreros tan vistos, cuando lo novedad siempre revitalizó la Fiesta. Por devolver la emoción en el toro y transmitirla al tendido en vez de presenciar tantas veces las aburridas faenas con el torero convertido en enfermero. O motivar para que sigan vivos encastes que prácticamente han desaparecido de la faz ganadera.

Son muchas cosas que se deben arreglar, pero sobre todo se debería empezar por el empresariado, manantial del que nacen mucha de la actual problemática que rodea a la Fiesta, porque ahora esas élites están huérfanas de hombres que tanto sumaron desde sus sillones de mando. Desde aquel Eduardo Pagés –por cierto era catalán-, que cambió el mundo del teatro por el de los toros, al que revolucionó; pasando por el también catalán Pedro Balañá Espinós –si levanta la cabeza se lía a garrotazos con su nieto-, Manuel Chopera –el último grande de verdad- y por medio muchos más nombres de gente importante y que hicieron las cosas con categoría para que el sol de la Tauromaquia brillase con tanta luz. Y no únicamente grandes, porque hubo pequeños y medianos empresarios de enorme categoría.

Sin embargo hoy, mayormente, quienes están al frente de la Tauromaquia la promoción le importa un pimiento y así lo demuestran, convirtiéndose además en personas inaccesibles  que hasta negocian ¡vía wasahp¡ en una claro despropósito. Sin ver la cara a la otra parte y cambiar impresiones, que es como se debe negociar, de tú a tú. Pero esas personas que conforman las elites taurinas y dan de lado al pelotón más bajo del mundo del toro –anda que no hay matadores modestos o novilleros a quienes ni siquiera contestan- son los primeros que no dicen nada, ni reaccionan, ante los ataques animalistas escondiéndose en sus despachos cuando deberían ser los primeros en dar la cara para frenar la locura extendida contra la Fiesta sin razón alguna.

Por esa razón y ante el llamado ‘sistema’ uno siempre mantiene dudas para que se aclaren en los cielos del toro estos nublados que no dejan ver sus estrellas. Más teniendo un arte tan maravilloso y del que además de no haber sabido sacar el provecho han abusando  desde sus monopolios de plazas, ganaderías y toreros para dar de lado a quien mantiene su negocio.

Y además, en distintos casos, en el apartado ganadero son dueños de varios hierros, porque quien hace la ley también hace la trampa y la ley los protege para que las vacadas quedar registradas en distintos nombres. Por ejemplo este año en La Real Maestranza de Sevilla hará doblete la divisa de García Jiménez, propiedad de la poderosa Casa Matilla. Pues bien, independientemente de su resultado en la pasada Feria de San Miguel –que fue bueno-, lo cierto es que hay una sentencia en firme de la Junta de Andalucía para que un hierro de esa casa ganadera, el anunciado a nombre Olga Jiménez no pueda lidiar en la comunicad andaluza durante un periodo de tres meses además de ser sancionado con diez mil euros por afeitar al toro ‘Pelifino’, marcado con el número 38 y nacido el 4/11, que fue lidiado por El Fandi el cuatro de junio de 2015 el coso de Los Carmenes durante la Feria del Corpus. Aquel día ase mandó a analizar otro toro, que salió de toriles con los pitones muy sospechosos, pero ese toro –que correspondió a Ponce- durante la lidia se estrelló contra un burladero lastimándose aún más la masa ósea de los pitones y no pudiendo ser analizado, por lo que además hasta la fortuna se alía con estos prolíficos taurinos.

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Sirva este artículo para comprobar muchas realidades y tantas cosas que a los aficionados nos duelen al ver sangrar la herida de la Fiesta.

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Lloran las encinas…

Este lunes 13 de febrero, vísperas del día de los enamorados lloran las encinas de toda Salamanca y hasta las existentes más allá de la Raya portuguesa sienten la humillación de ver cómo se avecina el peor de los finales, el que ha traído el egoísmo y el dinero carente de sentimientos. Hoy su sangre, esa savia que cada primera empieza a correr alegre por su alma, se ha transformado en lagrimas de desolación por el despiadado crimen ecológico llegado con el asesinato de miles de ellas en tierras de Retortillo para convertir su suelo en una mina de muerte y cáncer. De miseria para el mañana. Otra vez el dinero podrido, el maldito dinero sin pudor trae el réquiem uno de los paisajes más hermoso de la provincia, mientras la impotencia se dueña entre una población que no deja de hacerse preguntas.

Lloran las encinas y los hombres, con el rostro curtido de los fríos invernales, muestran su impotencia ante un terrible atentado ecológico sucedido en el precioso rincón del Yeltes   y consentido por instituciones carentes de sentimientos que se han dejado mangonear por una mafia a la que nada interesa la historia de esta tierra. La mafia de Berkeley, matones del más hermoso monte charro tras comprar voluntades de gente vacía de talento, a golpe de talonario con sus haceres prepotentes. Hoy el horror de Berkeley se hace presente con su barco atracado en esos parajes para sembrar discordia y matar a las miles de encinas que lloran impotentes tras ser derribadas a golpe de bulldozer.

