Archivo por meses: mayo 2017

Del Bosque lucirá la medalla al Mérito Taurino

Vicente Del Bosque acaba de ser galardonado por la Real Federación Taurina de España con la Medalla al Mérito Taurino, máxima distinción de ese organismo para distinguir a quien siempre han alzado su voz para engrandecer la Tauromaquia. La concesión fallada en la mañana del pasado domingo y dada a conocer por Mariano Aguirre, presidente del organismo, distingue a una personalidad ejemplar que, desde el mundo del fútbol, ha hecho gala de la defensa de los valores de del toreo. Justo y merecido reconocimiento para una leyenda.

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Vicente Del Bosque nunca ha escondido su gusto por la Tauromaquia. Incluso lo ha hecho en cuantas ocasiones ha tenido oportunidad de hacerlo público. Lo hace bajo su condición de conocer el mundo del toreo desde su infancia en tiempos que acudía a Educación y Descanso para jugar en el equipo formado por los toreros e integrado por gente de la talla de Andrés Vázquez o Dámaso Gómez. Con ¡Dámaso Gómez!, aquel torerazo al que la historia no ha hecho justicia y de quien admiraba la enorme clase que atesoraba con el balón. Eran los tiempos que la afición estaba dividida ente partidarios de El Viti y El Cordobés, y ya Del Bosque comenzó a admirar a su paisano, un ídolo para él.  En ese ambiente salmantino envuelto de tradición taurina, un buen día Del Bosque deja atrás su casa para irse a las divisiones inferiores del Real Madrid para abrirse paso. En ese Madrid, donde le inculcaron infinidad de valores y creció hasta ser un jugador de campanillas, guardó viva la admiración taurina e incluso alguna vez se acercó a Las Ventas para ver torear a El Viti, el ídolo de su infancia, a quien pasados años años el destino los unió. Y ya desde entonces fueron grandes amigos y orgullos de su tierra.

Ahora que la principal institución del mundo del toro lo reconoce, de nuevo aplaudimos a ese salmantino universal llamado Vicente del Bosque, el mismo que siempre proclamó con orgullo su pasión por el toreo.

Homenaje a Andres Vazquez con motivo del 50 aniversario de su alternativa y de su 80 cumpleaños

Las cartas de Gonzalo Caballero

Gonzalo Caballero, en el colofón de la corrida de ayer, daba una vuelta al ruedo con saber antañón. Era una de esas vueltas que le gustaba recordar el maestro Antoñete y eran un seguro para el torero, porque la importancia de Madrid despertaba la sensibilidad de las empresas y traía contratos. Hace tiempo el sabor y sentimiento de aquellas vueltas se perdió, hasta ayer que volvió a resurgir gracias a un valiente. Gracias a ese Gonzalo Caballero que tanto aportó en una tarde marcada por la mansedumbre de la bueyada de José Luis Pereda, más propia para estrellar las ilusiones de una terna que tanto se jugaba y estuvo muy por encima de ella. De una terna que merece ya volver a Madrid con un encierro más digno.

Gonzalo vivía su tarde más especial y a la que llegó con la carga emocional que trae el recuerdo de la reciente muerte de Ricardo, su querido padre. De quien fue el motor de su vida, su primer admirador y quien siempre estuvo a su lado, por eso el brindis quedó marcado por la emoción mientras en la plaza se adueñó un profundo silencio en señal de respeto al dolor de este grandioso torero. De un torero que en su aún corto recorrido ya ha cautivado Madrid tantas veces, pese a que siempre se debe sobreponer a saldos soporíferos, a mulos con pitones. A saldos que lejos de achicarlo hacen que surja un Gonzalo Caballero que cautiva con su torero cimentado por el valor, el que pisa los terrenos de la emoción, el de la firmeza, el que tiene la seguridad de cual es su sitio y el que pronto llegará la tarde de la recompensa con el triunfo que lo alce a todas las ferias. Y además, Gonzalo Caballero, tiene el añadido de una espada de oro, de un estoque que será de leyenda y lo convierte, ahora mismo, en el matador más puro de la actual torería. De momento sus dos estocadas de ayer, sobre todo la primera, han acaparado los titulares de prensa y la admiración unánime. Hoy todo el mundo habla de la espada de Gonzalo Caballero.

