Archivo por meses: marzo 2020

Y te fuiste raya ‘alante’

En la muerte de Alfredo Ramajo 

  • Por Antonio Risueño

En esta mañana del último día de marzo, en la que una inesperada capa de nieve cae sobre nuestra despojada tierra, nos despertamos con la amarga  noticia de que también hemos sido despojados de ti, Alfredo.  Ahora que nos quedamos sin tu rotunda presencia, sin tu torrente de voz, sin tus palabras ocurrentes, sin tus fotos, sin ti; notamos otra vez como al flaco racimo de vida de esta tierra se le quita un miembro más. La dureza de una vida que se ve oscurecida por sombras de muerte me obliga a reabrir mis ojos de niño: Tu presencia cercana y afable en la pequeña iglesia de Conejera, a donde íbamos a misa los domingos y que tu atendiste tu primera media docena años como cura, aquello supuso mi primera  experiencia cristiana. Gracias a ti llegué al seminario, donde estabas de formador; aquel cargo hizo que hayas sido y seas una persona conocida y apreciada por cientos de muchachos de esta tierra. Eras reconocido en tu implacable condición de deportista, líder, entregado y mandón que nos hacía verte como alguien insuperable. En aquella vida gris que se vivía en los internados y seminarios tu presencia era una descarga que nos despertaba de la somnolencia. Si tu presencia en los campos de juego podía parecer agresiva, el día a día era chispeante pero pacifico. 

El gran rastro de vida marcado en el Seminario de Ciudad Rodrigo, dio paso a treinta y cuatro años de cura rural; otra vez la cercanía, la participación, el apoyo y la rotundidad de tu presencia, estuvieron presentes desde el minuto cero en todos los pueblos que atendiste. Siendo además el chico para todo y apoyo constante de tantos curas rurales mayores para los que te fuiste convirtiendo en sus pies y sus manos. 

Ahora que tu muerte hace mella en tanta gente, de forma especial en tu padre, el señor Jacinto -hombre recio al que la vida podía haberle ahorrado este trance-, tu hermana, tu cuñado y tus sobrinas, lamentamos tu perdida y buscamos tu nueva forma menos contundente, real en plenitud. 

Confiemos que con el querido paisano Ángel Luis, cura del Campo Charro, que se fue en la flor de la vida, hayáis entrado la raya adelante con el vigor de siempre en las pistas de la gloria. 

Descansa en Paz. Un abrazo.

Alfredo, ¡esperanos en el cielo!

Querido Alfredo: Hace ahora un año cuando presentamos Aquella Mañana de Diciembre hablábamos con frecuencia de la tragedia que asoló al Campo Charro y dejó una cicatriz de dolor eterna en esa comarca. Un hecho que sentías tan dentro por tu condición de sacerdote del entrañable pueblo de La Sagrada, sobre el que la desgracia clavó las garras de dolor con tanta crueldad. Cuando hablábamos sobre ello -siempre te agradeceré lo mucho que me ayudaste en esa obra, la más sentimental de mi trayectoria- me decías que “aquella mañana jamás debió haber amanecido”. Hoy, en este día que cierra marzo, triste y nevado, nos hemos levantado con la noticia de tu muerte y, bajo la conmoción del gran afecto y amistad que nos unía, pienso que esta mañana tampoco debió haber amanecido. 

Llevabas días luchando contra ese maldito Covib19, abrazado a la vida y viniéndote arriba con tu bravura natural, sin perder en ningún momento las ganas de luchar. Porque has sido un luchador, un hombre que jamás se volvió a atrás y estaba ahí. Siempre llegabas a todos los sitios con tu porte de viejo pelotari, la camisa inmaculada y la corbata, saludando a unos y a otros. Departiendo con todos y hablando del asunto que se terciara, porque sabías dominar los tiempos y los ritmos. Por eso queda un vacío infinito y se te va a echar mucho de menos en las tierras del Huebra y del Yeltes, en las entresierras o en que querido Ciudad Rodrigo, donde eras una personalidad y formabas parte de diferentes instituciones, tal como el Bolsín Taurino, donde saciabas tu enorme afición a la Tauromaquia. O en la Peña de la Francia, a la que tanto acudías para postrarte ante tu Morenita, de la que eran tan fiel devoto.

