Archivo por meses: octubre 2018

¡Aquel presidente de Barcelona!

El currículum de Juan José Rodríguez Martín ha quedado marcado por los gloriosos años que fue presidente de la Monumental del Barcelona. Entonces protagonizó una página memorable gracias a su criterio y buen hacer para que la Fiesta fuera un ejemplo de pasión e integridad. Eran tiempos aún que la capital catalana vivía los toros con pasión a pesar que los políticos ya preparaban la soga para ahorcar la Fiesta en esa Comunidad. Entonces Juan José Rodríguez, ‘Juanjo’, que compartió palco con el comisario Antonio Carrafa desde su relevante puesto de autoridad velo por el buen orden para que el espectáculo estuviera marcado por la verdad. Y sin temblar el pulso ante las exigencias de las figuras, algo que demostró al ser capaz de suspender una corrida con el cartel de ‘no hay billetes’ y tres máximas figuras de esa época. Pero había algo sucio en la manipulación de los toros y a Juanjo no le tembló la mano. ¡Casi igual que la mayoría de los presidentes!

Junto a la brisa del Mediterráneo, el nombre del policía Juan José Rodríguez ‘Juanjo’, se hizo con un sello de identidad entre los aficionados y, gracias a él, la Monumental mantuvo su máximo prestigio. Porque al frente estaba un hombre que amaba la verdad del toreo y la Tauromaquia con toda su dimensión. Así hasta que un día la morriña llamó a su puerta y regresó a Salamanca, previo paso por la jefatura de la comisaria de Plasencia. En Salamanca desembarcó feliz con su gran historial atesorado en el cuerpo policial y el prestigio al frente de la plaza catalana. Lo hizo con la felicidad y responsabilidad para ocupar cargos importantes en la comisaria charra, pero sin embargo pronto fue víctima de la envidia después de que el equipo presidencial de la capital del Tormes viera en él un ‘peligro’. Eran los tiempos de Alberto Gallego y sus acólitos, quienes trataron de ningunear a quien había dado tanto ejemplo. 

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Ellos, que fueron tan fáciles con las figuras y estuvieron al servicio de la respectiva empresa (¡había un presidente que devolvía toros en el momento que uno de los empresario se arrascaba la cabeza!), les quitó el sueño este inspector jefe natural del pequeño pueblo de Bocacara que colgaba tantos laureles en la lucha contra ETA, contra el narcotráfico y el crimen organizado, además del respeto que se ganó en su cargo de presidente de la Monumental, algo que nunca iban a poder quitarle Gallego y sus muchachos. Por eso fue un grano que les salió en su camino, sin embargo Juanjo ante ese panorama tan sucio pasó y evitó que su nombre se mezclase con esa chusma.

Y esta tierra lo perdió. Porque él era la persona ideal para darle a La Glorieta de Salamanca la seriedad que siempre le faltó, pero las sucias envidias de la mediocridad se encargaron de zancadillear sus pasos, algo que Juanjo llevó con señorío, aunque nunca pudo imaginar que en su tierra hubiera tanto caciqueo al servicio de la empresa. Hoy mientras disfruta de la segunda actividad queda su recuerdo de excepcional presidente y de un hombre que siempre miró para que la Fiesta jamás perdiera su grandeza. Por esa razón al llegar febrero y asomar el Carnaval siempre es un honor ver que deja a un lado su ocio para subir al palco y presidir los festejos taurinos de Ciudad Rodrigo, en la que escribe nuevos pasos de su andadura como un presidente que hizo grande a la Fiesta.

 

 

Juan Carlos Martín Aparicio, un charro lígrimo (DEP)

Se nos fue Juan Carlos Martín Aparicio y quedamos huérfanos de un personaje singular y único. Charro lígrimo y superviviente de una raza de hombres que fue un espejo de esta tierra, de la que supo plasmar su grandeza como casi nadie lo hizo, además de escribir con lujo y deleite ese castellano que hablaban nuestras gentes. Dueño de una inmensa cultura, junto a vivacidad, tenía una conversación amena y fluida, siempre con su querido Santiago Martín ‘El Viti’ en el pedestal de admiración. El Viti fue su torero, al que más siguió y al que jamás se cansaba de halagar; después había otros –fue muy de Luis Miguel y en la última época de José Tomás-, pero el maestro de Vitigudino era la catedral de su devoción; el resto, capillas.