Siempre se dijo que el colofón de una gran estocada valía una oreja, porque esa era la suerte suprema con todas las letras. Sin embargo en estos mundos de confusión que hay actualmente alrededor del toro se han perdido muchos valores. Y ayer lo lógico es que al rodar el primer toro del madrileño debían haber aflorado los pañuelos para premiar una estocada perfecta que debió tener el colofón de una oreja. Eso si, al acabar de dar la vuelta al ruedo en el sexto y abandonar la plaza, a Gonzalo Caballero lo despidieron con una ovación de las que ponen los pelos de punta y sienten el orgullo de ser torero. Y de desear volver a ver a quien ha resucitado la grandeza de la suerte suprema.

COLETILLA FINAL: Me parece una tremenda falta de respeto por parte de Diego Ventura y su gente comparar su catorceava puerta grande en Madrid con las del maestro Santiago Martín ‘El Viti’. El rejoneo nada tiene que ver con el toreo a pie, ni los premios son comparables. Hacer eso es confundir a la gente y enfangar las aguas. Muy mal por el rejoneador de La Puebla del Río, quien en la tarde del domingo tras el triunfo se dedicó a publicar en sus redes sociales que había igualado al Viti en las salidas en hombros por Madrid. Eso es directamente un atentado y ningunear el respeto al toreo y a la gloriosa trayectoria del maestro de Vitigudino.

Cuando los taurinos se hacen antis

A los taurinos, al ‘sistema’ y quienes con él laboran, no les ha valido que estos años de atrás hayan visto literalmente las orejas al lobo sintiendo la zozobra de la Fiesta en el pozo más profundo de la crisis. Ellos se justificaban lavándose las manos  descargando las culpas a los ‘antis’, a los partidos de izquierda radical, al tendido 7 de Madrid y al grandioso periodista Antonio Lorca. Lo hacen sin observar la diana de la realidad y sin sacar la más clara de las conclusiones, que no es otra que el respeto al aficionado. A quien pasa por taquilla y quiere disfrutar de la emoción del toro bravo junto a una renovación en los carteles de las ferias. Sin olvidar la necesidad de unos precios más acordes.

 

Ahora, en este 2017, con tan buenos augurios y varias novedades  hay algo que llama la atención. Se trata de la gran obsesión de los taurinos por restar al toro, por tratar de imponer –por ejemplo en Madrid- un toro alejado del prototipo del lidiado en esa plaza y además con las puntas de los pitones manipuladas -que va a ser el anticipo del afeitado masivo que llegará a esa plaza de manera inmediata si nadie lo frena-. Y ya no digamos en provincias donde el abuso es una tomadura de pelo para quien pasa por taquilla. Sirven dos ejemplos de este fin de semana para que tomen nota de la situación. Se trata de la corrida de figuras en la feria de Cáceres –que reabría sus puertas tras varios años sin actividad taurina- y la novillada del Puerto de San María. En ambas fue vergonzoso el saldo lidiado con la manipulación de pitones en una clara tomadura de pelo a cargo de un ‘sistema’ culpable de cargarse la casta al buscar un toro que, en muchos casos, sale a las arenas dando pena en vez de dar la sensación de peligro. Eso y el triunfalismo de las salidas masiva en hombros, junto a parte de la llamada ‘nueva prensa’ afín al poder y justificando todas las maldades de los taurinos al cantar los éxitos con reses afeitados como algo grandilocuente. Y todo eso ocurre en la dura pugna por intentar colar en Madrid el triunfalismo –las ‘bolas’ de los pitones ya son una realidad- y el núcleo duro de esa afición luchando por mantener el prestigio de la que ha sido y debe seguir siendo primera plaza del mundo.

 

 

 

Lo penoso es que este año se advierten vientos favorables para la Fiesta y al final no van a lograr más que cansar a un aficionado que está harto de tanto fraude. Reabren sus puertas plazas que en han estado cerradas a cal y canto para acabar maltratando a quien pasa con taquilla al ver tanto serrucho. Se programan nuevas corridas y nadie protege al aficionado a quien engañan con saldos impresentables lidiados en los carteles de las llamadas figuras en provincias. Y todo lo quieren justificar con salidas en hombros que nada tienen que ver con la dignidad y grandeza de la Fiesta.

Y a ese hay que ponerle coto. Porque la Fiesta es muy grande para que la estropeen unos pocos que se enriquecen a costa del pagano, como ha ocurrido con los lamentables ejemplo este fin de semana en Cáceres y El Puerto de Santa María.

COLETILLA FINAL: La novillada lidiada el domingo 21 por El Juli en Sevilla fue un atentado con todas las letras, pero de eso hablaré otro día).

 

¡Ven más, Mariano -Rajoy-!