Casi no tengo palabras para escribir tu despedida. Y pienso en que aún no sé qué momento de la vida llegó  la amistad contigo, desde luego que hace más de 25 años y por la vinculación taurina y futbolera de ambos. Si te recuerdo de antes jugando al frontón y era un acontecimiento tu fuerza, destreza y capacidad cuando ibas a jugar torneos veraniegos por los pueblos y te los llevabas de calle. Siempre con tu personalidad, recia y charra, tu don de gentes y el montón de amigos que tenías, que eran la gran cosecha de tu vida.

Porque has sido una persona que ha brillado sabiendo hacer gala de tu bonhomía. Que la tierra te sea leve, gracias tu amistad y esperanos en el cielo.

Hasta siempre, Alfredo.

En el adiós al doctor Ortega

Vaya esta crónica sentimental dedicada al eminente doctor José Manuel Sánchez Ortega, a quien admiré desde muchos años antes de ser su amigo y que esta tarde de domingo nos ha dejado en su querida Barcelona, víctima de la lacra del Covib-19.

Tiemblan las manos, la emoción se hace presente con un nudo en la garganta y apenas puedo teclear para escribir esta crónica sentimental en unos momentos que nos rodea  tanto dolor e incertidumbre. Pero hay que hacer de tripas corazón y seguir adelante, aunque en las cunetas de la vida ya vayan quedando tantos amigos y recuerdos. Esta tarde de domingo, plomizo y marcado por la incertidumbre, se ha marchado a la eternidad el doctor José Manuel Sánchez Ortega, eminente doctor que viera la luz en La Fuente de San Esteban, localidad de la que tanto presumía por el mundo, hombre de bien y un señor que protagonizó una destacadísima página como cirujano en Barcelona.

Alto y delgado, de aspecto vareado y cierto parecido con el literario personaje de don Quijote, el doctor Ortega, un buen día envolvió sus sueños en una maleta para marchar a Barcelona y poner raíles en sus metas de ser cirujano. Atrás quedaban las encinas de su tierra natal que clavan sus raíces en el fondo de los siglos, sus años de estudiante en Salamanca, el primer destino profesional en el pueblo serrano de Garcibuey y las sustituciones que llevó a cabo en La Fuente de San Esteban a la figura del titular, el histórico don Luis Sánchez-Abarca.

Cargado de ilusiones abrazó a esa Barcelona de los años 60 que cada jornada acogía, generosa, a tantos miles emigrantes. Era la Barcelona que jueves y domingos llenaba La Monumental para admirar a El Viti, a El Cordobes, a Camino, a Bernadó…; en la misma que un día de julio de 1972 aplaudió con fervor a Julio Robles, un mozo de su pueblo que tomaba la alternativa y además de torero grande fue amigo suyo y un buen día, años después, en ese mismo escenario, le brindó un toro. Y a esa plaza siempre iba a ver torear a otro querido paisano, al maestro Juan José, muy unido a su familia, además de ser vecinos. Y soñaba con verla abierta de nuevo para admirar a Alejandro Marcos, nieto de su querido amigo Jesús y que fue su última ilusión torera.

Era la Ciudad Condal del Barça inmerso en los tiempos post-Kubala y que aún debería esperar la llegada de un astro holandés llamado Johan Cruyff para cambiar la historia de ese club y convertirlo en una fábrica de sueños. La Barcelona de La Rambla rodeada de sus personajes pintorescos que se confundían entre los soldados de la VI Flota Americana que aprovechaban el ocio del paseo hasta regresar a los barcos atracados en ese puerto, que escoltado por el mirador de Colón. La que enamoraba con su barrio Gótico y sus calles cargadas de encanto, con su preciosa Catedral y la basílica de Santa María del Mar mucho antes de que Idelfonso Falcones se inspirase en ella para escribir esa delicia de las letras castellanas llamada ‘La Catedral del Mar’.

Noviembre de 2018, en la Casa de Castilla y León, de Barcelona, en la presenciaración de ‘Latidos del Fútbol Charro’. Junto a Silvestre Sánchez Sierra y diferentes personalidades del fútbol -Paco Seirulo, José Manuel Sánchez Rodilla, Ángel González, Paco Martínez, Miquel Corominas y Rafa Marañón-.