En Salamanca, más dados a echar zancadillas que a ayudar, a entorpecer que a facilitar, jamás acabaron de darle el sitio que se merecía el genial Juan Carlos, de Carreros. El singular ‘Jujujuancarcarlos’. Un hombre que guardaba en los almacenes de su memoria el inmenso legado del Campo Bravo. Un escritor costumbrista, de fina pluma, con arte en la palabra –adornada con una simpática tartamudez- y un singular gracejo que lo convirtió en un maestro. Y le permitió disfrutar de tal condición entre la gente que se acercó a su lado para impregnarse de su sabiduría.

Se nos ha ido quien fue una leyenda entre los escritores taurinos, de pluma y papel. Un hombre apasionado del campo, ganadero que mantuvo el legado de sus antepasados en ese museo que convirtió su casa de la finca Fuenterroble, al lado de Sancti Spíritus, donde se volvió a ilusionar con la cría de bravo. Y en su tiempo libre escribía de mayorales y toros, de fincas y ganaderías, de vaqueros y pigorros, de mondongo y bueyes, de potros o parideras…

Hoy quedamos huérfanos de él. De alguien que ya admiraba desde mucho antes de ser su amigo. Casi desde que tengo uso razón leía sus reportajes camperos en Aplausos. Sus crónicas del campo de Salamanca, del madrileño, del extremeño –cuando en Extremadura pastaban aún muy pocas ganaderías bravas-, o del portugués, que tanta magia y grandeza atesora. Mas allá de los toros recuerdo sus reportajes en un diario local sobre pueblos y comarcas, algo que merecía volver a ser reeditado. También un magnífico libro editado por la Diputación de Salamanca titulado ‘Gentes y Costumbres’ que debería leer quien quiere conocer la idiosincrasia de lo charro, al ser una obra fundamental para mostrar el legado que atesora la Salamanca agrícola y ganadera.

Qué pena da que nunca le dieron el sitio que merecía quien fue el mayor conocedor del Campo Charro por zancadillas de mediocres, el que dejase tantas lecciones sin enseñar por zancadillas que le echaron, cuando nadie mejor que él sabía todos los intríngulis de un pasado glorioso. Y además lo escribía con ese deleite y gracia que únicamente atesoran los grandes escritores. Los que dejan impronta de su tesoro para el mañana.

Adiós, querido amigo Juan Carlos, ¡maestro! Que la tierra te sea leve.

Emilio de Justo, VIII trofeo ‘Excelencia del Toreo’

El distinguido trofeo ‘Excelencia del Toreo-2018’ -patrocinado por ‘Glorieta Digital y Café Torero’ ya tiene ganador en la edición 2019. Después de largas deliberaciones, el jurado decidir concederlo de manera unánime al cacereño Emilio de Justo, gran revelación de la temporada 2018.

De Justo por sus valores de pureza, entrega, torería, perfecta suerte de matar… además de enfrentarse al toro serio y de verdad, le ha valido finalizar la temporada en el elogio de toda la profesión y dejar si nombre para 2019 en un posición de privilegio, con su nombre en todas las ferias. Gracias a ello sube al pedestal de los grandes toreros que se han alzado triunfadores del premio, como son Juan Mora, Javier Castaño, El Fundi, Curro Díaz, López Simón, Diego Urdiales y Antonio Ferrera, además de Carlos Abella, por su gran aportación al mundo taurino.

El acto, que se celebra el 18 de enero en el Café Torero, se premiará también a Víctor Soria, de La 8 de RYCYL por ser alma del certamen ‘Destino La Glorieta’, el ilusionante proyecto que llenó de luz y torería las noches de los jueves con un certamen que recibió elogios desde todos los rincones del toreo. Porque ‘Destino La Glorieta’ ha sido la semilla que ha prendido la afición en tantos jóvenes.

Enhorabuena a los premiados, quienes será los protagonistas de la gran gala taurina que albergará el Café Torero en la noche del 18 de enero.