Te queremos, Mariano. ¡Salamanca está contigo! ¡Y más que nadie el oeste de nuestra provincia! Gracias a ti nos acaban de lavar la cara y dejarnos la mar de curiosos para estar este lunes más bonitos que San Luis ante tu presencia. Estábamos hechos unos zorros y no había manera que nadie se dignase a parchear las carreteras y a dejar las cunetas limpias de maleza. También los miradores para apreciar la maravilla del Duero/Douro en el impresionante cañón que separa a España de Portugal y desde esta semana está como los chorros del oro. Todo gracias a ti, así que visítanos con más frecuencia.

Mira, si no vienes aquí nos dejamos la piel en estas carreteras ajenas de mantenimiento, carecemos de numerosos servicios e incluso con frecuencia también falla la cobertura en la telefonía móvil, wifi… Y no te digo si hay tormenta, entonces al primer trueno se va la luz, en ocasiones durante horas. ¡Imagina la que lían si ocurre en otros rincones! Ahora, gracias a tu presencia este lunes en Vega Terrón, después de atravesar media provincia, la carretera está más vistosa para que tu coche no bote y puedas disfrutar de estos paisajes sin marearte, que ya verás cómo te van a llamar la atención. Te gustará este rincón, el oeste del oeste, donde nadie te pidió nunca nada a pesar de ser una comarca abandonada y semi desértica, con la población muy envejecida. Para que entiendas, Mariano, estos rincones están en el más absoluto de los olvidos, al igual que Las Hurdes antes de la histórica visita de Alfonso XIII.

Te informo más: A medida que llegues a Vega Terrón, con el paraíso de Barca D’Alva al fondo, verás un impresionante puente metálico a tu izquierda. Pertenece al Tren del Duero -la joya de los ferrocarriles europeos- del que, a lo mejor, has oído hablar y el mismo que se adentra en Portugal a través del Puente Internacional –justo pasarás debajo de él- y al lado de donde vas a tomar el barco para navegar el Douro. Ya verás qué bonito es eso, majo –valga esta expresión tan charra-, te va a encantar y ojalá te intereses por él para ver si se encienden las bombillas de tu inteligencia y decides reabrirlo. Ah, ¡por cierto!, no creo que ninguno de tus muchachos/‘chalanes’ de confianza te indique que muy cerca se construye la única mina de uranio de Europa y destrozará amplios parajes tan maravillosos o más que esos que admiran tus ojos gallegos. Pero fíjate, esa salvajada de mina que te ocultan tus gentes -¡a saber!- lo mismo estos días en la cumbre ibérica tu colega luso te la recuerde y hasta seguro te leerá la cartilla –otra expresión utilizada en Salamanca para reñir-, porque ese bello tesoro llamado Portugal se niega a ser el desagüe de las aguas envenenadas de España que maten su viñedo y contaminen su aire, ¡faltaría más! ¿Entiendes, Mariano? Pues eso, que tus muchachos/’chalanes’ no te molestan y callan al traer a esta zona lo que nadie quiere, la mina envenenada de la muerte.

Esa corte mirará para otro lado. Ya saben que quien proteste no ‘sale en la foto’. Irán con sus corbatas ‘gavioteras’, para aclamarte y una vez que zarpe el barco por aguas del Douro imitarán al televisivo Marco cuando decía en el muelle de un puerto italiano “no te vayas mamá” –porque eres una madraza para ellos- y alzarán la mano derecha -eso primordial- en el momento de iniciar la navegación al interior de Portugal y en la otra aguardarán el pañuelo para secarse las lagrimas, porque las despedidas siempre son muy tristes. A partir de ese instante aquí volveremos a la rutina del abandono, aunque no te preocupes si alguien hubiera osado con preguntarte por  reivindicaciones, que no dejan de ser amargados al uso -como dicen tus muchachos/’chalanes’- bien puedes dormir muy muy tranquilo, que estas gentes te seguirán votando para continuar siendo Castilla y León el granero del PP. ¡Aunque la tengas a pan y agua!

Por eso vuelve más. Gracias a tus visitas se  espabila para dejar coqueto ese rincón de Salamanca que casi no sale en los mapas –al igual que Macondo, de García Máquez-. Y eso que son algunos de los parajes más paradisiacos de la vieja Iberia. Pero bien sabes tú que donde no se molesta hay que dejarlos vivir. ¡Ah! y no se te olvide preguntarle a Javier Iglesias, el presidente de la Diputación salmantina, que estará allí haciéndote las obligadas reverencias, por la gestión de ese muelle fluvial que pisan tus pies. Aunque él echará balones fuera, que para eso tiene tanto arte como Sergio Ramos evacuando el peligro del área.