En ese ambiente impregnado por la brisa del Mediterráneo, un muchacho de La Fuente de San Esteban escribía su gran historia de cirujano de leyenda con sus manos de oro para recuperar la salud de la vida, la alegría perenne en su rostro, la solidaridad en su alma y la sensibilidad en ese corazón que siempre ha bombeado sangre de humanidad. La misma que se alió a él y lo acompañaba cada año en el momento de regresar a su pueblo, junto a su mujer e hijos para disfrutar del Corpus –fiestas que pregonó en lujosa disertación en el año 1987- rodeado de su pandilla de siempre -Martín García, Ángel Vicente, Ballesteros, Jesús Marcos, su primo Andrés…- y sin apenas poder caminar por la calle para detenerse a saludar a tanta gente como la que se le acerca para tributarle gratitud y amistad.

El doctor Ortega, Jose para sus paisanos, siempre conservaba el aura de su humildad y señorío que le supo impregnar en el hogar familiar su madre, Paca ‘La Vicentilla’, una mujer luchadora que quedó viuda muy joven y entregó su vida al trabajo para darle carrera a sus hijos. El que le hizo ser un cirujano referencia. El que siempre regresaba a su pueblo rodeado de tantas emociones y sentía el cariño de la gente como un rey que regresa del exilio.

Ahora, en estos días de caos e incertidumbre, en medio de este domingo plomizo, se nos ha ido por sorpresa. Se ha ido un señor que era todo bondad y tiemblan las manos. Mientras la emoción se hace presente con un nudo en la garganta y apenas puedo teclear para escribir esta crónica sentimental a José Manuel Sánchez Ortega, a José, el de Paca ‘La Vicentilla’, un charro lígrimo.

 

 

¡Cuando El Cordobés humilló a Limeño!

José Martínez Limeño ha sido otro gran torero que cargó con el peso de la injusticia y no le permitió disfrutar de los honores logrados en el ruedo. Hijo de un modesto novillero que, tras colgar el vestido de luces, se ganó la vida en el matadero de Sanlúcar de Barrameda, el lugar donde dio los primeros muletazos, siendo otro diestro que también surge del matadero. Como lo fueron los Vázquez de Sevilla, surgidos en el matadero de San Bernardo y que tuvieron a Pepe Luis, en un pedestal de la Tauromaquia que fue la misma Sevilla vestida de luces. También el gran Diego Puerta, salido también del sevillano de San Bernardo. O la dinastía de los madrileños Pirri, banderilleros surgidos del de Legazpi, donde lograron fama como puntilleros.

Tuve el gusto de tratar a José Martínez Limeño en su época de veedor para Simón Casas, tiempos que frecuentaba el Campo Charro y se instalaba en El Cruce de La Fuente de San Esteban, inolvidable rincón taurino donde compartí momentos a su lado, porque era una delicia escucharlo hablar de toros. Y precisamente aquí, en esta dedicación suya, estaba el primer contrapunto al resultar chocante cómo un hombre prudente, sosegado, de exquisita educación y elegancia natural podía trabajar para un personaje como el francés, completamente opuesto: hablador, provocador díscolo, informal… Pero lo cierto es que para Casas era mano santa lo que dijera Limeño.

Limeño tuvo en los despachos la mala suerte que nos respondía con sus éxitos en el ruedo y en muy pocos profesionales ha pesado más esa desdicha. Sevilla fue suya y durante tres ciclos feriales se alzó triunfador, en 1968, 1969 y 1970 tras desorejar las corridas de Miura, ganándose un reconocimiento de figura que luego le negarían en los despachos. Porque aquellos legítimos triunfos que ahora servirían para hacer una temporada de postín a él no le sirvieron. Es más, lo acabaron retirando.