 

 

Dignidad para Amadeo dos Anjos

Amadeo dos Anjos fue un gran torero que dejó un rico legado artístico. Ha sido el más exquisito muletero que llegó del vecino Portugal y un hombre entrañable que sembró la semilla de la amistad. Falleció hace unos meses, concretamente el pasado tres de mayo cuando en Madrid sonaban los tambores que anunciaban la Feria de San Isidro. Se fue en silencio, cerca de su casa marinera de Plaia Grande, al lado de Casçais, donde se refugió hace años huyendo del ruido. Allí recibía a sus amigos para hablar de toros y, de vez en cuando, su íntimo Paco Camino iba a disfrutar de unos días al lado de Amadeo frente a la brisa atlántica. También lo frecuentaba Flores Blázquez, Adolfo Lafuente y hasta su muerte Paco Pallarés, junto a otros muchos, bastantes de La Rioja, tierra donde vendimió tanta admiración y cariño.

Amadeo dos Anjos llegó a Salamanca en sus años de novillero en la época que los grandes toreros de Portugal se instalaban a la vera del Tormes. Antes que él lo hizo el gran Manolo dos Santos y casi en esa etapa Paco Mendes; más tarde llegó Amadeo y después lo hizo de su mano José Falcón –que también fue otro charro más- y bastante tiempo después Rui Bento, el último de Salatugal. Una vez retirado, Amadeo nunca perdió contacto con Salamanca y durante la feria de septiembre se instalaba en Campo Cerrado, en la casa de su gran amigo Atanasio Fernández y desde allí iba a las corridas o a ver sus muchos amigos ganaderos; o a Santiago Martín ‘El Viti’, al Niño de la Capea o a Julio Robles. Aún recuerdo el día del entierro de Robles las lágrimas de Amadeo a la puerta del cementerio del Ahigal de los Aceiteros. Elegantemente vestido, con un sombrero tirolés lloraba sin consuelo por el amigo muerto. Por su querido Julio, con quien tanto convivió y a quien siempre acompañaba a los tentaderos en las caas de Murteira Grave, de Cunhal Patricia, de Vinhas… y a quien también invitó varias veces a su casa marinera de Casçais.

Porque Amadeo era todo bondad, algo que también aprecié en la ocasión que le hice un reportaje en el escenario de su querida Lisboa, o alguna otra tarde que acudí a las touradas de Campo Pequeno y previamente me citaba con él. Era un hombre de rica conversación, excelente taurino y que se desvivía con el amigo. De vez en cuando lo llamaba por teléfono, la última vez por Navidad, porque era un hombre que se entregaba, hasta que a primeros de mayo nos sorprendió la noticia  de su muerte y aquel día, con el inesperado dolor por el amigo muerto, escribí un obituario (https://www.glorietadigital.es/2018/05/04/el-portugues-que-toreaba-con-los-angeles/). Era el recuerdo a una persona tan querida, tan torero, tan amante de esa España que tanto lo aplaudió durante sus años en activo.

Sin embargo una nueva tristeza se sumó más tarde a su muerte al ser conocedor que careció de la despedida merecida y prácticamente tras su muerte fue abandonado (ignoro los motivos por los cuáles sus hijos no quisieron que tuviera exequias). Más grave fue el conocer más tarde que fue enterrado en el camposanto de Colares –cerca de Sintra- un lugar donde yacen quien no tiene nadie que lo quiera –ni perro que le ladre-. En un lugar donde nada indica que allí descansan los restos del gran torero, sin una cruz, ni una lápida. Nada de nada para quien un hombre que mereció una dignidad tras su muerte.

Lugar en el cementerio de Colares -cerca de Sintra- donde yacen los restos de Amadeo dos Anjos, el gran torero.

 

 

Tormentones en el toreo

El impactante reportaje de investigación firmado por Javier Negre en las páginas del diario El Mundo ha causado un tsunami taurino. Su publicación ha sido otro importante paso para acabar de una vez con la mafia de taurinos que están cargándose la Tauromaquia. Quienes apartan a quienes no le interesa y han convertido a los toreros en funcionarios de su organización. Y quien protesta queda apartado al más inmisericorde ostracismo. ¡Ya está bien de destruir la Fiesta desde su interior para lucrarse unos pocos! Por eso desde todos los ámbitos se debe saber qué y cómo funciona este negocio injusto que, mientras cae en el abandono, enriquece a las familias que lo dirigen y están capitaneados por la salmantina Casa Matilla, verdadero cáncer de la Fiesta.