COLETILLA FINAL: Lo dicho, Nano –perdón con la confianza, pero tanto verte en la tele uno ya se toma estas licencias-, ven más, que al menos con tus visitas luciremos más bonitos que un San Luis

Carlos Zúñiga, un rey destronado

A Carlos Zúñiga, un castellano viejo que sigue respirando los aires toreros de su juventud, lo han destronado de su sociedad para mandarlo a la amargura del ‘destierro’ . Cuando después de ir y volver por tantos caminos en su labor de empresario taurino, de abrir nuevas puertas, recuperar plazas y mantener intacta una vocación que le llevó a apoderar a numerosos diestros y ganarse laureles, junto al respeto general, ahora lo han apeado de su trono. Le han quitado su poder en lo que es una bomba que ha estallado en las entrañas del toreo en el ecuador de San Isidro.

No debe ser fácil su situación después de toda una vida de trabajo. De madrugones para hacer cientos de kilómetros y alcanzar un acuerdo para la gestión de una nueva plaza. O estar al tanto del matador que apodera, que han sido un montón desde los tiempos de Pascual Mezquita y El Regio hasta el reciente Clemente, sin olvidar a Roberto Domínguez, José Luis Galloso, el malogrado Celso Ortega, Juan Diego… y al añadido de allá donde estuvo ser capaz de sembrar la semilla de la amistad.

Carlos Zúñiga es, junto a José Antonio Chopera, el último taurino de la vieja escuela de hombres del toro curtidos en las enseñanzas de la vida. Superviviente de la época añeja cuando los taurinos eran gente que sabía del toreo y conocía todas las teclas de la Fiesta, desde su historia a la realidad, porque antes de nada eran aficionados en un mundo tan distinto a la época actual, donde ahora la mayoría son meros comisionistas.

No soy quien para entrar en esta guerra e incluso hay que aferrarse al antiguo dicho de ‘entre padres y hermanos no metas la mano’, pero el corazón te invita a escribir cuando ves derrotado al viejo Carlos Zúñiga, un personaje que se merece el respeto y consideración que se supo ganar. La de un luchador que ha recorrido los caminos del toro, desde los polvorientos de destino incierto, hasta las modernas autopistas, sabiendo en todos dejar su señorío. Porque sabe estar en la tasca del pueblo más perdido hablando con viejos aficionados de boina y ‘faria’ que entre los más granado sobre las alfombras de lujosos hoteles. Fruto de eso es que supo dar toros en decenas de pueblos de Castilla, hasta asomarse a Galicia cuando ya esa tierra dejó de apostar por la Fiesta; sin olvidar cómo recuperó Gijón,  la joya de su corona, cuando la Feria de Begoña estaba sentenciada a morir para hacer posible el milagro de su actual esplendor con esas corridas en el Bibio convertidas en un acontecimiento del mes de agosto. O llegar hasta los confines de Andalucía o en el secarral de La Mancha con la impronta de su vocación taurina sin dejar a nadie indiferente. Por esa razón las viejas figuras lo respetan y la torería actual también, sabedora ella que este vallisoletano de enorme corpachón, nobleza natural e imperecedera simpatía es último empresario de esa vieja escuela que ha sido una universidad del toreo.

Y es que Carlos Zúñiga te podrá caer mejor o peor, podrá hacer algo que en un momento no guste, pero a nadie deja indiferente. Escribo con el conocimiento que dan tres décadas de amistad, tiempo donde hubo de todo. Desde enfados –recuerdo una corrida de Molero en Vitigudino o más recientemente por la presidencia de Zamora-, sin embargo al final afloraron las aguas limpias de la concordia que dan paso al afecto. Y también a la consideración y respeto. Porque si alguien quiere aprender y disfrutar con pasión de la Fiesta no tiene más que sentarse un rato a escuchar a este vallisoletano que sigue respirando los aires toreros de la época, ya lejana, que fue novillero de postín y al que ahora cuando ya merece paz para disfrutar de su bien ganado prestigio pretenden destronar para condenarlo a la tristeza del destierro. Y Carlos, con tanta lucha a sus espaldas, jamás merece estas inmerso en tanta pena.

El nuevo escándalo en Madrid

Sabíamos los antecedentes de Simón Casas en sus plazas, también su charlatanería que tantas veces quedó vacía para convertirlo en un vendehúmos. No hay más que mirar atrás para comprobar cuántas promesas han quedado incumplidas en sus gestiones. También su afán por el toro abecerrado y manipulado de pitones que se lidia en algunos de los cosos que regenta, ejemplo de Nîmes, sin pasar por alto la los toreros que han dejado en la cuneta tras apoderarlos.