Limeño tardó años en romper hasta lograr ser el torero predilecto de la afición sevillana al rubricar páginas memorables saldadas con ¡cuatro salidas por la Puerta del Príncipe. Y eso que de novillero ya conoció la gloria y hasta logró triunfar en Madrid y salir en hombros por su puerta grande, plaza en la que confirmó su alternativa en 1962, dos años después de que Ostos la diera la alternativa en La Real Maestranza, con Romero de testigo. Sin embargo, tras la alternativa, tendrían que transcurrir ocho para años para lograr su definitiva irrupción, más importante aún porque en aquella época los toreros protagonizaban carreras más bien cortas.

Fue en la Feria de 1968 cuando sale por la Puerta del Príncipe las dos tardes que ha contratado, la primera de ellas con los Miura. Repite el siguiente año, de nuevo con la de Miura, para entretenerse en cortar cuatro orejas, alzándose triunfador total del ciclo. De nuevo otras cuatro orejas corta a los Miura en 1970, en esta ocasión compartiendo cartel con Palomo y El Hencho, quienes también acompañan al de Sanlúcar en el éxito y en la salida en hombros.

Sin embargo, esos rotundos éxitos no son valorados y ni si quiera le sirven para torear esos años en San Isidro, al estar reñidas la empresa de Sevilla y la de Madrid, algo que provoca la desesperación de este gran torero que hizo gala de tanta gallardía, valor, elegancia y poderío. Y en la Feria de Abril de 1971, después de ser triunfador absoluto de las tres ferias anteriores, Limeño vive uno de los momentos más amargos de su vida, el que le hiere profundamente y condiciona su carrera.

Ese año se anuncia dos tardes en la Feria de Sevilla, una con toros salmantinos de Arranz y otra con la habitual de Miura. Sin embargo es en la primera, la de Arranz, alternando con El Cordobés, la figura más taquillera del momento que impone su ley en el ruedo, en los despachos y en los corrales, cuando se acaba escribiendo una de las páginas más injustas del toreo. El cartel lo cierra José Luis Parada, también de Sanlúcar, con la fuerza que da en esos días estar protegido por la empresa de Sevilla.

La jugada sucia contra Limeño comienza por la mañana al amañarse el sorteo a sus espaldas y no informarle nadie de ello hasta que por la tarde, en la plaza, comprueba cómo salen cuatro toros muy cómodos de Arranz para sus dos compañeros y, sin embargo, en su turno saltan al ruedo dos sobreros fuera de tipo. Nada más salir su primer toro, Limeño incrédulo por lo que sucedía, se dirige a su peón de confianza y éste le confiesa el fraude que le habían ocultado.

Limeño se siente traicionado de una manera tan sucia por su propia gente y con el complot de la propia Real Maestranza, que ha olvidado las grandiosas tardes protagonizadas por el sanluqueño en años anteriores y ese día al acabar la corrida se hunde. Se hunde porque ya no puede nadar más en esas aguas y esa noche, lleno de rabia, acude al recinto de la Feria donde en la Caseta Pineda y con la asistencia de la prensa taurina, está previsto que reciba el premio del triunfador del año anterior de manos del Gobernador Civil.

Nada más llegar, Limeño le dice al Gobernador que va a denunciar allí mismo la humillación y burla sufrida, por lo que el Gobernador le indica que tuviera cuidado con sus palabras. Sin embargo, Limeño, pisoteado su amor propio y con su orgullo herido, al hacer uso de su palabra denu cia el fraude y comunica que se retira y ya no torearía la corrida de Miura, harto de sufrir en sus carnes tantas injusticias. Aquella denuncia, donde dijo lo que todos callaban por interés o cobardía, sirvió para la sustitución se la ofreciera la empresa a Ruiz Miguel, quien esa tarde se encumbra al cortar un rabo, el último que se ha logrado en la Real Maestranza de Sevilla.

De esa manera, atormentado por las injusticias e ignorado por la prensa, un grandioso torero que se ganó ser figura y a quien no le dieron el sitio merecido se fue del toreo por la puerta de atrás (después intentó volver sin éxito en un par de ocasiones), al dejarlo solo y pisotearlo antes de ir contra el poder establecido. Esa tarde, Limeño, el gran José Martínez Limeño perdió la confianza en su apoderado y su cuadrilla, también las ilusiones necesarias y el ánimo para seguir en la lucha. Pero lo que nadie pudo robar a ese grandioso torero –que perdonó a todos, pero no pudo ser capaz de olvidar- fue su honestidad, su honor y su dignidad. Ni tampoco la gloria de sus cuatro Puertas del Príncipe ganadas a sangre y fuego.