¡Charros! Ya es hora de despertar. Ha llegado el momento de encadenarse en las encinas que aún siguen de pie para defender su rico legado. Y echar a los asesinos de Berkeley con el capitán Javier Colilla al frente para declararlos personajes ‘non gratos’ del Campo Charro. Porque han abusado de la gente de alma limpia que solo busca paz y  ve morir un maravilloso monte con encinas de más de ocho siglos de existencia que son tumbadas cada día al suelo. Encinas que bajo sus sombras apaciguaron los tórridos calores del verano y en invierno suavizaron las rigurosas heladas de esta tierra. Encinas que, en muchos casos, ya destacaban en esos campos y lucían esplendorosas durante los muchos siglos que vieron pasar el tiempo. Las mismas que acogieron a segadores, a pastores, a gañanes y también a arrieros que hacían un alto en el camino.

Encinas generosas que vieron sestear a las ovejas en la modorra del verano. O que facilitaron su ramaje para que nidificaran aves, desde grandes rapaces a otras más comunes; que cedieron las oquedades de su tronco para que en su interior criasen lechuzas, búhos, cárabos o cernícalos, bellísimas aves, todas ellas protegidas y ahora también  condenadas a muerte en esta página tan triste que constituye el peor de los atentados contra el medio ambiente.

O quién sabe de toda la historia que guardan y han matado. Porque seguro que muchas de ellas sirvieron para encuentros de lances amorosos y hoy, en esta víspera de los Enamorados han sido masacradas en medio de una página tan negra. De las peores pesadillas que uno recuerda del Campo Charro.

Ya son miles de ellas las que están muertas por la fuerza bruta y la prepotencia de Berkeley, encargada de traer la miseria al Campo Charro. Porque hoy no hay nada más triste que ver llorar a tantas encinas, impotentes ante el abuso. ¡Qué asco das Berkeley! ¡Que desprecio mereces! Habéis humillado al Campo Charro y aquí vuestros nombres quedarán tallados con el formón del desprecio.

Ahora sumemos fuerzas. Defendamos lo nuestro. Evitemos más humillación para salvar del bulldozer las encinas que aún no han sido derribadas  y nos libere de la impotencia de verlas llorar en un final que no merecen ni en la peor de las pesadillas.

LAS FOTOS SON DE VICTORINO HARCÍA CALDERÓN.

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A Berkeley se le acaba el chollo

La minera Berkeley aterrizó en el Campo Charro bajo la política de la mentira y compró voluntades a golpe de talonario. Con mucha suciedad en su ‘modus operandi’, ocultando la verdad y sin dar la cara a la hora de la verdad para explicar claramente el proyecto. Pero sobre todo han sido tan ruines de comercializar la necesidad de una época para manipular a las gentes humildes disfrazando la desolación en un falso Eldorado. Compró alcaldes y concejales para poder alcanzar su objetivo de poner en marcha unas minas de uranio que traerán muerte y miseria a una de las zonas naturales más hermosas del país.

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Berkeley jamás informó de la realidad sobre el gravísimo problema que causará esa mina a cielo abierto y el posterior cementerio nuclear. Ni del enorme destrozo de cerca de 50.000 encinas milenarias, así como del río Yeltes y los posteriores Huebra y Duero, que serán masacrados con los vertidos. Y por tanto también será perjudicada la inmensa zona del Douro vinatero con la radiación de las aguas. 

Entre tanta manipulación y mentira en su obrar lo más lamentable es ver a gente que se ha bajado los pantalones ante ellos y cediendo a sus falsedades. A personajes que han puesto la mano y por tanto no quieren a su tierra, de la que dejarán una herencia de un paisaje desértico y cementerio nuclear a sus hijos.

En su huida adelante y en un rosario de mentiras y de compra de voluntades, Berkeley ahora promete crear residencias de la tercera edad en los pueblos que destrozará con la mina asesina y a los que habrá matado definitivamente. Al igual que ha ido haciéndose con otras voluntades, sin olvidar los medios que silencian las mentiras por lucrarse con su publicidad. Pero lo lamentable son los numerosos políticos de manos sucias han que firmado para hacer real esa tropelía, como es el caso del corrupto Arias Cañete. O el de Julián Ramos, alcalde de Guijuelo que defendió la legalidad de esta mina asesina en las Cortes de Castilla y León, olvidando que de los miles de cerdos que se ceban en esos encinares después sale el jamón ibérico de Guijuelo.

Berkeley es todo mentira y trampa. Ha operado bajo el manto de la grisura y escondiéndose de la realidad. Promete míseros puestos de trabajo –que traerán cáncer y muerte-, pero su instalación cerrará un balneario que ha sido un palacio de la salud en medio de un paisaje de postal. Y sobre todo una amplia zona adehesada de Salamanca morirá definitivamente. Una zona que debería haber sido declarara Parque Natural por su alto valor ecológico.

Pero ante tropelía, hoy al menos el Campo Charro respira desde el momento que la Audiencia Nacional estudiará en breves la ilegalidad de esa barbarie al admitirla a trámite contra la autorización que dio el Ministerio de Industria llena de puntos oscuros. A ello nos aferramos como un náufrago a una tabla salvadora. Porque el Campo Charro no puede morir por los intereses de una multinacional que aterrizó en esta zona bajo la política de la mentira y el oscurantismo.

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