De igual manera en sus gestiones se pone a favor de las exigencias de las figuras a la hora de restar casta y movilidad al toro para perder la emoción que es el motor de la Fiesta. Por esa razón al llegar a Madrid un montón de dudas han asolado a todo a quien conoce su ‘modus operandis’ y el temor ante el futuro de la Fiesta es una realidad de la que no podemos escapar por más que se cante los ‘no hay billetes’ en las ocasiones que se cubre el aforo de Las Ventas. Porque si Madrid deja de ser el palo mayor –y para eso la seriedad e integridad es lo primero- del gran barco de la Tauromaquia esto es el principio de un fin que no llega por culpa de los antitaurinos. Llega por culpa de los propios taurinos, sobre todo el llamado ‘sistema’ que ha cerrado tantas plazas – las de Cataluña con Barcelona a la cabeza, casi la de Palma, La Coruña, Oviedo y tiene condenadas a morir a otras cuentas en un breve periodo de tiempo-.

La primera semana de San Isidro se ha cubierto con menos público que otros años y también con disparidad en el toro lidiado donde apenas han embestido unos cuantos, bastante menos de lo que cantaba Simón Casas. Ese Simón Casas que en vísperas de San Isidro afirmaba: “Esta feria aseguro que habrá 14 o 15 puertas grandes y un montón de toros embistiendo”. Eso sí, el segundo lidiado por El Fandi en la corrida del miércoles se fue con las dos orejas al desolladero mientras la perplejidad estaba presenta entre mucha gente enfrascada en que el presidente no le concedió una al granadino. De lo vivido la mayor gloria la trajo Talavante en su interpretación al natural con varios momentos que fueron carteles de toros, pero a la faena le faltó el final para acabar en el triunfo rotundo que lo condujese a la puerta grande

Más allá de los mejor y lo peor, limitado a estos breves chispazos, hay un hecho que apenas se ha reparado. Y es que en lo que va de San Isidro la mayoría de los toros lidiados han salido a las arenas con los pitones manipulados. Es decir ninguno en su estado natural, porque se le ha hecho lo que en la jerga se la denomina la ‘bola’. Es decir redondear la punta del pitón para evitar peligro y por tanto restar a la fiesta autenticidad. Y también la integridad que nunca debió perder este espectáculo/arte donde el toro debe lidiarse como lo parió su madre. Sin embargo quienes conocemos el toro hemos visto cómo muchos de los lidiados han sido manipulados y nadie ha dicho nada. Ni tampoco la prensa lo ha denunciado en este enorme puñetazo a la dignidad y prestigio de la plaza de Madrid.

Y es que conociendo la tela se distingue el traje, porque el problema es que cuando los taurinos del ‘sistema’ se ponen a golfear no reparan y tampoco tienen freno. Y lo digo porque empiezan por la ‘bola’ de ahora, pero como nadie diga nada pronto vendrá a Las Ventas el afeitado puro y duro en masa. Y esto ocurre en Madrid, en San Isidro de 2017 en una página donde la Fiesta pierde esa grandeza que llega por esa autenticidad que convirtió a Las Ventas en el faro que alumbro la grandeza de la Fiesta. El mismo que ahora Simón Casas trata de apagar por el fraude de la manipulación de pitones.

Un borrón negro en Santander

Santander siempre fue una plaza abierta a las oportunidades y justa con quien se ganó volver a torear sobre sus oscuras arenas. La cálida feria cántabra es el perfecto equilibrio antes de iniciar la locura taurina de agosto que convierte al país en un inmenso ruedo. Allí, en su reluciente plaza de Cuatro Caminos y bajo su apasionada afición la Fiesta ha vivido días gloriosos desde que, a mediados de la pasada de los 80, aquel alcalde llamado Juan Hormaechea echó el resto para recuperar y fomentar su feria taurina, entonces decaída y además recuperó la plaza, sentenciada para construir pisos sobre su solar.

Aquel Hormaechea, con la confianza del empresario Paco Gil en la gerencia, supo que tras la caída de San Sebastián, que perdió su Semana Grande al derribar el Chofre, el turismo de playa y toros tendría en Santander el mejor de los lugares. Y apostó para ello hasta lograr que la Feria de Santiago fuera el gran lujo del mes de julio. Con todas las figuras rivalizando con los toreros que de verdad se ganaban el puesto.