 

El confinamiento del móvil

Cuentan que en cierta ocasión el genial Rafael ‘El Gallo’ fue invitado a conocer Londres, pero desistió rápidamente al saber que allí no había toros:
  • ¿Y qué hace esa pobre gente los domingos?

Ahora, con este confinamiento nos han dejado sin toros, sin fútbol y con las alas de la vida cortadas, recluidos en la soledad del hogar y condenada, la mayoría de la gente, a estar delante de la pantalla del móvil, o de la tablet, el único incentivo para muchos millones de personas. De momento son quince días, pero ya han anunciado que tendrá prórroga… y seguramente penaltis hasta que podamos celebrar el triunfo frente al Covib19.

Hoy, con las calles vacías y desiertas donde parece que se vive bajo la alarma del toque de queda, con escenas semejantes a aquellos años de la Guerra Civil que escuchamos a nuestros abuelos, donde no salían más que lo justo. Porque desde entonces y han transcurrido ocho décadas, jamás volvió a existir una crisis tan grande sobre el viejo solar ibérico. Ni las grandes crisis, ni otros momentos de interrogantes se acercaron a los actuales.

Ahora, la vida está llena de interrogante y nadie, absolutamente, nadie, está en posesión de la verdad para opinar con franqueza de este episodio tan caótico y aún más, la tremenda alarma social que se vive. Dentro de una semanas, cuando se vaya deshilachando y se empiecen a conocer las verdaderas causas será el momento de pedir explicaciones. Y responsabilidades, además de opinar con fundamente. Mientras tanto es unión para acabar cuanto antes y no perder la necesaria solidaridad que siempre ha sido la pólvora del pueblo español para triunfar ante la adversidad. Esa solidaridad es básica para que este tsunami deje de ser una pesadilla. Aunque una pesadilla que quedará durante mucho tiempo, porque van a ser largos años las que tarde la economía mundial en apagar sus luces rojas. Y mientras tanto a esperar, condenados al móvil y recordando a aquel genio de Rafael ‘El Gallo’ cuando decía:

  • ¿Y esa gente qué hace los domingos?

 

¿Ruina? No, lo siguiente

A la Fiesta le ha llegado el forzado parón por el Covib-19 en su peor momento desde la Guerra Civil. Un parón que trae consecuencias nefastas y dejará un antes y un después en el espectáculo taurino. Ahora, cuando se pedía un cambio total en sus propias estructuras económicas y de organización en una época que recibía tantos palos y, además, era víctima del movimiento animalista reinante, con las aguas tan revueltas, se ve azotada por esta lacra.

Castellón, Valencia, Arles, Sevilla… y un montón de festejos sueltos han sido cancelados y, con seguridad, esta semana entrante, se anunciará la no celebración de la Feria de San Isidro. Más adelante, durante el mes de junio aún todo son hipótesis y nada es capaz de poder aseverar nada sobre la celebración de esos ciclos que giran alrededor de Corpus, San Pedro, San Juan… Siendo optimistas, la gran mayoría de los profesionales están llegando a la conclusión que la temporada no comenzará antes de San Fermín, en Pamplona.

Y a partir de entonces, lo cierto es que el planteamiento ha de ser otro que el tradicional y ya parece que empiezan a tomarse las primeras medidas. Valencia reforzará la Feria de San Jaime, la de Julio que llaman sus gentes y antiguamente, hasta la pasada década de los 60 gozó de tanta solera al ser el gran ciclo ferial de la capital levantina, muy por encima de Fallas. Ahora, la idea de Simón Casas es reforzarla con ocho días de toros, donde incluye dos fines de semana. La que se pierde es la vecina de Castellón, aunque puede celebrar algún festejo extraordinario. Sevilla, por su parte, también reforzará San Miguel, aunque con cautela según ha indicado el empresario, Ramón Valencia, y siempre que por esas fechas el Ayuntamiento decida celebrar la feria. Madrid también buscará un gran Otoño enlazando dos fines de semana y además potenciará la tradicional corrida de la Virgen de la Paloma, que este año cae en sábado con otros festejos el viernes y el domingo. Además es otro buen momento para volver a dinamizar la temporada, como hizo en su momento Manolo Chopera, que en los domingos de julio y a 40 grados puso varias veces el no hay billetes.