Gracias a Javier Negre por un reportaje que ha permitido que tiemblen las estructuras del toro dada la difusión del medio y que ha puesto pantalla a algo que se debería frenar, pero casi nadie era capaz de saber cómo, bien por intereses, por comodidad o por cobardía. Y es que esta batalla que ahora llega a su final tuvo un inicio muy difícil y complicado.

Vaya por delante que jamás me gusta escribir de mí, siempre huí del ego y esas cosas tan habituales en el periodismo. Pero en este caso hacemos una excepción y aunque lo ha recordado Javier Negre en su fenomenal reportaje, lo cierto es que por 2010 cuando empecé a sufrir la saña de estas mafias tras destapar escándalos frente a una prensa, mayormente, dedicada a agradar a toreros, ganaderos y empresarios. Una prensa jaleadora de lo ‘divinos’ que eran todos y jamás defendió al aficionado. Entonces comencé a sacar trapos sucios en tiempos marcados por numerosas zancadillas. Únicamente recibí el respaldo de unas pocas peñas taurinas de diferentes puntos de España y Francia, que tenían al frente a aficionados conscientes de lo que ocurría. También de algún torero –pero bajo juramento de no decir jamás su nombre- me contó la manera de operar de estas mafias, al igual que varios ganaderos, a quienes también hubo que jurar que nunca se publicaría su nombre. La prensa en su totalidad me ignoró, con el añadido de que un montón de ellos iban con el cuento y el peloteo a Matilla, Casas, los Chopera… Muy poquitos estuvieron en su sitio -y a ellos siempre se lo agradeceré-, porque en general el ‘corporativismo’ de la prensa, en este caso, quedó en evidencia desde el momento que la inmensa mayoría se alegraron al conocer que el ‘sistema’ me puso varias querellas criminales. Y hasta se veían celebrando que iba a ser condenado a una fuerte multa, pero se confundieron porque las querellas no fueron admitidas a trámite. Desde entonces, por una gran parte de la prensa, he recibido ninguneos o zancadillas, aunque uno siempre sintió la libertad de hacer lo que quiso, de no depender de nadie, ni venderse por un pase, como hacen casi todos ellos.

Por cierto, de esos grandes grupos, del llamado ‘sistema’ tengo que dejar al margen a José Antonio Chopera y a su hijo Manuel, quienes siempre fueron unos señores.  En ellos jamás faltó su buen talento, señorío y educación, sin dejarse embaucar en esas mafias que utilizaron otras ‘armas’ para tratar de acabar con uno, tratarlo de apartar de su profesión. Y pudieron con casi todo, pero jamás con este portal de Glorieta Digital que ha sido donde dejó la firma con mi total libertad. Sin que nadie quiera meter el tijeretazo a mis artículos, o directamente los censure

Pero eso me alegra grandemente que  a quien han arruinado la Fiesta –enriqueciéndose ellos- cada vez estén más cercados. Y ahora gente como Javier Negre ha sido quien le dé la puntilla con una gran reportaje del que esta misma mañana se hizo eco Carlos Herrera en su programa matinal de Cope (https://www.cope.es/programas/herrera-en-cope/informe-negre/audios/informe-negre-con-javier-negre-22-10-2018-20181022_563883).

Y ojalá estos tormentones traigan el escobón para limpiar de verdad a esta Fiesta destruida por quienes más debían de haberla engrandecido y a cuyo frente esta esa Casa Matilla culpable de tantos males, pero sin olvidar a Simón Casas, los Chopera, la FIT, Ramón Valencia.

En 2013 escribí este libro. Aquí le puse ‘cara’ a los mafiosos del toreo con nombre y apellidos. A raíz de la publicación trataron de hacerme la vida imposible.

Las mentiras de Berkeley rayan el delito

Las mentiras de la agónica Berkeley rayan el delito. Llevan semanas publicitando a bombo y platillo que el cien por cien de los habitantes de Retortillo están a favor de la polémica mina. Otra mentira que los desacredita y coloca en ese escaparate de las indecencias, de haceres mafiosos y de suciedad de cuanto rodea sus ‘actividades’. Una mentira más grande que todas sus falsedades, porque Retortillo, un pueblo pequeño con una población cifrada en 204 habitantes (según censo de 2017) no está plenamente identificado en ese proyecto. De hecho, en la multitudinaria manifestación del sábado en Vitigudino solamente de Retortillo había contabilizadas dieciséis personas que acudieron para decir ‘no a la mina’. Dieciséis se desplazaron, pero hay otras muchas que también son contrarias al proyecto que felizmente ya muere. Por lo tanto esa mentira puede ser hasta un delito por engaño y manipulación de datos, un ‘modus operandis’ del que Berkeley y sus directivos mandamases –Bellón y Colilla- son especialistas en nadar en las aguas turbias de la manipulación y la falsedad.