Por eso esta mañana al leer los carteles de la nueva feria y comprobar con la ilusión la alternativa de Alejandro Marcos, el torero paisano que de matador va a lucir mucho más con su interpretación clásica, nos encontramos la cruz negra de la injusta ausencia del madrileño Gonzalo Caballero. Injusta porque el año pasado Gonzalo emocionó a esa plaza y todo Santander, esa noche, no hablaba más que de este pequeño gran torero que acababa de conquistar a la tierruca. Y ese día en todas las tertulias le dijeron “te has ganado un sitio para muchos años en esta feria”. Todo porque aquella tarde de julio, su contundente actuación le valió los más gloriosos titulares gracias a esa fusión de valor y torería que convierte a Gonzalo Caballero en un diestro de distinción. De esa distinción con la que ganó Santander y ahora han olvidado unos ‘matailusiones’ excluyéndolo del ciclo ferial en una de las mayores injusticias vividas en los últimos tiempos. La que priva a Santander y a su afición de ver al torero que los emocionó el pasado año.

Ojalá el 29 en Madrid, con un nuevo triunfo venteño, haga que se tiren los pelos quienes juegan a empresarios en Santander. Esos fardantes que carecen de sentimiento y juegan con la ilusión de la gente. Y también con la vida. Porque Caballero se la jugó con su valor y torería para ganarse un sitio en los carteles. Y eso son palabras mayores que quizás nunca comprendan estos ‘matailusiones’ que son más dañinos que Podemos y todos los antis juntos.

La seriedad perdida de Madrid

Aquí no es la frase de ¡Hagan juego, señores! habitual en casinos y salones de apuestas. Porque la Fiesta no es un juego y si un arte enraizado en una seriedad que debemos defender en los tiempos que bajan tan revueltas las aguas de la Tauromaquia. En esta época no nos vale otra cosa más que ¡Seriedad!, algo que jamás debe perderse por más que los mercaderes del toreo busquen quitar la raza y emoción al toro para que las llamadas figuras no pasen agobios y puedan sumar fechas sin cesar en ese negocio. En el que han convertido a tan bella Fiesta para enriquecerse unos pocos a cuenta de la ilusión de los aficionados.

Hoy esos mercaderes ya casi tienen ‘conquistada’ la plaza de Las Ventas, la que velaba por la pureza y grandeza del espectáculo está ‘semidominada’ para implantar la Fiesta del todo vale, con muchas orejas, salidas en hombros y olvidarse de la emoción, que es el motor de la Tauromaquia. Fruto de ello es ver cómo Madrid comienza a tragar con algo impensable hasta hace poco tiempo. Ejemplo de lo afirmado es que desde hace ya unos años nadie critica la pérdida de la muleta a la hora del embroque de la suerte suprema. Se critica –y con razón- al Juli por el horroroso ‘julipié’ y sin embargo nadie echa cuentas a cómo se ha impuesto la pérdida de la muleta en algo que aleja de la pureza y de esa verdad en el toreo que lo diferencia de cualquier otra arte. Antes, en Madrid, perder la muleta pesaba tanto que debía haber ocurrido algo notable para, nada más rodar el toro, los aficionados aireasen los pañuelos solicitando trofeos. Como ocurrió ayer con El Fandi, quien independientemente de cómo estuvo a la hora de matar perdió la muleta y además la espada quedó baja.

                          En Madrid jamás se pasaba por alto perder la muleta en el embroque.

Da pena que la nueva afición no repare en esas cosas, ni valoren otras bien hechas que en ocasiones pasan inadvertidas para el gran público. Además a todo ello contribuye una prensa en su mayoría tan preocupada por agradar al llamado ‘sistema’ y a las figuras que de explicar con sinceridad al aficionado lo ocurrido en la tarde de toros. Y parte de culpa la tiene quien con su fina dialéctica ha arreado estos días al Tendido-7 y antepone la defensa del poderoso en vez de decir la realidad, de ocultar fraude y no denunciar el toreo ventajista y tramposo. Me refiero a Fernando Fernández Román, buen comunicador eso sí, con muchos conocimientos taurinos y muy sabedor de la historia algo que jamás discutiré, pero más pendiente de cantar a los mandamases que de enseñar. Y eso que él pudo ser el gran educador durante los muchos años que permaneció al cargo de la televisión pública y la plataforma ‘Vía Digital’. Por eso duele su insistencia por censurar el ‘7’, un tendido que, gustará a no, pero muy necesario para velar por la integridad y grandeza de Las Ventas, además de lograr que esa plaza no sea un Benidorm cualquiera, algo pretendido por las elites del toreo.

En vistas del afán orejil, Madrid también ha perdido el valor de la vuelta al ruedo. Y eso que tantas veces dijo Antoñete que una vuelta en Las Ventas te daba vida, porque te sumaba contratar una veintena de corridas que eran oxígeno para los humildes.

                                     En cualquier plaza es habitual ver matar así de mal.