Después, una vez que la mini temporada eche a andar va a ser muy distinto en estructuras y condicionará por la gran crisis económica que dejará el coronavirus con codazos por entrar en los carteles, al existir más aspirantes que puestos y lo que si está claro que el dinero de las grandes figuras (que en estos últimos años se han llevado fortunas) va a quedar muy reducido.

De momentos, la caótica situación deja a tres grandes empresas contra las cuerdas: A la Casa Matilla, a Simón Casas y Ramón Valencia, junto a ellos varios sucedáneos. Por un lado la Casa Matilla, con varios de los toreros más importantes apoderados por ella, en los últimos años ha debido hacer  ingeniera financiera para poder salir adelante y ahora mismo está en la difícil coyuntura de tener que devolver los 400.000 euros del abono de Castellón, una vez pagado el canon y verse en una comprometida situación al haber efectuado parte de ese dinero en solventar otras liquidaciones. En semejante situación se encuentra Simón Casas, quien lleva tiempo diciendo que se encuentra en la ruina y ahora, además sin San Isidro y posiblemente también cancelado el ciclo de Pentecostés en Nîmes –donde está anunciado José Tomás- lo deja con todas las alertas rojas están encendidas. Y otra difícil situación es la de Ramón Valencia tras la enorme perdida que supone para su empresa la clausura de la Feria de Abril en su calendario habitual y no poder abrir la plaza hasta septiembre.

Y si esos tres grandes están en el fango no podemos olvidar otro gran perjudicado como es el mundo ganadero. De momento, con la enorme reducción de esta temporada hará que, a final de año, otros criadores ya desistan de su lucha por el toro bravo y encaminen sus pasos a la rentabilidad del porcino o el ganado de carne. Porque para el campo la situación, ahora mismo, es insostenible. Al igual que para muchos toreros emergentes que se veían anunciado en las primeras ferias y han invertido al ser sabedores del dinero que iban a ganar; ellos también sufren esta crisis, además de ser conscientes de tener delante un futuro muy preocupante. Y junto a ellos el alto número de profesionales que se ven sin poder ejercer su trabajo y quedar sin ingresos, donde muchos tendrán que buscar otro trabajo para alternarlo con el banderillero, picador, mozo de espadas.

Es la actual situación, gravísima, que vive el mundo del toro. Y lo peor es que para cuando se reanude la temporada, allá en el verano todo son interrogantes. Aunque sí está claro que el dinero de las figuras va a ser muy distintos al de estos años. Ahora la tajada es mucho menor. Porque la situación no es de ruina en el sector, es lo siguiente.

Iván García: honores para un torero de plata

Iván García ya se ha acostumbrado a ver su nombre entre los triunfadores de las ferias. El dedicado al mejor par de banderillas, o el capote de brega en los últimos van a las estanterías del torero de Móstoles. Da igual que sea la feria de más glamour o un lugar menor, porque en todos ellos Iván García logra el brillo tras haberse convertido en una figura entre los hombres de plata. En un torero de postín rifado por los más grandes maestros. Y por los aficionados deseosos de ver sobre las arenas a quien se ha ganado el sello de maestro por la enorme dimensión demostrada en las arenas gracias a su capote templado y poderoso, junto al portento en banderillas.

De Iván queda una larga carrera detrás dando tantos toques de atención a las empresas gracias a su bien hacer, eran los tiempos que soñaba con ser figura tras una ilusionante etapa de novillero, al igual que ocurrió en sus primeros años de matador. Sin embargo un tremendo cornalón sufrido en Villa del Prado en 2007 fue la dura más prueba que le tocó superar, porque desde entonces las empresas apenas le echaron cuenta. Y a partir de esos momentos, a Iván García, le tocó el martirio de caminar la cuesta arriba y preparado para cuando llegase esa oportunidad que lo devolviera al escaparate de la actualidad

Harto de esperar un día de hace dos años decidió hacerse peón de brega y cambió el oro por la plata, expresión tan utilizada en la jerga. Torear con el capote para atrás en vez de ganar terreno. Todo iba a ser muy distinto, pero al menos le permitía comer y sentir de esa vocación. Y no fue descaminado, porque desde las primeras veces que se embutió el terno de plata comenzó a brillar, a ganar los trofeos en ferias y a poner a todos de acuerdo con su brillantísimo y templado capote, capaz de lidiar todos los toros; al igual que también con los palos, clavando en los alto, con exposición y riesgo.

