Faustino Delgado ‘El Tino’, siempre en el toro

Faustino Delgado El Tino fue hijo de la pobreza, de las cartillas de racionamiento y de la hambruna. De una infancia muy difícil en medio de la postguerra que asolaba a España y donde apenas había alternativa para redimirse de tantos reveses. Entonces, siendo un chaval admira las cuadrillas de torerillos que pasan el invierno en el Campo Charro y, por esas fechas, a finales de agosto de 1947 queda sobrecogido al ver el impacto social que ha causado la muerte de Manolete. Y ya desde entonces no quiso otra cosa más que seguir los pasos de Manolete. Y los de Pepín Martín Vázquez después de cautivarse con aquella maravilla de película que fue Currito de la Cruz.

El Tino, junto a José Mari Martín ‘El Salamanca’, el día de la alternativa de este último

Con la afición en viva, la necesidad de ser alguien en la vida, ayuno de cualquier arte y con la única ayuda del valor, pero una enorme afición, se marcha a las capeas. Entonces, coincidiendo con la época esplendorosa que dos novilleros, Julio Aparicio y El Litri, tenían más fuera que nadie y eran los protagonistas de las ferias, él se echó el maco al hombros para intentar ser torero y emular las gestas. Eran tiempos de grandiosos toreros; de Pepe Luis, que aún seguía en activo, de Luis Miguel, de Antonio Ordóñez, de César Girón, de su paisano Emilio Jumillano, de Pedrés, de Rafael Ortega… a quienes admiraba y se fijaba en todos los detalles cuando los veía en la plaza o muchas veces durante el invierno, cuando los que no iban a América pasaban esos meses preparándose en las ganaderías de Salamanca.

En medio de aquel escenario, después de tomar parte en muchas capeas de Salamanca, Zamora –en una de ellas conoce a Valentina, su esposa-, Valladolid, Cáceres, Guadalajara… empieza a torear novilladas por diferentes pueblos para lograr pronto fama de torero entregado y valeroso. En esa etapa discurren varios años, alguna pena y bastantes estrecheces (hasta sufrió un ataque de lobos mientras bajaba andando por el puerto de Perales camino de una capea en Torrejoncillo), sin que llega la esperada oportunidad para lograr un triunfo que lo lance a las ferias de postín y, después de tanto esperar, decide retirarse, aunque nunca abandonó su afición al toro, ni su amistad con los toreros. Ni la pasión con aquello que estuviese vinculado a la Tauromaquia.

De novillero toreó mucho en las plazas catalanas, al igual que después de banderillero

Junto a su mujer, siempre tan trabajadora y pendiente de él, se buscan la vida para sacar adelante a su familia, porque ambos son unos luchadores. Y además con un espíritu emprendedor que les lleva a regentar una bien surtida carnicería, también un bar, el Casa Tino, en el centro de Salamanca, en la misma calle Toro, que se convirtió en centro de reunión de profesionales y donde se dejaban tantos recados mucho antes de la llegada de la telefonía móvil.

Sin embargo, el veneno del toro sigue vivo y un buen día, El Tino, a quien muchos llaman El Tino salmantino para diferenciarlo del alicantino que formó aquella inolvidable pareja con Pacorro, decide volver en la labor de banderillero. Era su mundo y pronto se acopló en la cuadrilla de su paisano, el rejoneador José Ignacio Sánchez (miembro de la familia ganadera de Trespalacios, hermano de Manolo Sánchez El Sonri –salmantino universal- y de Solita, esposa de Juan Mari Pérez-Tabernero), que entonces gozaba de nombre y se asomaba a carteles importantes. Más tarde también fue con el rejoneador burgalés Florencio Arandilla y por medio con muchos toreros emergentes. Además fue habitual en los festejos  celebrados en la provincia de Salamanca y provincias cercanas, junto a su actuación en las labores de director de lidia en infinidad de encierros y capeas de la provincia de Zamora, tan querida para él.