 

Cierto es que hay otra parte de esa población que los defiende –trabajadores junto a sus familiares- y hasta si hace falta alza la voz, algo que ocurrió el pasado verano con la fiesta programada con motivo del final de etapa de una etapa ciclista. Porque para ello, la minera, utiliza la vieja táctica de quienes someten al pueblo llenándole la barriga y entonces esos estómagos agradecidos son un arma a su favor. Eso ocurrió este verano con gentes a quienes han cegado con sus promesas después de agasajarlos -¡y todos uniformados!- con raciones de arroz bomba y tintorro como si se tratase de la minas Bodas de Caná. Después llega todo lo demás. Lamentable.

 

COLETILLA FINAL: Por último no quiero dejar para de largo mi admiración por José Pinto, el ganadero de Casillas de Flores aupado al pedestal de la popularidad gracias a su talento y cultura batiendo récord de permanencia en programas televisivos. Pinto, charro noble y comprometido con su tierra, acude a los actos contrarios a la mina con el conocimiento propio de todo lo malo que guarda ese proyecto y hasta en varias ocasiones ha sido el responsable de leer un manifiesto. Siempre con palabras que transmiten clase y esa nobleza para defender lo nuestro, para no caer en manos de especuladores y para tener la dignidad de no dejarse vender. Algo que a tenor de lo publicado cayó mal a un medio de comunicación vendido a la minera y que siempre ha ignorado al pueblo y a su lucha, para ponerse el servicio de quien viene a destruir esta tierra. Como no podía ser menos la reacción en defensa de Pinto inundó ayer las redes sociales para defender a este ganadero de Casilla de Flores, hombre de inmensa cultura y que siempre lleva a Salamanca y sus valores en la bandera de su vida.

 

 

 

 

Llegan las canales

De esa manera llamaban los antiguos a estas estas fechas de la temporada que echan el telón de cierre. Por delante un largo invierno y tiempo de conclusiones sobre una Fiesta que se tambalea a los vientos de la incertidumbre. De una Fiesta que no puede seguir más tiempo en manos de un sistema empresarial caduco y sin ideas. De un sistema dañino y que únicamente se preocupa de sumar en sus cuentas e ignorar/engañar al cliente.

A falta de unos flecos la temporada 2018 ya es historia, con la coronación de Roca Rey como máxima figura del toreo, junto a la feliz eclosión de Emilio de Justo, gran revelación, junto a otros nombres importantísimos y que tanto tiene que decir en los próximos años, casos de Octavio Chacón, de Pepe Moral, de Pablo Aguado… También otros veteranos que han dado tantas llamadas de atención, ejemplo de Rubén Pinar, quien debe volver al circuito de las ferias. Y junto a ellos una baraja de nuevos toreros que merecen una confianza; es el caso de Alejandro Marcos, de enorme torería y capacidad para emocionar; de Damián Castaño, tan injustamente tratado y por derecho propio se ha ganado más y mejores carteles; del zamorano Alberto Durán, tan postergado cuando atesora tan buenas condiciones. Por cierto y al hilo de las sorpresas han sido muchos los amigos y seguidores de esta página que han llamado para preguntar el motivo de no escribir sobre Diego Urdiales y su rotundo éxito en Madrid, convertido en el suceso artístico del año. De Urdiales he escrito siempre mucho y bien, ahí están las hemerotecas, incluso hasta hace unos años se le concedió el premio ‘Excelencia del Toreo’, patrocinado por este portal. En esta ocasión hemos esperado al existir desde esa noche hubo una cascada de elogios; uno que siempre va por libre decidió esperar para escribir sobre quien es el gran reserva de la torería actual.