Por esas razones se ha aupado a los más alto, sin desmerecer a nadie, en una época de magníficos hombres de plata; desde veteranos a jóvenes –Carretero, Trujillo, El Mingo, Ambel, Otero, El Suso, El Lipi, Rafael Rosa… y no me quiero olvidar a nadie entre la magnífica nómina existente.

Ahora, Iván García, a quien la ‘plata’ le ha dado la felicidad que no tuvo en el ‘oro’ se ha ganado el título de figura. Y eso está reservado para los más grandes, para gente como él que  aunque vista de plata y azabache es un torero de oro.

COLETILLA:  Entre los grandes profesionales de la actualidad quiero hacer un alto con otros dos magníficos peones llamados Rafael González, Miguel Martín, que también son figuras y ambos de una tremenda capacidad, dentro la discreción que siempre han buscado en su hacer.  Muchas figuras siempre decían que una de las cosas más importantes de la profesión era la gente que se rodeaban. Y es que contar con estos torerazos en una cuadrilla es un auténtico lujo.

La Fiesta busca su propio burladero

Desde hace años, coincidiendo con la llegada de Rodríguez Zapatero al poder, el PSOE ha dado de lado a la Tauromaquia. A partir de ahí la Fiesta empezó a ser azotada desde diferentes sectores con la complacencia del entonces inquilino de La Moncloa. En su política se permitieron infinidad de hachazos, sin que el toreo reaccionase en ese momento, aunque si hubo un enorme malestar. Más aún al ser un partido –como era el PSOE- que tantos votos arrastró de taurinos y gente de la Fiesta. De aficionados y profesionales.

Conozco bien el toreo y lo escribo de forma cabal habiendo tratado a tantos y tantos votantes socialistas vinculados al toreo e incluso muchos que ocuparon cargos de concejales, alcaldes…. Infinidad de banderilleros y picadores, también de matadores eran socialistas y lo mostraban con orgullo, tanto de antaño –Gregorio Sánchez o Antoñete fueron dos claros ejemplos-, como otros más actuales. Sin embargo, desde el propio PSOE de Rodríguez Zapatero se continuó dinamitando con fuerza un potencial que fue despreciado mientras se humillaba a la Tauromaquia en una página de ingratitud olvidando ese partido su propia historia. Y rechazando a miles de socialistas que fueron taurinos.

Y si en tiempos de ZP comenzó a despreciarse el arte del toreo, más grave fue después. Justo con la llegada de Pedro Sánchez, al alimón con sus socios de Podemos, quienes han venido con la guillotina de la Tauromaquia y no se han cortado en hacerlo público, con consecuencia ya, ejemplo de la muy taurina villa madrileña de Galapagar.

Ahora ignoran estas nuevas huestes que dominan todos los hilos del país que España también es la Tauromaquia, ese arte que pretenden prohibir, del que comen tantas familias y tiene millones de adeptos. Por eso, las gentes del toreo buscan a quien respete su dignidad, mientras añoran a aquel  viejo PSOE de González, Guerra…, que siempre enarboló la bandera de la defensa de Fiesta y esas misma siglas, tiempos después y en manos de los Rodríguez Zapatero o al actual Pedro Sánchez.

Y ojo que el arte del toreo está abierto a todos, de hecho ha habido muchos comunistas vinculados a él, desde los hermanos Domingo y Pepe Dominguín, sin olvidar a Alberti, a Juan Antonio Bardem… a tantos otros encuadrados en la hoz y el martillo que siempre mostraron con orgullo su pasión taurina. Y a miles de socialistas. Hasta que esos partidos olvidaron su historia desde que cayeron en manos de dirigentes a quienes Dios libró de la esclavitud del talento.