Poco después empieza a ayudar a un montón de novilleros y también a algún matador. Es por esos días cuando empieza a apoderar a José Martín El Salamanca, paisano suyo que pronto rompe en excelente novillero gracias a sus sobrias maneras a quien lleva a la alternativa, que se celebra un día de San Mateo de la feria charra de 1978, corrida en la El Tino fue apoderado y banderillero del toricantano. De forma inmediato vino el tiempo que apoderó a Ricardo Sánchez Marcos, el vitigudinense que atesoraba tan elegantes maneras dentro de una magnífica interpretación y a quien fue dirigió en una brillante etapa. A continuación vendrían más, entre ellos Arcadio Ferrán Curro Cruz, en sus tiempos de matador de toros o Jorge Manrique, Julio Campano…, porque El Tino era incansable.

Y más que nada un hombre que vivió por y para el toreo y ahora nos acaba de dejar, justo después de que el pasado viernes se reuniera con su cuadrilla de veteranos toreros de Salamanca para celebrar una de sus habituales comidas en el bar Enebro, del barrio de Garrido y Bermejo. Una comida donde ya un cansado El Tino volvió, con esa vozarrón ronca que lo caracterizaba, a recordar anécdotas de su vida en la que acabó siendo la definitiva despedida de su gente. Y de este mundo que para él era una infinita plaza de toros. DEP

 

 

 

 

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

13 comentarios en “Faustino Delgado ‘El Tino’, siempre en el toro

  1. Pasa la vida y te dices, voy a llamarle a Tino para echar un rato. Tantas veces! Querido Tino, muchas..Y te vas… Ta hago llegar un muy fuerte abrazo amigo cabal. Amigo.

  2. SE NOS HA IDO UN HOMBRE CON UNA AFICION TAURINA DESMEDIDA. UN LUCHADOR NATO MATANDOSE SIEMPRE POR BUSCARLE VACAS Y CONTRATOS A SUS TOREROS.D.E.P.

  3. En mi etapa de estudiante en La Residencia del Padre Agustín Ríos en C/Rector Lucena (al lado de la librería médica) que frecuentaba un bar en el interior del edificio y que muchas veces nos fiaba una cerveza o un paquete de tabaco, buena gente DEP

  4. lo siento…. fue un buen amigo , recuerdo ir con el a cangrejos muchas veces y siempre nos contaba sus vivencias en el mundo toro en sus principios…y la verdad yo disfrutaba un monton de como lo contaba historias muy bonitas ..descansa en paz amigo ..mis condolencias a su esposa e hijos …

  5. Siento mucho su fallecimiento una persona que me ayudo en mis comienzos buscándome campo por Salamanca su feudo que descanse en paz gran persona

  6. Todo un personaje de nuestra juventud. Un taurino decimonónico. Ronco, bravo, romántico, cabezón como él solo. Su bar, « El Laberinto », a cien metros de la Plaza Mayor, fue el refugio de nuestras andanzas. Las catacumbas secretas donde alimentábamos nuestros sueños. DEP Tino.

  7. “ El Tino “era una persona muy entrañable y un gran defensor de nuestra Fiesta, hoy tan amenazada. Los que nos gusta el mundo taurino, siempre le recordaremos con cariño.
    Nos deja uno de los nuestros.Un hombre extraordinario, único e irrepetible.
    Como él decía: “ siempre se van los buenos”
    D.E.P

  8. “El tino” personaje de nuestra tauromaquia salmantina , entrañable y buena gente , muy digno de ser glosado su entusiasmo, sabiduría de la vida llena de vivencias , enamorado hasta las trancas del toro y su familia , la pena de tu ausencia pronto será alegría al recordarte . Descasa en paz .

  9. Siento mucho su Fallecimiento. Puedo decir que era como mi padre en el toreo. Excelente persona y con la que tantos conocimientos taurinos he aprendido.

    Enternamente agradecido . Siempre te tendre presente y nunca olvidare esa voz desde el callejon diciendome «un paso mas»

    DEP

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