Emilio de Justo, ‘excelencia’ muy merecida

El premio Excelencia del Toreo, patrocinado por www.glorietadigital.es y Café Torero, se ha convertido en un galardón de reconocido prestigio en todos los ámbitos de la Tauromaquia. Basta observar la orla de galardonados para ver que se trata de un orgullo para la propia Fiesta al estar integrado por Juan Mora, Carlos Abella, El Fundi, Javier Castaño, López Simón, Diego Urdiales, Curro Díaz, Antonio Ferrera y en esta ocasión Emilio de Justo, con la distinción a Víctor Soria.

 Excelencia… es un galardón que homenajea a quien rescata los valores de la pureza y la torería, respeta y bebe de las fuentes más limpias del toreo, por tanto, hacer más grande la Tauromaquia. De ahí que siempre vaya a manos de llamados toreros de aficionados, de quienes fluyen aguas cristalinas y sean un modelo al ser portadores de la grandeza que convirtió al toreo en un arte único capaz de iluminar tantas artes.

Rodeado de un gran número de aficionados -entre ellos muchos jóvenes-, de profesionales y amigos que llenaban el Café Torero,el cacereño Emilio de Justo agradeció el premio y analizó sus metas en el toreo y tantas cosas como le quedan por lograr, entre ellas debutar en Salamanca. Le entregó su galardón–las manos limpias de la paz y el señorío- José Pinto, el televisivo ganadero de Casillas de Flores, persona que tanto ha defendido los valores de su tierra y es icono de los valores charros.

En el acto se distinguió a Víctor Soria –quien por cierto fue en su día impulsor de estos galardones- por su magnífica labor en Destino La Glorieta contribuyendo a crear aficionados en el certamen de jóvenes valores celebrado durante las noches de verano en el coso charro. También lo recibió de manos de José Pinto, quien alabó las virtudes del galardonado.

A los galardonados los glosó  con su bella prosa, en palabras salidas del corazón y que hurgaron en el sentimiento de los presentes

           

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

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