¡Ay, las novilladas!

El mundo del toreo sigue con el paso cambiado, sin querer poner medios para arreglar su desaguisado global y dentro de su particular barca cada uno rema en las aguas de su interés, mientras tanto pierde la propia Fiesta, que no deja de desangrarse. A nadie, cabal y objetivo, le pasa de largo la decadencia a la que ha llegado por las cosas mal hechas, sin que al final se dé el paso adelante. De ponerle el cascabel al gato para solucionar. Es al caso de la repetición de los mismos toreros un año sí y otro también en las ferias, del elevado precio de las entradas, de la pérdida de encastes –atentado gravísimo contra la cabaña brava y la reciente venta de la finca Alcurrucén es otro hecho-, del exceso de monotonía. De un ‘sistema’ que, descaradamente, no busca más que su propio beneficio dándole de lado la grandeza y conservación de la Fiesta.

Pero mucho más grave aún es el carpetazo a las novilladas en numerosas ferias y olvidar la promoción, o lo que es igual a matar al mañana. Más aún cuando viene de quienes más deben fomentar la Fiesta, que es responsabilidad de la gran empresa. El gran problema es que estamos ante un sistema empresarial nefasto y sin ideas de futuro. La Fiesta está en manos de un empresariado carente de imaginación y solamente mira para su bolsillo –¡el dinero pronto y en la mano!, dicen- sin importarle que mañana también volverá a salir el sol en medio la carencia de ideas, de falta de sensibilizar al aficionado, de motivar a la juventud… Y nos busquen a otro lado, no culpen a Podemos, ni a los antis. Los culpables de dejar la Tauromaquia al borde del precipicio tiene nombre, los grandes empresarios y sus monopolios.

La gran empresa mira a otro lado de la realidad y sigue aferrada al oscurantismo, olvidándose del futuro. Por ejemplo que en la cantera de las novilladas hay que invertir para sacar a la luz a nuevos valores. Sin embargo nos encontramos con que no sabe qué es invertir, porque a ellos le gusta que se lo den todo hecho. Es triste decirlo, pero el mejor ejemplo es el de un árbol que tronchas y, entonces, ese año tienes calor; pero al siguiente ya no tendrás fruto. Ni por tanto futuro, con tantos chicos que atesoran magníficas condiciones y deben desertar de su sueño aburridos por falta de oportunidades.

Tampoco hay conocimiento de la historia y se olvidan los grandes momentos novilleriles que nos ha dado la Tauromaquia, en ocasiones con más importancia que las propias corridas. Ahí están los tiempos de Pedrés-Jumillano o de El Litri-Aparicio, sin olvidar que después ha habido novilleros con muchísimo nombre, hasta que de unos años para acá el ‘sistema’ ha envenenado la besana de las nuevas ilusiones. ¡Qué error, Cristo del amor hermoso!

Aprovecho estas líneas para escribir con añoranza de las ediciones que tanto disfruté en el plaza donostiarra de Illumbe -ahora que debe cambiar su paso para no morir- con el Certamen Internacional de Novilladas que era una maravilla, hasta que lo dejaron morir. Se celebraban en febrero y de ellas salieron toreros de la talla de César Jiménez, Javier Castaño, Javier Valverde, Sebastián Castella, Salvador Vega, Leandro… en un espejo que debería mirar la gran empresa. O años antes a aquel Bilbao -que también debe cambiar toda su estructura- que era un nido para echar a volar a nuevos novilleros, todo antes que Juan Manuel Delgado y Javier Aresti, ambos en su ánimo de figurar, hayan sido los grandes culpables de destrozar esa gran plaza. Y en este punto la Fundación del Toro de Lidia debería implicarse más en la defensa de los jóvenes valores, en vez de estar mayormente al servicio de las figuras.

La Fundación del Toro de Lidia debe comprometerse en el fomento de las bases para programar un gran certamen de novilladas. Eso sí que luciría de verdad, porque es la base y el mañana. Ese mañana olvidado por quienes han manipulado los palos de la Fiesta desde la élite haciéndolo un daño tremendo a la Tauromaquia. Sobre todo el irreparable daño de matar las novilladas.

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