Tres diamantes en bruto

El llamado domingo ‘gordo’ de Carnaval siempre se dedicó a dar la oportunidad a los jóvenes valores que han triunfado en ese Bolsín farinato, la madre de toros los bolsines y, desde luego, un icono del propio Ciudad Rodrigo, porque ya no se entiende Carnaval del Toro si no va ligado a la palabra Bolsín. En esa jornada de emociones que ven cristalizar los primeros sueños siempre se vive con interés, porque es oportunidad y apoyo en tan difícil apuesta. Y así se refleja desde el paseíllo de los integrantes del propio Bolsín hasta el espectáculo en la plaza con los muchachos dándolo todo. Y demostrar que este nuevo peldaño les servirá para tomar impulso en su carrera.

Y allá se presentaron, hechos tres pinceles, para seguir sumando ante la parroquia. Manuel Diosleguarde, del pueblo de Diosleguarde (muy cercano a Miróbriga) y una de las nuevas perlas de la escuela charra llegó arropado de decenas de seguidores y amigos, quienes lo aplaudieron a rabiar –junto a toda la plaza- cuando el muchacho puso a todo el mundo de acuerdo en una serie de mucho gusto y mando que llevó los olés al tendido y dejó su tarjeta de presentación como diamante en bruto que se pule para el toreo. También llevó tantos partidarios como él el albercano Valentín Hoyos –compañero del anterior en la escuela de Salamanca-, quien ha sido una sorpresa al ver tan solvente y con un desparpajo impropio de quien da los primeros pasos, mucho más al manejar la diestra con series marcadas por su brillante interpretación. Mira que en La Alberca llevan tiempo con ganas de tener un torero y ojalá este chaval sacie la ilusión de sus paisanos, que lo arropan con la misma pasión que antes los hicieron con quienes le precedieron –Francisco Javier y El Roque-. Cerró la tarde Carlos Domínguez Cabrera que puso a todos de acuerdo con una faena de poder al novillete más complicado y al que mató de colosal estocada.

Al final lo sacaron en hombros en tarde de ilusiones, compartidas con la emoción de ver cristalizar un sueño, de ver cómo se trata la senda de un camino artístico lleno de interrogantes y por escribir. Pero un camino de hombres valientes que se adentran en el arte del toreo, que son palabras mayores y ayer se sintieron protagonistas al ver cómo sus seguidores, quienes toreaban de salón al abandonar los tablaos, celebraban el aldabonazo.

                                    FICHA DEL FESTEJO

Con plaza llena en tarde primaveral se lidiaron tres erales de Juan Manuel Criado, desiguales de presencia, pero de muy buen juego.

Manuel Diosleguarde: Dos orejas.

Valentín Hoyos: Dos orejas.

Dos orejas.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

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