Solamente espero una cosa de Urdiales, que tantas veces nos ha emocionado, y es que no se vuelva a repetir algo del pasado, que cuando le han llegado momentos de claridad que se le abren las puertas se ha ido con el sistema y al final las cosas no le han funcionado y ha debido volver a casa. Al abrazo de Luis Miguel Villalpando, tan vital para él. Ahora ya sabe lo que hay y dónde está su camino para dejar escrito su nombre con la categoría de un gran maestro. Y también espero que el sistema lo respete y le den su sitio en una veintena de corrida con el gancho merecido de grandioso torero. Sería una pena que ocurriese lo mismo que a Juan Mora tras aquella tarde de octubre de 2010 donde escribió una página histórica sobre el poso de su veteranía para entusiasmar a todos, menos a un sistema que no le dio sitio, ni lo supo respetar, para privar a la afición de un maestro exquisito y a las nuevas generaciones de un espejo para beber en las fuentes de su torería. Ojalá a Urdiales lo respeten.

Porque este sistema empresarial no respeta a nadie y ahí está el espinoso caso de Alejandro Talavante, a quien literalmente han echado. Ojalá se haga esperar y el día que vuelva ponga boca abajo el toreo para ser el duelo de su destino. Y de esa forma se convierta en una pesada cruz para ese clan Matilla que, tras romper con ellos –al exigirle Talavante unos honorario acordes con su categoría y ser el máximo triunfador de San Isidro-, lo retiraron de las ferias de la manera más injusta que existe. También me duele la marcha de Alberto Aguilar, que se merecía más respeto en su último año y ha sido tan maltratado. Y admiro mucho la forma de irse de Juan Bautista, el francés que ha dado una lección de respeto, con mucha elegancia y sin parafernalias. Me descubro ante él y no estaría mal que ese camino lo siguieran otros veteranos que deben pensar en el retiro o descansar. Veteranos que han sido grandes toreros, sí, pero su momento ha llegado y siempre es muy digno saber encontrar la puerta de salida. Todos los grandes en algún momento tuvieron que decir ¡hasta aquí! e ir para casa. Ninguno fue eterno.

Y ahora en tiempos de canales, ya escribiremos sobre esa tremenda lacra del afeitado que este año se ha instalado hasta en las ferias de primera. Eso y el indulto generalizado en el camino de un triunfalismo que es el peor aliado para el prestigio y la grandeza tan necesario en la Fiesta.

 

La cacería contra Talavante

Mafia pura y dura. Tan fuerte como lo leen. De esa manera actúan los poderosos del toreo, o lo que es igual, quienes han hundido a la Tauromaquia a los bajos fondos en los que se encuentra. Quienes fustigan con el látigo a quien se salta sus normas; da igual que sea figura –ahí están los vergonzosos casos de Talavante, de Perera o de Ventura, ambos figurones y apartados de numerosas plazas-. De toreros a lo que apenas les dan un pitón y de otros que siguen toreando sin aportar nada, solamente por seguir las normas de estos clanes, sin rechistar y cogiendo el menguado salario por jugarse la vida

Clama lo de Talavante, quien desde que rompió con la Casas Matilla apenas torea y este verano tiene más días de ocio que de vestir el traje de luces. Vergonzoso contra un toreo de época y la gran figura de estos días gracias a una interpretación creativa y pura. Y no olviden, además es el triunfador del último San Isidro –y eso que Madrid es la lonja del toreo, aunque a este no le vale, como ocurre a cada vez mayor numero de diestros-.

Pues buen, las mafias que han destrozado la Tauromaquia le siguen negando la sal y quieren matarlo de inanición a tenor de su planteamiento. Pero Talavante, que además de un torerazo es un rebelde, se ha plantado. Ha dicho basta y quiere estar dos tardes en la Feria de Otoño en un compromiso de figura, con la afición y con la Fiesta. Y quiere estar con las dos corridas y los compañeros que salgan del bombo de la suerte. Sin embargo ese gesto de figura se ve mermado por dos importantes casas empresariales, Matilla y Ramón Valencia, quienes prsionante a Simón Casas para tratas de frenar la presencia del pacense en la Feria de Otoño. Miedo les debe dar que Talavante pegue ya de verdad un golpe en la mesa y se cargue el ‘sistema’; quizás esa sea la razón por la que ningunean ese gesto que sería tan bien recibido por todos. Porque es el compromiso de una figura que quiere mandar en el toreo y apartar a tantos mangantes que actúan como la mafia, pura y dura. Olé Talavante.