MI COLETILLA: No he escrito sobre la problemática surgida por el uso del nombre de Miguel Hernández en los carteles alicantinos de Hogueras. No es más que otro disparate y ningunear al genial poeta que siempre presumió y defendió su afición a los toros. Mejor prueba de su vocación es que en los primeros tomos del Cossío, el III concretamente, existen preciosas biografías escritas por Miguel Hernández referentes a toreros del XIX y principio del XX. De nuevo se demuestra que en este país no cabe un tonto más y aquí busca la notoriedad quien dice y promociona la última barbaridad.

Pongamos que hablo de Madrid

Avanza San Isidro y, hasta ahora, la empresa Plaza-1 con Simón Casas no ha descubierto ningún Mediterráneo. Mucha palabrería, demasiado humo y bastante discurso barato para no aportar nada nuevo. Es más, transcurrida casi una semana de festejos, jamás la feria había mostrado niveles tan bajos. Las excepciones son los chispazos artísticos de un castellano, de Morenito de Aranda, quien con su enorme clase debería estar acartelado en las ferias de no estar esta Fiesta en las manos que está. De ese ‘sistema’ –Matilla, Casas, las llamadas figuras…- que hacen más daño que Podemos y los antis juntos. También hay que destacar el valor y  las ganas de Jiménez Fortes, a quien se desea ver con otros toros para calibrar su verdadera dimensión.

Junto al vacío y falta de definición de la actual feria, Madrid vive un tremendo desorden y se echa en falta una identidad, porque esa plaza debe aferrarse a su histórico punto de exigencia y ya únicamente mantiene ese rigor el Tendido-7, que ojalá nunca se pierda. Aunque es cierto que ahora son unas Hermanas de la Caridad comparado a aquel ‘7’ que existió en Madrid hasta hace 20 años y jamás pasó por alto ventajas de las figuras y las imposiciones del taurineo.

En medio del desconcierto el peor parado del ciclo ha sido Curro Díaz. Los mismos que hasta el lunes lo idolatraban al crepúsculo de esa jornada cargaban las tintas contra el artista de Linares da la manera más injusta. Desconocen que los toreros de ese corte están reñidos con la regularidad y todos han tenido días menos afortunados y por ese motivo no se acaba el mundo, es más sirve para aprender. ¿Hemos olvidado que Ordóñez, Camino, Antoñete, Romero… tuvieron tardes negras? ¿O posteriormente Manzanares, Robles, Curro Vázquez…? Es más quienes lo zaherieron seguro serán los primeros en volver a subirse al tren del éxito cuando cuaje de nuevo otro toro con su empaque y gusto, algo que ojalá sea mañana. Pero antes que nada hay que saber el tipo de torero que se juzga y Curro Díaz es de letras, nunca de números. Y las letras son esencia, empaque, pellizco y aroma.

Otro torero que tiene por delante una nueva ocasión por delante para resarcirse con Madrid y con él mismo es el salmantino Juan del Álamo. Será el ocho de junio con la corrida de Alcurrucén, que siempre es un punto de garantía. Del Álamo ha roto la impresionante racha de cortar tantas orejas en Las Ventas y en varias ocasiones tuvo en sus manos el umbral de la puerta de Madrid. Aquella frescura y ganas de comerse el mundo para  acabar de conquistar la cátedra madrileña.

 Del Álamo lleva seis años de matador de toros y gracias a esos éxitos toreó en todas las ferias, lo que en cualquier torero hubiera supuesto una enorme rentabilidad. Sin embargo me cuentan que el diestro charro no ha logrado en propiedad más que la vivienda de su residencia y poco más cuando lo lógico es que, ahora mismo, debería ser dueño de varios inmuebles y eso que en esta época ya no ganan los toreros de su entidad ni la cuarta parte que antes. Pero Del Álamo ha estado cinco temporadas en las ferias y en muchas de ellas pagan muy bien, caso de Pamplona, Bilbao, Santander… sin olvidar que a Madrid iría bien arreglado gracias al aval de tantas orejas. Desconozco los motivos, pero es un secreto a voces que ha sido mal administrado antes de llegar a las buenas manos de Rui Bento, quien velará por su carrera por conducirlo a la elite sabedor que tendrá que nadar contracorriente al perder la frescura inicial y competir con muchos toreros jóvenes rifándose las oportunidades.

Por lo demás a esperar y ojalá clareen los horizontes, pero de momento otra vez más ha quedado claro que Simón Casas es un charlatán. Y el tuerto que reina en este país de ciegos con su palabrería vacía.

