Paco María, en la senda de los grandes

Salamanca, tierra de grandes picadores, no deja de parir profesionales de lujo. Junto a los históricos nombres que llevaron a esa tierra a lo más alto, hoy continúan sumando esa leyenda otro conjunto de chavales para dejar la historia de los picadores charros en lo más alto. Al tan aplaudido Tito Sandoval, protagonista de infinidad de momentos para el recuerdo, se suman los Ángel Rivas (hijo), los hermanos Manuel José y Óscar Bernal, Alberto Sandoval (sobrino de Tito) y también el dinástico Paquito María, el hijo de Paco María Cenizo, otro hombre grande entre los toreros a caballo. Paquito María, que desde hace dos años disfruta de la grandeza de ir con José María Manzanares en el grupo especial, de una primera figura, que es el sueño de todos los profesionales, lleva su nombre al camino de ser una referencia. A gozar la máxima consideración y respeto.

Ahora acaba de disfrutar de una página gloriosa en la corrida del Domingo de Resurrección en Sevilla. Esa tarde, el joven Paquito María, protagonizó un espectacular tercio de varias que puso en pie a La Maestranza y entre los más mayores revivió las leyendas de Martín Toro, del viejo Barroso, del gran Juan Mari García, del antiguo Atienza, de Epifanio ‘El Mozo’, de Ambrosio Martín, de Sanlúcar, de Salitas… o de tantos otros que llevaron tanta grandeza al arte de picar y sobre el amarillo albero de La Real Maestranza escribieron sus mejores páginas.

Hoy nos queda el sensacional tercio de varias de este muchacho de San Muñoz enrolado en la cuadrilla de Manzanares, del hijo de Paco María Cenizo, del que ya esbozamos que fue otro excelente picador y nieto de otra leyenda de los caballistas del Campo Charo, como fue el señor Paco ‘el de Rodasviejas’, toda la vida de vaquero y hombre de confianza en casa de don Ernesto Castaño.

Brindo por Paquito María por seguir haciendo grande el arte de picar y continuar con la tradición de esta familia que ha dado excelentes varilargueros. Gente de campo, noble y aireando la bandera de la sencillez a los vientos de la vida y donde el último bastión escribió una página de oro nada menos que en Sevilla. ¡Y el Domingo de Resurrección!

 

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

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