Alejandro Mora, el sueño de un niño torero

Ya sueña con volver a torear. Con transmitir esa esencia y personalidad que convierte a Alejandro Mora en uno de los novilleros más referentes del futuro. Ya lancea en la soledad de su habitación faenas de tronío y su deseo ya no es otro que regresar a su Plasencia para completar la recuperación. Y por delante ese invierno que es la base de los toreros, cuando se preparan y ponen a punto la despensa de su capacidad. Ya solo espera que la nueva temporada sea la de su consagración definitiva con esa tarde que arranca en Garlin donde pondrá a todos de acuerdo con esa clase que atesora, fiel herencia de su linaje, que es palabra mayor en el toreo.

Alejandro Mora, el último eslabón de ese dinastía tan torera que fundase Pepe ‘Mirabeleño’ y tiene al maestro Juan Mora en la máxima referencia, ya sabe lo que es superar el dolor de la cornada. Y la herencia de esas cicatrices que son medallas y la hacen sentir con más pasión ese torrente de torería que corre por sus venas. Ya vio esa cara de la moneda en Hinojosa de Duero o en Alba de Tormes, previos a este tabacazo sufrido en Zaragoza, en La Misericordia de la capital maña en pleno ciclo del Pilar, en la plaza donde su tío Juan dejó tantas veces la esencia de su torería. Donde otra feliz tarde de la ‘pilarica’, aún novillero, regresó a Madrid con la cuadrilla y a la mañana siguiente se incorporó al servicio militar en Colmenar Viejo. Allí en esa Zaragoza tan querida, la de la Virgen del Pilar y la que tiene a ese doctor Val Carreres en un auténtico ángel de los toreros, quien ahora con sus manos de oro ha hecho un nuevo milagro con  el tremendo cornalón sufrido por Alejandro Mora.

Y ya espera la vuelta Plasencia para respirar esos aires del Jerte que tanto reconfortan al espíritu, con los viajes a las ganaderías del Campo Charro y extremeño para poner a punto la reaparición, que será el pistoletazo de salida para que otro Mora esté en los grandes carteles.  Y es que Alejandro, aquel crío que un día toreó por primera vez en la finca salmantina de los hermanos Cambronell,  merece todos los honores. Y que el toro le debe tanto como entrega ha tenido.

Paco Aguado, un lujo de periodista

Hacia tiempo que Paco Aguado ya cantaba que era un periodista de excepción y un escritor taurino de primor. Desde hace años, sus labores en distintos medios, entre ellos TVE o 6-Toros-6 lo convierten en la referencia de esa nueva crítica que, en la última década del siglo XX, se hizo con un sitio de referencia en numerosos medios. En aquel grupo de jóvenes enseguida empezó a destacar Paco Aguado, hijo de un respetado y querido mozo de espadas -entre otros matadores estuvo con Juan José-, quien se ganó a todos por la esencia y buen hacer que trajo a la profesión. Además, enseguida empezó a brillar en la faceta de escritor para regalarnos hermosos tesoros, uno de ellos, con el sugerente título de ‘Joselito, el rey de los toreros’, la principal referencia para conocer el genio de Gelves. Y una obra indispensable en todas las bibliotecas taurinas.

Sin embargo ahora hemos descubierto a un Paco Aguado más largo, más hondo y por tanto grandioso como crítico taurino en la Agencia EFE. Ahí firma bajo la sabiduría del talento, conocimiento, hermosa literatura y mucha verdad. Verdad tan necesaria en estos tiempos, donde la gente se esconde a la hora de dar la cara para disfrazar o edulcorar lo que ha ocurrido en el ruedo. Sin embargo, Paco Aguado, echa la pata adelante para plasmar con toda la realidad cómo ha sido una tarde de toros,sin guardarse nada y con la valentía propia que debe tener un periodista honesto.

Su frescura en EFE es una brisa de aire puro para la propia Fiesta y para el periodista taurino en general. Y es que este Paco Aguado, con la bandera de su honestidad y sabiduría, con el poso de la veteranía en sus escritos, se ha convertido en una de las figuras de la crítica actual y a quien hay que leer, sí o sí.