Las fotos son de Muriel Feiner

La revolución de Marco Pérez

No se habla de otra en el planeta de los toros –así bautizó el genial Cañabete a este mundillo- que del alboroto organizado en Ávila por el pequeño Marco Pérez. Por el nuevo niño prodigio que enamoró con su naturalidad y desparpajo. Con el toreo tan asimilado que fue capaz de provocar tal éxtasis a los tendidos hasta acabar bajo los gritos de ‘torero, torero! para tributar tanto como se había ganado Marco. Ese Marco que está en boca de todos y con su nombre sin parar en las redes sociales donde hasta lo han convertido en la ¡máxima esperanza del futuro a sus 9 años!

No es fácil llevar las riendas de quien está empezando a vivir, es solamente un niño y, sin ser él consciente de ello, en su inocencia infantil ya carga sobre sus espaldas con tal alta responsabilidad. Marco, al menos ahora, no es un niño normal que va al cole y tiene sus aficiones, no. Él sale en la televisión, las figuras del toreo lo idolatran, la gente se saca ‘selfies’ a su lado al reconocerlo por la calle y ello lo ha conducido a ser un fenómeno social. Por esas razones se antoja complicado llevar con tacto las riendas de su carrera. Además de triunfar, algo que deseamos, se sumarán un montón de advenedizos e interesados al carro de los elogios. Sin embargo, ¿qué ocurriría si es al revés y como ha ocurrido con tantos otros queda en el camino? En eso también hay que pensar para alguien de tan corta edad.

De momento con Marco hay muchas cuestiones en su incipiente carrera. Por un lado la gente está deseando verlo y de hacer caso sus mentores a tantas peticiones no tardarán en quemar su proyección al perder la frescura de la novedad. Y eso si, cuando salga otra vez a la plaza hacer como ocurrió con otros niños prodigio –caso del Juli, Ponce o antes Juan Pedro Galán o incluso Emilio Muñoz- deben rentabilizar quien es capaz de emocionar a miles de personas. Ahora es la perla de la cantera y un diamante en bruto al alza, motivo para medir los pasos con mesura, sabiendo que es un niño y pueda crecer con naturalidad para si un día no funciona en el toreo –al igual que han ocurrido tantas veces- debe tener otros caminos en la vida y no convertirse nunca en un juguete roto.

En ese punto para que lo asesoren tiene al mejor maestro en su padre. En aquel Vicente Pérez, de Ciudad Rodrigo, quien en sus inicios de novillero -allá por el final de los ochenta- en una novillada de promoción celebrada en Las Ventas la espada privó de un gran triunfo, pero no de infinidad de elogios y titulares. Aquel día, Vicente se convirtió en una ilusión y durante meses disfrutó del estatus de novillero de campanillas con nuevos amigos que llegaron su lado; los mismos que volaron al evaporarse los ecos del triunfo en una lección moral que ya nunca se olvida.

Tras aguarse aquellos primeros éxitos conocí y traté mucho a Vicente Pérez a raíz de recibir ayuda de Pedro García Bernardos –tío y primer inspirador de Alejandro Marcos- y frecuentar La Fuente de San Esteban, pueblo donde su saber estar y bonhomía le hizo contar con numerosos amigos. Después, ante la falta de oportunidades y la saturación de ‘ponedores’ de la época, Vicente se hizo banderillero y al encarrilar su carrera un grave percance lo obligó a plegar para siempre el capote de brega. Fue en el festival homenaje a Julio Robles celebrado en la primavera de 1992 en Salamanca al lidiar el último de la tarde, un Paco Galache que correspondía a José Ignacio Sánchez y recibir un tremendo porrazo contra el burladero del ‘1’ que dañó gravemente una de sus rodillas. Aquel percance lo obligó a tomar nuevos horizontes, montar un negocio y, lo más importante, formar una familia. Desde entonces apenas volvió a las plazas, aunque si siguió atento de lo que ocurría en el toreo y siempre estuvo cerca de José Ramón Martín, el matador mirobrigense y profesor de la Escuela de Tauromaquia de Salamanca, de quien es íntimo amigo.

Desde entonces, aunque hayan transcurrido tantos años, Vicente es consciente de cómo es el mundo del toro y de tantos intereses como hay por medio. Por eso en él tendrá la mejor lección este pequeño Marco. Por eso, ojalá que llegue a ser esa figura que quiso ser su progenitor para saborear tanto esfuerzo, dolor e ingratitud como llevó él en su lucha. Pero que lo hagan todo con mesura y sin volverse nadie loco con la golosina de este niño que a años 9 años ha enamorado a toda la afición con su naturalidad y desparpajo.

Vicente Pérez, el padre de Marco Pérez, en sus años en activo